viernes, 4 de diciembre de 2009
Nos damos fuerzas
Las premisas en las que nos movemos nos saben a esos aspectos tan queridos de la infancia. Nos damos fuerzas.
No necesitamos más
Me pones en ese lugar que tanto me gusta. Sólo nos vemos nosotros. No necesitamos más.
Nos quedamos solos
Nos sinceramos con recortes que nos llevan donde sea menester. Eres algo más. Nos quedamos solos.
Escucha y quehacer comunicativo
La escucha y el quehacer comunicativo son dos vectores del mismo fenómeno. Apostamos por una nueva visión, o por un refresco de la de siempre. Vivamos la comunicación escuchando, tendiendo puentes para conocer y para trasladar asuntos. La mañana nos llega con afanes de aprender, de ser, de vivir los aspectos comunicativos más nobles, más fortalecidos, más conformadores de una realidad plural, repartida, equitativa, grande, compartida. El fenómeno de la comunicación lo hemos de convertir en algo bueno. Sí, aparece un nuevo día, amanece, nos conforta, nos añade como personas al ecosistema de la Naturaleza, que nos imprime más caracteres frontales. Sabemos más porque nos planteamos ese quehacer.
Nos gusta lo que se nos ofrece con unos reclamos donde hemos de demandar más aprendizajes. Nos insistimos con fórmulas y recetas con las que apostamos por un futuro que nos susurra al oído. Hemos de estar a la escucha. Es bueno, incluso necesario. La flamante jornada nos ha de facilitar los ánimos suficientes para asistir a cautelas y formulaciones para reponer la voluntad de otros momentos, nuestros para siempre, dados, insinuados, reales.
La existencia humana se compone de anécdotas y de situaciones que podemos elevar a categorías mucho más hermosas. Nos hemos de adecuar a planteamientos serenos, y para ello hemos de conocer lo que acontece, lo que nos imprime caracteres y semblantes con los que incrementar nuestros conceptos de ciudadanía. Hemos de ser, más que tener, y para perseguir y obtener ese afán debemos promover cambios, mutaciones tranquilas, sosegadas, sin prisas, pensando que, poco a poco, podemos adecuarnos y acercarnos donde más cosecha compartida podemos definir y recoger.
Los nuevos días han de traer quehaceres repetidos, ineludibles, y otros nuevos, que serán la salsa de las condiciones en las que nos vemos envueltos. Hemos de insistir. Las treguas han de ser para analizar lo que llevamos a cabo, pero, acto seguido, hemos de buscar sin descanso lo que nos puede hacer felices. El fin de la vida ha de ser fermentar y fomentar la dicha, para nosotros y para los demás. Esperemos que no falte.
Juntemos esos aspectos que nos han de dar el aguante preciso para acercarnos donde hemos de ser entre realidades dispares, complementarias, y ajustadas a intenciones con las que apuntar hacia lo más serenamente distinguible. Comunicación, siempre comunicación: es la base de la escuela que hemos de diseñar. La escucha es, ante todo ello, una necesidad, un planteamiento básico. Tengámosla como gran compañera. Los frutos de esa coyuntura que proponemos se transformarán en pura estructura, y eso, creo, será bueno. Repitamos que una condición para comunicar es escuchar lo que otros saben o defienden, lo que los demás quieren saber o creen conocer.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos gusta lo que se nos ofrece con unos reclamos donde hemos de demandar más aprendizajes. Nos insistimos con fórmulas y recetas con las que apostamos por un futuro que nos susurra al oído. Hemos de estar a la escucha. Es bueno, incluso necesario. La flamante jornada nos ha de facilitar los ánimos suficientes para asistir a cautelas y formulaciones para reponer la voluntad de otros momentos, nuestros para siempre, dados, insinuados, reales.
La existencia humana se compone de anécdotas y de situaciones que podemos elevar a categorías mucho más hermosas. Nos hemos de adecuar a planteamientos serenos, y para ello hemos de conocer lo que acontece, lo que nos imprime caracteres y semblantes con los que incrementar nuestros conceptos de ciudadanía. Hemos de ser, más que tener, y para perseguir y obtener ese afán debemos promover cambios, mutaciones tranquilas, sosegadas, sin prisas, pensando que, poco a poco, podemos adecuarnos y acercarnos donde más cosecha compartida podemos definir y recoger.
