domingo, 13 de diciembre de 2009
Con otras voces
Me he convencido de la razón, de la significación más pronta. Nos aclaramos con otras voces.
Con un sí
Buscamos nuevos testimonios con los que aprender todo lo que somos. Nos hemos tenido con un sí.
Como parte de otra historia
Eres impresionante. Nos quedamos con la excelencia de un mundo que nos propone estar. Hemos seguido. Nos mantendremos como parte de otra historia.
Nos queremos sin detenimiento
Buscamos grandezas con las que estar donde queremos. Hemos asumido muchas cosas. Nos queremos sin detenimiento.
El amor que tanto nos satisface
Extraemos buenos deseos con talentos que nos harán compartir las destrezas más grandes. Estamos listos para tocar ese amor que tanto nos satisface.
Si tenemos convicción
Podemos ver muchas señales. Seguro que llegaremos. La paz es nuestra, si tenemos convicción en torno a ella.
El mundo más feliz
Conectamos con un universo de sensaciones que nos predisponen hacia el mundo más feliz. Existe.
sábado, 12 de diciembre de 2009
Nos besaremos
Me has propuesto llegar más a tu corazón. No sé cómo hacerlo, pero lo haré. Nos besaremos.
No más
Me siento en ti. No tengo más que tu pulso, que me pone mi propio ritmo. No me iré más. Digo.
Opciones comunicativas sin emplear
La vida está repleta de felicidad, de posibilidades, de tentativas que pueden surtir efectos. Tenemos muchas opciones, desde el punto de vista comunicativo, y desde otras ópticas, pero no siempre las consideramos. Cuentan muchas leyendas que castillos, reinos, imperios y relaciones de diverso género cayeron de sus respectivas atalayas y posiciones de dominio por una falta de coherencia y de comunicación en sus mejores vertientes. Algo falló, o todo falló, o eso pareció. No se llegaron a prever algunas cuestiones que se sucedieron y socavaron las situaciones que se fueron dando en cada momento. El caso es que muchas de las cosas que acontecieron hasta llegar a desenlaces que no terminaron de entenderse, y, por lo tanto, no se evitaron, no fueron advertidas ni consideradas desde un análisis mesurado y proporcionado.
Las comunicaciones fracasaron, o no se produjeron, lo que equivale al mismo grado de frustración que conduce a la no existencia de soluciones. No supieron cautivarse con actitudes de clara contundencia en cuanto a posibilidades de mejora. No se solventaron los elementos discordantes, no se vieron las soluciones, no se miraron a la cara y se dijeron lo que pensaban y como mostrar más cercanía…. La vida brinda muchas oportunidades, pero es preciso que las sepamos ver y que, a continuación, tomemos partido por las verdaderas opciones de transformación.
Lo hermoso de la historia humana es la posibilidad de cambio que siempre tenemos. Depende de nosotros. No podemos decir que el conformismo sea una buena opción. Hemos de plantearnos las opciones una tras una, y seguir adelante aunque haya fracasos. Estamos permanentemente ante un umbral de inmortalidad, y no por salir del anonimato o de la normalidad, sino porque nuestras posibilidades son infinitas.
La incomunicación es un mal, no sé si de nuestro tiempo o de muchos tiempos atrás. Podemos adentrarnos en tantas ocasiones como queramos, pero hemos de querer, y hemos de atravesar puentes y montañas, al tiempo que debemos superar muchos obstáculos. La vida es una gran panorámica de actitudes honrosas que hemos de utilizar para liberar energías poco entendibles o asumibles. Nunca es demasiado tarde: no lo olvidemos.
