Amigos y amigas de mi alma,
hoy os vengo a relatar
lo que es para mi defensa,
pura creencia en un altar,
del duende o alma flamenca,
como le queráis llamar
Por el flamenco conocemos
que no hay colores
que otros mejores.
Decirlo no podemos.
Hay tan sólo amores y honores
en los diarios quehaceres.
Con el flamenco aprendemos
que no hay idiomas
por encima de otras lenguas,
Decirlo no debemos.
Hay comuniones y entregas
de los unos con los otros.
Y por el flamenco vivimos
sin ingratas diferencias.
Para él, no hay países, ni potencias.
Decir lo contrario es faltar a la verdad,
pues no hay más realidad
que la buena voluntad
y las buenas deferencias
que se concede la propia Humanidad.
Amigos y amigas de mi alma,
lo que os vengo a relatar
es para mi defensa,
pura creencia en un altar,
del duende , de mi alma flamenca,
como le queráis llamar.
Juan Tomás.
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miércoles, 7 de julio de 2010
CAMPANAS QUE SUENAN
Suenan las campanas,
suenan.
Llega tu voluntad,
pero tu amistad me niegas.
Suenan tus sonrisas,
me llegan,
pero no apartan
ésta mi gran pena.
Suenan cuando cantas,
pero ya no entiendo la letra,
que llega de un portal
que otro nombre lleva.
Abrazo tus palabras
mientras las campanas suenan,
mas no atiendo lo que dicen.
Ya conmigo no estás:
¡Ay, qué pena!
Mis sentimientos se aferran
con distancias que no entiendo
y que apartar no puedo
cuando este sueño esquivo
me aleja de tu vera.
Suenan las campanas,
pero tu amistad, corazón mío,
me niegas.
Juan Tomás.
suenan.
Llega tu voluntad,
pero tu amistad me niegas.
Suenan tus sonrisas,
me llegan,
pero no apartan
ésta mi gran pena.
Suenan cuando cantas,
pero ya no entiendo la letra,
que llega de un portal
que otro nombre lleva.
Abrazo tus palabras
mientras las campanas suenan,
mas no atiendo lo que dicen.
Ya conmigo no estás:
¡Ay, qué pena!
Mis sentimientos se aferran
con distancias que no entiendo
y que apartar no puedo
cuando este sueño esquivo
me aleja de tu vera.
Suenan las campanas,
pero tu amistad, corazón mío,
me niegas.
Juan Tomás.
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