Los nuevos días han de traer quehaceres repetidos, ineludibles, y otros nuevos, que serán la salsa de las condiciones en las que nos vemos envueltos. Hemos de insistir. Las treguas han de ser para analizar lo que llevamos a cabo, pero, acto seguido, hemos de buscar sin descanso lo que nos puede hacer felices. El fin de la vida ha de ser fermentar y fomentar la dicha, para nosotros y para los demás. Esperemos que no falte.
Juntemos esos aspectos que nos han de dar el aguante preciso para acercarnos donde hemos de ser entre realidades dispares, complementarias, y ajustadas a intenciones con las que apuntar hacia lo más serenamente distinguible. Comunicación, siempre comunicación: es la base de la escuela que hemos de diseñar. La escucha es, ante todo ello, una necesidad, un planteamiento básico. Tengámosla como gran compañera. Los frutos de esa coyuntura que proponemos se transformarán en pura estructura, y eso, creo, será bueno. Repitamos que una condición para comunicar es escuchar lo que otros saben o defienden, lo que los demás quieren saber o creen conocer.
Juan TOMÁS FRUTOS.
La mañana es nuestra
La iniciativa nos lleva a ver que lo mejor es estar entrelazados con ideas de todo tipo. La mañana es nuestra.
Paisajes de muchos besos
Estamos en sintonía, juntos diría, con aires renovados que nos conducen a paisajes de muchos besos.
Hacia dónde marchan
Tendremos que estar en esa mesa donde nos confesaremos amores pretéritos. Ya veremos hacia dónde marchan.
Espacios para la felicidad
Trasladamos esos pesares a un rincón donde hagan menos daño. Ampliaremos espacios para la felicidad.
Una única vez
Hemos callado esos cariños que hemos experimentado durante años. No lo haremos más. Se vive una única vez.
Suspiramos
Te estudio cada día. Hemos reclamado algunos momentos atrasados, pero no nos importa que no lleguen. Suspiramos.
Instantes fugaces
Damos puntos de vista en los que expresamos que estamos unidos. No dejaremos atrás esos instantes tan fugaces como justos.
Contra vientos y mareas
Acortamos algunos planteamientos con volúmenes de paces interiores. No daremos con nuevas alarmas. El amor resiste contra vientos y mareas.
Mantenemos deseos
Mantenemos deseos. Hemos sido. La noche es el fermento de esa pasiones que tuvimos en la adolescencia. Volvemos, pero no es igual.
Reclamamos experiencias
Nos convertimos en ese espíritu que nos portará a vivir de otro modo. Nos damos mucho. Reclamamos experiencias.
Amor más fuerte
Nos llevamos esa voz a la cima de un cielo que hemos creado para que nuestro amor sea más fuerte.
El futuro que llega
Nos pertenecemos desde el primer momento en el que supimos el uno del otro. Hemos aprobado ese futuro que ya llega.
Sin crisis en la mirada
Persigo esas inocencias que son dichas entre impresiones de favoritismo amoroso. No hay crisis en nuestra mirada.
Te pertenece
Me transportas hasta ese instante de poderosa facción. Te tengo muy próxima a mi corazón, que es tuyo, te pertenece.
De mil amores
Estabilizamos algunos momentos que son caricias entre negaciones claras. Nos hemos disputado intangibles que nos conservan de mil amores.
Muy cerca los dos
Te cuento que hoy es nuestro día. No lo sabes, pero lo es. Vamos a discurrir muy cerca los dos.
Extremos nuevos
Disfrutamos del centro de un universo que hemos creado para felicidad de todos. Generamos extremos nuevos.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Nos tumba
Me canso de no esperarte, de no ser en la trayectoria de un universo vencido. La existencia nos tumba.
Hasta el mismo final
Entrego todo mi ser con el empeño de antaño, situando lo que tiene un cierto sentido hasta el mismo final de los días.
Una muestra añadida
Saco de mí lo mejor con la realidad que nos hace vivir la virtud con una muestra añadida, con la misma, quizá con otra.
En la misma vuelta
Sabes que me entrego a todo cuanto tiene un sentido neurálgico en la vida, en la ida, en la misma vuelta.