La paradoja es enorme: estamos en la era de la comunicación, pero seguramente más incomunicados que otras veces, o tan incomunicados como en otras etapas de la Humanidad. No tiene sentido. Nos ayudan los progresos, las tecnologías, los avances, los propósitos, los buenos deseos, que luego no fraguamos…
Miramos al lado, y no conocemos a los vecinos, a quienes nos rodean, a los que nos otorgan dudas, beneficios, buenas maneras, posibilidades de felicidad, etc. Hay muchas gentes con buenas intenciones, y no terminamos de acunarnos con ellas. Tengamos el deseo de llegar a la Paz con mayúsculas, ésa que no nos distrae y que nos ofrece el pan que sacia hambres atrasadas, muy atrasadas. Nos tenemos más de lo que pensamos. Puede que el asunto es que no lo meditamos. Debemos hacerlo, y desde ya. No tiene sentido que con tanta información nos declaremos, sin más, incomunicados. No puede ser. Hemos tardado mucho en llegar donde estamos. Nos ha costado mucho trabajo. No echemos a perder todo lo conquistado. Tengamos paciencia, prudencia y todo tipo de contemplaciones y de miradas hasta llegar a ese punto donde nos sentiremos más inteligentes, más nosotros mismos.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Las comunicaciones fracasaron, o no se produjeron, lo que equivale al mismo grado de frustración que conduce a la no existencia de soluciones. No supieron cautivarse con actitudes de clara contundencia en cuanto a posibilidades de mejora. No se solventaron los elementos discordantes, no se vieron las soluciones, no se miraron a la cara y se dijeron lo que pensaban y como mostrar más cercanía…. La vida brinda muchas oportunidades, pero es preciso que las sepamos ver y que, a continuación, tomemos partido por las verdaderas opciones de transformación.
Lo hermoso de la historia humana es la posibilidad de cambio que siempre tenemos. Depende de nosotros. No podemos decir que el conformismo sea una buena opción. Hemos de plantearnos las opciones una tras una, y seguir adelante aunque haya fracasos. Estamos permanentemente ante un umbral de inmortalidad, y no por salir del anonimato o de la normalidad, sino porque nuestras posibilidades son infinitas.
La incomunicación es un mal, no sé si de nuestro tiempo o de muchos tiempos atrás. Podemos adentrarnos en tantas ocasiones como queramos, pero hemos de querer, y hemos de atravesar puentes y montañas, al tiempo que debemos superar muchos obstáculos. La vida es una gran panorámica de actitudes honrosas que hemos de utilizar para liberar energías poco entendibles o asumibles. Nunca es demasiado tarde: no lo olvidemos.
La paradoja es enorme: estamos en la era de la comunicación, pero seguramente más incomunicados que otras veces, o tan incomunicados como en otras etapas de la Humanidad. No tiene sentido. Nos ayudan los progresos, las tecnologías, los avances, los propósitos, los buenos deseos, que luego no fraguamos…
Miramos al lado, y no conocemos a los vecinos, a quienes nos rodean, a los que nos otorgan dudas, beneficios, buenas maneras, posibilidades de felicidad, etc. Hay muchas gentes con buenas intenciones, y no terminamos de acunarnos con ellas. Tengamos el deseo de llegar a la Paz con mayúsculas, ésa que no nos distrae y que nos ofrece el pan que sacia hambres atrasadas, muy atrasadas. Nos tenemos más de lo que pensamos. Puede que el asunto es que no lo meditamos. Debemos hacerlo, y desde ya. No tiene sentido que con tanta información nos declaremos, sin más, incomunicados. No puede ser. Hemos tardado mucho en llegar donde estamos. Nos ha costado mucho trabajo. No echemos a perder todo lo conquistado. Tengamos paciencia, prudencia y todo tipo de contemplaciones y de miradas hasta llegar a ese punto donde nos sentiremos más inteligentes, más nosotros mismos.
Juan TOMÁS FRUTOS.
No nos vemos interiormente
Superaremos las heridas. No somos. Nos gastamos. Quedamos con la brevedad de un ser que nos oprime. Lo peor es que no nos vemos interiormente.