Quizá algo más
Sueño con acariciar tu pelo, con llegar hasta tus deseos, con ser en ti, quizá algo más.
La llamada sensible de la comunicación
La comunicación se sustenta sobre los niveles racionales y afectivos, pero hay más cosas que debemos tener presentes. Hablar y escuchar: ésa es la base sobre la que construimos el intercambio de pareceres tan sustancial en el aprendizaje humano. El proceso de comunicación, tan repetido en manuales y charlas, es todo un fenómeno de posibilidades abiertas, donde los trayectos y resultados tienen más que ver con las sensibilidades y con las vocaciones de cada cual, esto es, de las personas que comunican, que con el propio afán en sí.
La sensibilidad es fundamental para llegar a los otros. Los afectos, los sentimientos, los intereses subjetivos, las intenciones (las buenas son las que defendemos), los aspectos cognitivos en su grado más supremo… todo conforma una realidad que nos ha de transportar a un brillo donde la normalidad ha de lucir constantemente. Ésa debe ser nuestra pretensión, ahora y siempre. Es mi perspectiva personal, claro.
Todos los elementos cuentan: emisor, receptor, mensaje, canal, códigos, contexto, retroalimentación, etc. La cesión de intereses, la confluencia del habla y de la escucha y los perfiles más pro-activos han de determinar la calidad de un proceso donde todos podemos ganar con su puesta en marcha, con su continuidad expresiva y con la receptividad de los fines que se persiguen más o menos explícitamente.
La vocación ha de ser la del entendimiento. Los otros nos interesan, y hemos de procurar que nos lleguen sus contenidos, como a ellos les deben llegar los nuestros. Ése es el viaje que hemos de protagonizar día tras día, sin descanso. Debemos poner todo el empeño del que seamos capaces para atesorar conocimiento y consenso. No se puede entender el uno sin el otro. No cejemos en esa pretensión, que produce más luces que sombras.
Ponernos en el lugar de quienes comunican con nosotros o con los cuales queremos comunicar es el sustento de todo el proceso. Movámonos, pues, con sus visiones, con sus similitudes y diferencias, con lo que hacen y con lo que no. Vayamos hacia ese portal de consumaciones de credibilidades. Sin ellas, no somos en este proceso, en el cual tenemos que creer desde la experiencia, cumplimentando el formulario de la existencia humana, construida sobre muchos vectores de influencia.
El nexo, por lo tanto, ha de ser el resultante de expresarnos teniendo en cuenta todos los resortes y/o elementos del proceso comunicativo, desde el camino de la sensibilidad y con el afán permanente de comprender a los que nos hablan o nos escuchan. Tengamos en cuenta que hay mucho en juego, y que, además, podemos ganar mucho más que perder. El corazón y la mente son los ejes sobre los que edificar el conocimiento y la complacencia, y así ser mejores personas. Intentemos escuchar la llamada sensible de la comunicación.
Juan TOMÁS FRUTOS.
La sensibilidad es fundamental para llegar a los otros. Los afectos, los sentimientos, los intereses subjetivos, las intenciones (las buenas son las que defendemos), los aspectos cognitivos en su grado más supremo… todo conforma una realidad que nos ha de transportar a un brillo donde la normalidad ha de lucir constantemente. Ésa debe ser nuestra pretensión, ahora y siempre. Es mi perspectiva personal, claro.
Todos los elementos cuentan: emisor, receptor, mensaje, canal, códigos, contexto, retroalimentación, etc. La cesión de intereses, la confluencia del habla y de la escucha y los perfiles más pro-activos han de determinar la calidad de un proceso donde todos podemos ganar con su puesta en marcha, con su continuidad expresiva y con la receptividad de los fines que se persiguen más o menos explícitamente.
La vocación ha de ser la del entendimiento. Los otros nos interesan, y hemos de procurar que nos lleguen sus contenidos, como a ellos les deben llegar los nuestros. Ése es el viaje que hemos de protagonizar día tras día, sin descanso. Debemos poner todo el empeño del que seamos capaces para atesorar conocimiento y consenso. No se puede entender el uno sin el otro. No cejemos en esa pretensión, que produce más luces que sombras.
Ponernos en el lugar de quienes comunican con nosotros o con los cuales queremos comunicar es el sustento de todo el proceso. Movámonos, pues, con sus visiones, con sus similitudes y diferencias, con lo que hacen y con lo que no. Vayamos hacia ese portal de consumaciones de credibilidades. Sin ellas, no somos en este proceso, en el cual tenemos que creer desde la experiencia, cumplimentando el formulario de la existencia humana, construida sobre muchos vectores de influencia.
El nexo, por lo tanto, ha de ser el resultante de expresarnos teniendo en cuenta todos los resortes y/o elementos del proceso comunicativo, desde el camino de la sensibilidad y con el afán permanente de comprender a los que nos hablan o nos escuchan. Tengamos en cuenta que hay mucho en juego, y que, además, podemos ganar mucho más que perder. El corazón y la mente son los ejes sobre los que edificar el conocimiento y la complacencia, y así ser mejores personas. Intentemos escuchar la llamada sensible de la comunicación.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Hay base
Nos mostramos esos momentos en los que la dicha fue la gran compañera. Debemos decirnos otras novedades. El amor subyace en nuestros corazones. Hay base para seguir.
Nos sostenemos
Predicamos con un trigo que no nos pertenece. Hemos divisado algunos entusiasmos diferentes. Nos sostenemos.
Temprano
Continuamos con esfuerzos que nos han de abrigar en los días más fríos. Nos hemos vuelto a levantar temprano.
La vida es más sencilla
Me detienes con esos planteamientos que me roban el último palmo de felicidad. Nos deberíamos haber dado la ocasión de seguir soñando. La vida es más sencilla.
Luces y mimos
Lo típico nos envuelve con unas lunas preciosas que nos rodean con sus luces, con sus mimos, con sus planteamientos sosegados.
Circunstancias de un final
Nos ilusionamos con esos momentos en los que fuimos tan leales como enamoradizos de las circunstancias que nos ponen final. Regresaremos.
El porvenir ya está aquí
Rozamos caminos de impaciencias que nos destrozan el alma, sujeta a los golpes de un porvenir que ya ha llegado. Está aquí.
El anhelo que nos ha de juntar
Hemos acatado el destino. No podíamos hacer otra cosa. Nos quedan vencimientos pendientes de otro anhelo, que nos ha de juntar.
Base sólida
Hemos sugerido volver, regresar a los insistentes momentos de paz con los que tuvimos una base más o menos sólida.
Valentía y deseos
Me enfrento a esos demonios que me distraen con dudas que han de aportar valentía y no menos deseos.
Algo queda
Acato órdenes que son deseos con unas particulares visiones de aquella tranquilidad con la dormimos juntos. Algo queda.
De nuevo tenemos confianza
Comprendo que has de estar, o que debes, o que has de seguir, o que podemos, o que hemos de apostar de otra manera. Ya veremos lo que nos depara este amor en ciernes. De nuevo tenemos confianza.
Sin itinerario
Debemos hablar en ese lenguaje que me pondrá entre dudas sin un itinerario definido. No sé si es bueno o malo.
Sentimientos contrapuestos
Dispones emociones con las que ya no me siento identificado. He vuelto con sentimientos contrapuestos.
Ganado y perdido
Me asusta pensar en esa soledad que se ciñe sobre nuestras cabezas. Supongo que hemos ganado y perdido al mismo tiempo.
Falta algo
Me esfuerzo en darte lo que tengo, pero siempre falta algo. Va a ocurrir que debemos mirar en otra dirección.
Camino de nadie
Hemos predicado sin trigo, sin voluntades, sin paciencias certeras, y nos hemos quedado en la mitad de un camino que no es de nadie, ni siquiera de la historia que nos regaló tanto.
Otro relato
Nos aprestamos a contar lo que pensamos, pero no nos acompaña el tiempo y la forma. Ya nos acercaremos a otro relato.
Las llaves
Prefiero que nos demos otra oportunidad, pero tampoco es cuestión de cansar. Ya daremos con las llaves de nuestro reino.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
A la fuga
Te planteo estar en la memoria, en ésta o en otra, con el entusiasmo de los instantes que se declararon a la fuga.
Los más hermosos
Traslado el camino que pudo ser pasión con un amor que ha de vivir los episodios más hermosos.
Con una cierta hermosura
Quiero que pienses en estar en la mitad de un mundo que nos ha de tratar con una cierta hermosura.