Intenciones solitarias
Salimos de ese pensamiento que tanto daño nos hace. No nos conformaremos. Las intenciones se han quedado solas.
Un poco de buen sentido
Te contaré un sí sin condiciones. Me apresto a llegar a donde tú tienes un poco de buen sentido.
Como sea
Me sincero con tu verdad, y sigo con la noche que se convierte en la única referencia de una etapa que hemos de saborear como sea.
Un sentido
Ya estamos en ese estado de gloria que nos hace pensar en el pasado, y en el presente, y en todo lo que tuvo, o tiene un sentido.
En el sitio más idealista
Postulamos por otros momentos, por esos sentimientos que nos hacen vivir en el sitio más idealista.
En otro universo
Terminamos casi como comenzamos, haciendo acopio de experiencias que nos aclaran qué podemos hacer en otro universo.
Nos daremos todo y más
Nos hemos invitado de algún modo. Estudiamos los instantes que nos hicieron fuertes y que nos contentaron hasta decir que sí, que vale, que estamos, que seremos, que nos daremos todo y más.
Experiencias dichosas
Las reglas son para todos. Nos consolamos con experiencias que se hacen muy nuevas. Hemos aclamado experiencias dichosas.
Más que listos
Reseñamos caminos en los que creímos durante etapas señeras que nos dictan qué podemos hacer. Estamos más que listos.
Sigue ahí el camino
Olvidamos los momentos, los mundos, los enredos de una amistad que acaba en confesión. El camino sigue ahí.
Amistad profunda
Tentamos la suerte con una amistad que se hará profunda. Hemos planteado qué hacer, y seguramente lo haremos.
Pasiones en un nuevo camino
Añadimos espacios con unas fórmulas que nos dan paz. Hemos suscitado pasiones que ahora nos señalan un nuevo camino.
Más que sugerentes
Aclaramos voces que nos proponen sentir que las cosas son en un contexto de preferencias más que sugerentes.
Con mucho de lo que fue
Nos reímos de lo que fue, pero, entonces, nos hizo sufrir mucho. Nos sentimos débiles y afrontamos la amistad con mucho de lo que fue.
Prestar ausencias
Hablamos de sensaciones, de mucho más. Hemos sugerido estampas nuevas. Nadie nos tiene que prestar ausencias.
A tres oídos
Nos hemos contemplado con mucha luz. Seremos con misterios que haremos grandes. Hemos susurrado a tres oídos.
Amanece
Sugerimos una nueva vida con la voluntad de estar detrás de ese universo que sólo añade sensaciones. Amanece.
Aprendemos día a día
Crecemos con ese liderazgo que nos convierte en seres complementarios de los que aprendemos día a día.
Hasta el fin del mundo
Hoy me ves, y quizá no me ves. Consientes desde una distancia que nos propone seguir hasta el fin del mundo. Estamos.
viernes, 11 de diciembre de 2009
No mires de soslayo
Cambiamos hacia ese escenario en el que vemos todo. Nos hemos enamorado de pleno. Lo sé, y no digo más. No mires de soslayo.
Pertenencias y entregas comunicativas
La sociedad se pertenece a sí misma, y por ella, y para ella, para su presente, y para su futuro, debe laborar. Vamos a intentar reiterar los pensamientos, y, con ellos, lo que tiene valor de verdad para todos. Quedamos en esta noche, que convertimos en día con la comunicación de los sentimientos que nos hacen libres, que lo somos. Hemos contemplado luces en las que nos vemos como somos, o como nos gustaría, y luego nos divertimos enseñando querencias que nos liberan de males que antes nos asustaron. Quedan sorpresas, pero las advertimos de otro modo. Tenemos capacidades que hemos de desarrollar en un nuevo ambiente, que será nuestro en su totalidad. No quiero quedarme atrás. No debemos sesgar el futuro.