No sé si el amor llegará
Te veré de alguna manera que hemos distanciado con pláticas de asuntos divinos. No sé si el amor llegará.
Puede que se produzca el milagro
Hemos agudizado tres ingenios que se consuman en uno. Puede que el milagro se produzca.
Hoy no
Pensamos en estar con motivaciones que nos nublan la vista con recreaciones poco apetecibles. No vamos a esperar. Hoy no.
Distancia de mis luces
Te pienso en esta noche, mientras estudias, mientras la juventud que te caracteriza se distancia de mis luces.
Las heridas sanarán
Te cuento de mis devenires interiores, de mis secuelas amorosas, de lo que no será, y me duele. Las heridas sanarán.
Sentimientos dormidos
Me has tocado esos sentimientos que creía dormidos. He asumido que el cambio es ya una necesidad.
Un mundo
Me sincero contigo, sabiendo que no solucionarás nada, pero sé que estás ahí, y eso para mí es un mundo.
Si comunicamos, somos amigos
La actividad comunicativa genera fenómenos de valor inmenso: uno de ellos es que fomenta la amistad. Se trata de dos procesos, de dos hechos, de dos resultados desde orígenes compartidos. No se entiende la una sin la otra. No podemos concebir la amistad sin una verdadera comunicación, sin que planteemos todas nuestras dudas, nuestros sueños, nuestras simpatías y errores, si los hubiere, sin que hablemos de lo que ocurre, de lo que nos perturba, de lo que nos interesa y nos complace, de aquello que nos otorga un valor añadido, de aquello otro que no revierte tanto en el resultado apetecido, de todo, vamos. Hemos de conversar, de platicar, de consultar, de expresar lo que portamos en el interior, con el afán sincero de recabar perfiles que ayuden a que todo crezca de la mejor manera posible.
Si no hablamos de todo lo que nos concierne, de lo que nos ocupa y preocupa, no podemos considerarnos amigos de quienes nos rodean. Por eso, el concepto de amistad es mucho más amplio que el de familia. Ésta nos viene dada con determinadas condiciones y circunstancias, mientras que a los amigos los elegimos nosotros, y, además, lo lógico es que la elección tenga que ver con planteamientos de conocimiento previo. Debe.
No podemos, pues, hablar de amistades respecto de los meros conocidos. De un amigo hemos de saber su comportamiento, sus actitudes, sus gustos, sus intereses y objetivos, sus fortalezas y debilidades, lo que haría en situaciones más o menos delicadas o extremas, etc. Si dudamos, si no sabemos con certeza lo que podría llevar a cabo, es que no lo conocemos bien, y, si no somos capaces de hablar de él desde el conocimiento previo, es que es un verdadero amigo: vamos, que no lo es.
Claro que el fracaso en la elección o en la definición siempre es de quien la hace. Los amigos no nos dan largas, no nos defraudan: somos nosotros, si los consideramos como tales, los que hemos optado mal, en el caso que no nos ayuden o no contribuyan ante una necesidad que nos surja. La vida es tan amplia que hemos de saber dar con respuestas, porque las hay variadas, ricas en espíritu, amoldadas a cada cual.
Es evidente que, para elegir bien, hemos de tener tiempo, hemos de saber escuchar, hemos de tener una labor pro-activa que nos transporte a resultados de conocimiento del otro o de los otros. Si no hacemos estos “deberes”, difícilmente daremos con los resultados de entrega y de devoción mutua que han de caracterizar a toda amistad que se precie.
Por resumir, no hay amistad sin comunicación, ni comunicación que no derive en amistad. Ya se sabe que el roce hace el cariño, y el primer acercamiento nos viene de la palabra, de los gestos, de las intenciones y hechos que manifestamos con los diversos códigos y lenguajes que manejamos, o que podemos manejar. Frecuentar las dos caras de la misma moneda brinda una riqueza intangible que podemos saborear cada día. No olvidemos que no hay más alto valor que ése por el que no se puede pagar.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Si no hablamos de todo lo que nos concierne, de lo que nos ocupa y preocupa, no podemos considerarnos amigos de quienes nos rodean. Por eso, el concepto de amistad es mucho más amplio que el de familia. Ésta nos viene dada con determinadas condiciones y circunstancias, mientras que a los amigos los elegimos nosotros, y, además, lo lógico es que la elección tenga que ver con planteamientos de conocimiento previo. Debe.