Hablamos de experiencias en las que nos asomamos al exterior para decir que vale, que basta, para luego reciclarnos y empezar de nuevo. Estamos listos para un aprendizaje que será continuo, o eso pensamos y esperamos. Hemos añadido salsa, condimento, experiencia, situaciones claves, sensaciones, preferencias de cariños que haremos inmensos como la vida misma.
No dejemos que las cosas ocurran. Intentemos, sí, que sean sencillas. Hemos sumado en el instante menos fugaz con un anhelo de compartir universales, presencias, caricias en sentido intelectual... Fomentemos los aires de libertad que nos da la conversión a través de los hilos de una comunicación graciosa. Las capacidades están ahí. Sentemos las bases de relaciones profundas con unos elementos liberadores respecto de lo que tiene, o debe tener, un cierto sentido. Lo ideal, hoy, como ayer, es posible.
La vida es en un trayecto de esperanza. Hemos agudizado el ingenio con una perspectiva en la que todos/as debemos caber en el empeño del consenso, del acuerdo, de la vida en común. Hablemos con un criterio de mejora, de entrega a los corazones más nobles. Aprendamos de esos errores que, durante un tiempo, nos hicieron consumirnos en la soledad. No es buena, ni para nosotros, ni para nadie. La existencia ha de fortalecerse con unas líneas de esperanza. No dejemos que las nubes enturbien las razones de un futuro en comandita. Nos pertenecemos. No somos sin los demás, que han de interesarnos sanamente.
Las comunicaciones en todo nivel, de todo orden, con positivas posturas, con aires de grandeza, buscando ser más que tener, elaborando un futuro donde todos ostentaremos un papel señero, sustentan lo que, sin definir, queremos hacer. Contemos los pequeños detalles y tratemos de negociar lo que sea menester. Al mismo tiempo, aprendamos. No hace falta que diga que no importa repetir: es así como queda constancia de lo destacado. Las entregas son pertenencias, y éstas no han de llevar a más bondades, a más deseos en positivo, rodeados de valores que sí nos pueden hacer universales.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Hablamos de experiencias en las que nos asomamos al exterior para decir que vale, que basta, para luego reciclarnos y empezar de nuevo. Estamos listos para un aprendizaje que será continuo, o eso pensamos y esperamos. Hemos añadido salsa, condimento, experiencia, situaciones claves, sensaciones, preferencias de cariños que haremos inmensos como la vida misma.
No dejemos que las cosas ocurran. Intentemos, sí, que sean sencillas. Hemos sumado en el instante menos fugaz con un anhelo de compartir universales, presencias, caricias en sentido intelectual... Fomentemos los aires de libertad que nos da la conversión a través de los hilos de una comunicación graciosa. Las capacidades están ahí. Sentemos las bases de relaciones profundas con unos elementos liberadores respecto de lo que tiene, o debe tener, un cierto sentido. Lo ideal, hoy, como ayer, es posible.
La vida es en un trayecto de esperanza. Hemos agudizado el ingenio con una perspectiva en la que todos/as debemos caber en el empeño del consenso, del acuerdo, de la vida en común. Hablemos con un criterio de mejora, de entrega a los corazones más nobles. Aprendamos de esos errores que, durante un tiempo, nos hicieron consumirnos en la soledad. No es buena, ni para nosotros, ni para nadie. La existencia ha de fortalecerse con unas líneas de esperanza. No dejemos que las nubes enturbien las razones de un futuro en comandita. Nos pertenecemos. No somos sin los demás, que han de interesarnos sanamente.
Las comunicaciones en todo nivel, de todo orden, con positivas posturas, con aires de grandeza, buscando ser más que tener, elaborando un futuro donde todos ostentaremos un papel señero, sustentan lo que, sin definir, queremos hacer. Contemos los pequeños detalles y tratemos de negociar lo que sea menester. Al mismo tiempo, aprendamos. No hace falta que diga que no importa repetir: es así como queda constancia de lo destacado. Las entregas son pertenencias, y éstas no han de llevar a más bondades, a más deseos en positivo, rodeados de valores que sí nos pueden hacer universales.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Moral dulcificada
Ayunamos. Hemos cuantificado los momentos, y ahora damos con un potencial que nos dulcificará la moral.
Ideales perdidos
Recopilamos esos elementos que nos suben a otra montaña querida. Nos hemos amamantado con ideales que creíamos perdidos. Puede que los hayamos recuperado.
Seguiremos más tarde
Acordamos apuestas que eliminan espacios en los que no creímos durante un tiempo. Nos paramos. Seguiremos más tarde.
Será también contigo
Detallamos esas intensidades que nos proponen seguir hasta otro momento menos claro. Nos marchamos para dedicar más tiempo a la próxima cita. Será también contigo.
Cuestión de tiempo
Dedicamos el fondo a la forma. No nos sentimos en el lugar adecuado, pero será cuestión de tiempo.
Con esos resultados
Vivimos la seriedad de una etapa que se termina ya. Hemos dado con esos resultados por los que trabajamos tanto.
Las fantasías más queridas
Intuimos que llegaremos. Hemos sido con mucho amor por medio. Habrá más mientras acuden los ecos de las fantasías más queridas.
En lo que no hemos hablado
Resaltamos esos pensamientos que nos unen y tratamos de entendernos en lo que no hemos hablado hasta ahora.
Mirándonos
Entrelazamos los instantes que fueron besos, abrazos y algunas consultas. Nos quedamos mirándonos.
Tiempo de calidad
Conocemos algunos deseos, pero no estamos a disposición de un destino que ha de activar lo que sentimos. Nos regalamos tiempo de calidad.
Únicos
Generamos una fuerza que no creíamos posible. Hemos recurrido a otras etapas. Nos buscamos. Nos sentimos únicos con este amor tan auténtico.
Por otra ventana
Restauramos ese momento que dejamos hace años. Nos damos cuenta de que ya no es igual. Nos asomamos por otra ventana.
A nuevos deseos
Nos integramos en la pura dicha. Hemos sentido que el cariño está cerca. Nos abandonamos a nuevos deseos.
Nos indicamos derivaciones
Reciclamos experiencias que fueron en los inicios que nos proponen seguir por la misma senda. Nos indicamos derivaciones.
Solvencias
Nos debemos aplicar en la defensa de este amor que podrá recuperar aspectos más dichosos. Nos damos solvencias.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Provocar el milagro
Tengo que confesarte que te quiero. No lo he hecho hasta ahora por miedo. He aguardado un milagro, que hoy toca provocar.
No sé reaccionar
Te tengo que decir lo que pienso, aunque no será ahora. Me falta valor ante lo que es importante. Me dices adiós, y no parece que sepa reaccionar.
No siempre vemos las oportunidades
No me cuentes todo. Hoy no. Puedo esperar a ese mañana que me tildará de cauto de más. No sé ya qué decir. La vida ofrece oportunidades, aunque no siempre las veamos.
Eso parece
Tendremos que ir, que ser, que estar, que asegurar procesos con reglas medio nuevas. Estamos en forma, o eso parece.
Las ideas que nos confunden
Te sugiero que estemos ante esa cortesía que nos propondrá estar con el compromiso en las ideas que nos confunden.
Referencias comunicativas
Las actitudes comunicativas son todo en los mismos procesos de intercambios de información, de opiniones, de perspectivas sobre hechos y acontecimientos. Procuremos hacer las cosas bien, lo mejor que podamos, y mucho más en un ámbito tan sensible como la comunicación. Detallo lo que siento hoy. Es cuestión de predicar con el ejemplo. Nos lanzamos a la experiencia de una compatibilidad manifiesta. Lo prioritario busca lógicas. Nos damos un cierto rigor que no es científico. Seguimos los cursos de un río que ha de aumentar el caudal del conocimiento. Resolvemos las alturas de aquellas miradas que nos sorprendieron en otras etapas. Las consultas se han hecho, y ya damos con lo más afirmativo. Reitero mis ansias de encontrar las ocasiones que nos reglan valores con los que creceremos en un nuevo tránsito. Tendremos que pugnar por la vistosidad anónima, ésa que alimenta el espíritu, la que nos llena con bagajes de géneros diferentes, con los que crecemos.