No podemos, pues, hablar de amistades respecto de los meros conocidos. De un amigo hemos de saber su comportamiento, sus actitudes, sus gustos, sus intereses y objetivos, sus fortalezas y debilidades, lo que haría en situaciones más o menos delicadas o extremas, etc. Si dudamos, si no sabemos con certeza lo que podría llevar a cabo, es que no lo conocemos bien, y, si no somos capaces de hablar de él desde el conocimiento previo, es que es un verdadero amigo: vamos, que no lo es.
Claro que el fracaso en la elección o en la definición siempre es de quien la hace. Los amigos no nos dan largas, no nos defraudan: somos nosotros, si los consideramos como tales, los que hemos optado mal, en el caso que no nos ayuden o no contribuyan ante una necesidad que nos surja. La vida es tan amplia que hemos de saber dar con respuestas, porque las hay variadas, ricas en espíritu, amoldadas a cada cual.
Es evidente que, para elegir bien, hemos de tener tiempo, hemos de saber escuchar, hemos de tener una labor pro-activa que nos transporte a resultados de conocimiento del otro o de los otros. Si no hacemos estos “deberes”, difícilmente daremos con los resultados de entrega y de devoción mutua que han de caracterizar a toda amistad que se precie.
Por resumir, no hay amistad sin comunicación, ni comunicación que no derive en amistad. Ya se sabe que el roce hace el cariño, y el primer acercamiento nos viene de la palabra, de los gestos, de las intenciones y hechos que manifestamos con los diversos códigos y lenguajes que manejamos, o que podemos manejar. Frecuentar las dos caras de la misma moneda brinda una riqueza intangible que podemos saborear cada día. No olvidemos que no hay más alto valor que ése por el que no se puede pagar.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Ciertas soledades
Plantamos esos árboles que son amores entre estadios distintos. Nos volvemos amigos de verdad tras estadios marcados por ciertas soledades.
Los platónicos
Hemos diferenciado esos cariños que hemos ido saboreando con los años. Nos gustan más los platónicos. Hacen menos daño.
Nueva fase
Pasamos a esa nueva fase donde toca que nos responsabilicemos del amor que hemos generado poco a poco, casi por casualidad, que no ha sido tal.
Aspectos nobles
Negamos algunas evidencias que nos refuerzan en aspectos nobles. No podemos vivir en la soledad perpetua.
Tampoco debe ser
Queremos garantías en materia de amor, pero eso no puede ser. Probablemente tampoco debe ser.
Tiempos que no controlamos
Planteamos algunos crecimientos entre afanes que son deseos anunciados con el transcurrir de ciertos tiempos que no controlamos.
Instante fungible
Hay una paz que me recuerda a las impresiones que me bordabas en un instante que fue fungible.
El color de tus ojos
Debemos muchos deseos a un mundo de presencias indelebles. Lo tangible lleva el color de tus ojos.
Cerca del turno
Frustramos algunos sueños. Eran sencillos, pero nos faltaron valentías para proseguir con una cierta sensibilidad amorosa. Nos hemos soñado, y estamos cerca de nuestro turno.
El cariño que nos profesamos
Te puedo contar aspectos que nos insisten desde atalayas que nos llevarán donde sea menester. Nos hemos convencido del cariño que nos profesamos.
Quizá es así
Transcurren las horas con determinadas prisas que me llevan a ver lo que tiene algo de sentido, que quizá es así.
En cuerpo y alma
Te puedo contar muchas cosas que sabes. Hablo de mi amor, de esa devoción que me hace que me entregue en cuerpo y alma.
Nos sentimos únicos
Dedico ese momento que nos da fuerza, que nos señala el horizonte con el que ir hacia cualquier parte. Hemos reinado con facilidades enormes. Nos sentimos únicos.
Lugares transitables
Te doy las gracias por todo cuanto haces. Las preferencias han de continuar por lugares transitables.
Con otra intención
No puedo entender nada. He sido en la negación de promesas que nos promueven para seguir con otra intención.
Estaremos bien
Gano ese momento que es fuerza con regalos de paciencia infinita. Insistimos en estar bien, y seguramente lo estaremos.