Tendremos que reservar fuerzas para debatir, para dialogar, para prosperar a través de la palabra, que nos ha de emplear, que hemos de utilizar, en la búsqueda del consenso, del acuerdo, de algunas cuentas que nos plantearán ambientes de los que aprender con definiciones que nos alimentarán las capacidades más polivalentes. Incrementemos los recursos sin costes, sin utilizar más de lo que poseemos. Rentabilicemos todo cuanto hagamos. Nos indicaremos hitos nuevos que deberemos utilizar como referencias. Nos apoyaremos.
Nos refugiamos hoy en los términos que nos subrayan aprendizajes que complicarán los itinerarios, pero que, al mismo tiempo, nos insistirán con arreglos oportunos. Siempre se recoge en las dificultades. Son buenas maestras. No hemos de imponernos. Hemos de adecuarnos, de amoldarnos, de actuar con repasos de lo que sucede, de cuanto es, de lo que vuelve por un camino que fue distracción en la norma más sincera. Gustemos con placidez, sin prisas, recogiendo lo más valioso, que no siempre es lo que tiene más precio.
Deberíamos estar de enhorabuena. Prestemos servicios a los demás. Intentemos que las obligaciones de las prevenciones nos conduzcan a ese mundo maravilloso del entendimiento global. Es posible. Las fortunas más fuertes son las que emanan del intelecto en conjunción con el corazón. Subrayemos lo que es interesante e importante de verdad. La comunicación será básica para ese tipo de apercibimiento. Daremos con los cánones de flores hermosas. Toda emoción es maravillosa. Tratemos de no ignorar lo que tiene un paciente sentido.
No desfallezcamos en los intentos. Hemos de sacar fuerzas de donde sea para acercarnos a esos parámetros en los que ser más auténticos. Las buenas intenciones tienen que movernos hacia buenos resultados. Debemos estar convencidos de ello, pues ayuda a que las cosas salgan de manera conveniente para todos. La brillantez tiene mucho que ver con la belleza interior. La franqueza también contribuye a ir por una senda oportuna. Si queremos que la comunicación sea una referencia hemos de pensar y defender que lo es.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Tendremos que reservar fuerzas para debatir, para dialogar, para prosperar a través de la palabra, que nos ha de emplear, que hemos de utilizar, en la búsqueda del consenso, del acuerdo, de algunas cuentas que nos plantearán ambientes de los que aprender con definiciones que nos alimentarán las capacidades más polivalentes. Incrementemos los recursos sin costes, sin utilizar más de lo que poseemos. Rentabilicemos todo cuanto hagamos. Nos indicaremos hitos nuevos que deberemos utilizar como referencias. Nos apoyaremos.
Nos refugiamos hoy en los términos que nos subrayan aprendizajes que complicarán los itinerarios, pero que, al mismo tiempo, nos insistirán con arreglos oportunos. Siempre se recoge en las dificultades. Son buenas maestras. No hemos de imponernos. Hemos de adecuarnos, de amoldarnos, de actuar con repasos de lo que sucede, de cuanto es, de lo que vuelve por un camino que fue distracción en la norma más sincera. Gustemos con placidez, sin prisas, recogiendo lo más valioso, que no siempre es lo que tiene más precio.