Juntos en alguna parte
Te diré cuál es mi plan. No hay manera de que nos veamos, pero es igual: sabemos que estamos juntos en alguna parte.
Espacios sin conectar
Junto deseos con rastros de amores que se quedaron en millones de espacios sin conectar. Nos veremos en algún momento.
martes, 1 de diciembre de 2009
Algunos deseos
Faltamos en esa fiesta donde nadie nos echa de menos. Sugerimos una verdad que nos promueve algunos deseos.
Con otro entendimiento
Llamamos la atención hacia esas reglas que nos proponen seguir hacia otra cadena, con otro entendimiento.
Sentimiento profundo
Vamos hacia allá y hacia acá con reglas que pondrán en tela de juicio lo que es sentimiento medio profundo.
Hemos sido
Pienso en ti con toda la entereza del universo. Nos convencemos de lo que podemos hacer. Hemos sido.
Procurar la mejoría comunicativa
Los procesos de información son constantes. Hay aciertos que hemos de potenciar y errores, también cotidianos, que hemos de mitigar. Hagamos todo lo posible por conseguir que la comunicación opere en nuestras vidas y que éstas, con ella, crezcan. El esfuerzo comunicativo ha de estar bien incardinado, aunque fracasemos. Hemos de adecuar el discurso con una promesa de dirigirnos hacia ese proceso que supone la comunicación en estado puro. Busquemos, y seguro que hallaremos. Hemos de embarcarnos en aspectos de convencimiento y de preparación hacia el encuentro pacífico más creíble. La virtud está en el plano medio, pero hemos de arriesgar un poco más.
La prudencia es la guía, pero debemos asomarnos al exterior de una materia que nos propone seguimientos hacia estelas que nos invitan a mirar al mar casi océano, por grande, por ingente, por aglutinador de conceptos y de realidades. Escuchemos, tengamos en cuenta todas las variables posibles, y tomemos medidas al respecto.
Salgamos del caparazón que puede ser protector, y digamos si la senda nos llena. Si no lo hace, hemos de cambiar el “chip”, la mirada, la perspectiva. Ganemos terreno al silencio, que casi nunca es rentable, y tratemos de entablar unos enlaces con los que unir deseos, anhelos y planteamientos variados con los que incrementarnos espiritualmente, con los que ir más allá, con los que adelantar las posibilidades con las que nos sentimos, o debemos sentirnos, más colmados.
Hemos de procurar mejorar. El tesón es fundamental. Debemos ir más allá. Generemos posturas novedosas, cercanas, hechas a la medida de los planteamientos con los que hemos de crecer. La vida es aprendizaje perpetuo. No dejemos de buscar la docencia, pues, si no tenemos ese deber como elemento básico, no llegaremos a ninguna parte. Debemos estar unidos.
El directo es la misma existencia, que ha de nutrirse de cuestiones que hemos de considerar básicas. Gestemos emociones, brillemos, demos, estemos abiertos a recibir e indaguemos con el afán de articular más actitudes aleccionadoras y de aprendizaje de presente y de futuro. No nos quedemos cortos. Tampoco vayamos sobrados. Tengamos la mesura como referencia.
La singladura ha de marchar siempre hacia el horizonte de la comunicación, de saber estar, de estar entre los demás, de quienes hemos de procurar aprender constantemente. Claro que podemos. Consideremos también que recibimos mucho más que damos cuando estamos ofrecidos sin solución de continuidad. Probar con la medida del corazón es una buena práctica con la que hemos de cosechar interesantes frutos. Saborearlos es un placer que no debemos perdernos.
Juan TOMÁS FRUTOS.
La prudencia es la guía, pero debemos asomarnos al exterior de una materia que nos propone seguimientos hacia estelas que nos invitan a mirar al mar casi océano, por grande, por ingente, por aglutinador de conceptos y de realidades. Escuchemos, tengamos en cuenta todas las variables posibles, y tomemos medidas al respecto.
Salgamos del caparazón que puede ser protector, y digamos si la senda nos llena. Si no lo hace, hemos de cambiar el “chip”, la mirada, la perspectiva. Ganemos terreno al silencio, que casi nunca es rentable, y tratemos de entablar unos enlaces con los que unir deseos, anhelos y planteamientos variados con los que incrementarnos espiritualmente, con los que ir más allá, con los que adelantar las posibilidades con las que nos sentimos, o debemos sentirnos, más colmados.
Hemos de procurar mejorar. El tesón es fundamental. Debemos ir más allá. Generemos posturas novedosas, cercanas, hechas a la medida de los planteamientos con los que hemos de crecer. La vida es aprendizaje perpetuo. No dejemos de buscar la docencia, pues, si no tenemos ese deber como elemento básico, no llegaremos a ninguna parte. Debemos estar unidos.
El directo es la misma existencia, que ha de nutrirse de cuestiones que hemos de considerar básicas. Gestemos emociones, brillemos, demos, estemos abiertos a recibir e indaguemos con el afán de articular más actitudes aleccionadoras y de aprendizaje de presente y de futuro. No nos quedemos cortos. Tampoco vayamos sobrados. Tengamos la mesura como referencia.
La singladura ha de marchar siempre hacia el horizonte de la comunicación, de saber estar, de estar entre los demás, de quienes hemos de procurar aprender constantemente. Claro que podemos. Consideremos también que recibimos mucho más que damos cuando estamos ofrecidos sin solución de continuidad. Probar con la medida del corazón es una buena práctica con la que hemos de cosechar interesantes frutos. Saborearlos es un placer que no debemos perdernos.
Juan TOMÁS FRUTOS.
El lado que nos sorprenderá
Nos damos una oportunidad de vivir, de ser, de apuntar hacia ese lado que nos sorprenderá.
Comenzaremos otra vez
Tenemos que contar algunas experiencias de amor que nos cubren de glorias sin semanas referenciadas. Comenzaremos otra vez.
Brilla la vida
Repuntan los deseos tras un tiempo de pugna callada. Los silencios son menos. La vida brilla.
Nos maravillaremos
Presentamos ese documento no escrito donde nos gustaría relatar nuestras vidas conjuntadas. Nos maravillaremos.
Modelos presentes
Partimos de premisas en las que todos aprendemos de todos. Hemos dado un poco de seguridad. Los modelos están presentes.
Intentaré que nos gustemos
Nos ponemos en valor con unos mimos que nos divierten. No sé si me gusta, pero sí que intentaré que nos complazcamos.
El amor que pone la guinda
Me gusta todo cuanto haces. Hemos aprendido la paz de los ancestros, rebozada de un poco de amor, que pone la guinda.
Trato de aprender
Doy contigo en el primer instante. Te reconozco mientras espero en alguna parte. Lo singular es tuyo. Yo trato de aprender.
En exceso agasajados
Nos infundimos todos los respetos de ese mundo que construimos para disfrutarlo en común. Nos agasajamos en exceso.
Reglas para ambos
Te puedo decir que sí y que no, pero lo importante es que asumamos que las reglas nos benefician a ambos.
Más referencias
Tengo que guardar todo y más con una particular visión de lo que nos gusta. Hemos tomado más referencias.
Imagen generosa
Versionamos la vida varias veces hasta dar con lo más agradable, que difunde la imagen más generosa.
Sueños de lo que fue
Ya te diré quién soy en cuanto el amor me libere de ciertas impaciencias. He sido en ti, y continuaré incluso entre sueños de lo que fue.
Muchos justificantes
Juntamos piezas y damos con el puzzle de la vida, que nos agrada tanto, que nos proporciona muchos justificantes.
El espacio en el que crecimos
Nos sentamos entre exclusivas apariencias que nos invitan a recorrer ese espacio en el que crecimos juntos.
Ese punto tan querido
Activamos algunas claves con unos entusiasmos que nos proponen seguir hasta ese punto tan querido.
Asuntos de interés
Eres ese punto de inflexión en el que pondremos la guinda con refrescantes asuntos de interés.
Apuntamos deseos
Nos alzamos con la voz puesta en ese lugar de sombras y asuntos variados. Apuntamos más deseos.
De lo que podrás ser
Me propones estar a tu lado. Sabes que aprendo mucho de tu ser, de cuanto eres, de lo que podrás ser.
Aunque se demoren
Sabes que me alegro de verte, aunque no te vea, aunque los asuntos se demoren hasta el infinito.
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