Deberíamos estar de enhorabuena. Prestemos servicios a los demás. Intentemos que las obligaciones de las prevenciones nos conduzcan a ese mundo maravilloso del entendimiento global. Es posible. Las fortunas más fuertes son las que emanan del intelecto en conjunción con el corazón. Subrayemos lo que es interesante e importante de verdad. La comunicación será básica para ese tipo de apercibimiento. Daremos con los cánones de flores hermosas. Toda emoción es maravillosa. Tratemos de no ignorar lo que tiene un paciente sentido.
No desfallezcamos en los intentos. Hemos de sacar fuerzas de donde sea para acercarnos a esos parámetros en los que ser más auténticos. Las buenas intenciones tienen que movernos hacia buenos resultados. Debemos estar convencidos de ello, pues ayuda a que las cosas salgan de manera conveniente para todos. La brillantez tiene mucho que ver con la belleza interior. La franqueza también contribuye a ir por una senda oportuna. Si queremos que la comunicación sea una referencia hemos de pensar y defender que lo es.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Aprendemos en silencio
Despertamos a la nueva existencia. Hemos tomado como buenos los elementos que nos han surgido en el camino. De ellos aprendemos de manera silente.
Como podemos
Portamos sentidos que hemos de compartir en paradas de una cierta intermitencia. Obramos como podemos.
Juramos cansancios
Hemos planteado qué hacer, y, realmente, no sabemos. Hemos insistido. Nos veremos en otro instante. Juramos cansancios.
No pueden serlo
Hemos presentado nuestros corazones como fuertes, pero, en determinadas cuestiones, no lo son, no pueden serlo.
No se ve siempre lo especial
Gusto de ti. No te veo, pero es igual. Imagino que seremos en la otra cara de una Luna conformada para los dos. Lo especial no siempre se ve.
Expresiones nuevas
Marchamos con modélicas intenciones que nos alivian mientras vamos con contrastes repetidos. Nos consultamos expresiones nuevas.
No las negaré
Expresamos lo que llevamos en el corazón. Vamos como campeones. No te diré que sí, pero tampoco negaré nuestras condiciones.
El porqué de cuanto sucede
Hemos declarado amores con los que hemos de convivir con el paso de cuatro eras con las que comprenderemos el porqué de cuanto sucede.
No donde dicen
Ya no estamos tan solos. Hemos comunicado con activas pasiones que nos liberan con rescates de primera y última hora. No iremos donde nos dicen.
No podemos elegir
Nos confirmamos en los anhelos que hemos perseguido durante décadas. Ya no es nuestra etapa, pero tampoco podemos elegir.
Lecciones aprendidas
Buscamos destinos en los que unir los besos y los sentimientos que nos sacaron lo mejor. Hemos aprendido algunas lecciones.
Hoy sí
Respondemos a las dudas que nos hacen diligentes. Hemos seguido la senda de las emociones. No seremos. La voluntad es, hoy sí.
Con besos
Exteriorizamos sentimientos con los que hemos de crecer con cursos de sonidos reiterados. Lo necesario vuelve. Nos gobernamos con besos.
Predicamentos repetidos
Hemos asistido a momentos de gloria florida. Las condiciones nos invitan a referir lo que tuvo un claro sentido amoroso. Las consultas nos llegan con predicamentos repetidos.
Materias fáciles
Abogo por ti. Hemos prestado unos espíritus que son diálogos en las permanencias que serán materias fáciles cuando volvamos, o mientras vamos.
Paciencias y sentimientos
Tenemos expectativas de felicidades que hemos de compartir. Nos hemos sentido planos. Las cosas son como son. Los rasgos nos hacen crecer con paciencias y sentimientos.
Momentos queridos
Nos facilitamos una clara voluntad que nos asalta con regresos a los momentos más queridos. Los tuvimos, y los tendremos.
Nos hemos despertado
Ocurre que nos queremos, que somos en la retirada, mientras volvemos para comprender lo que ocurre. Nos hemos despertado.
Nos mejoramos
Es nuestra primera vez. Será. La vida es un eterno regreso a lo que nos importa. Nos mejoramos.
Nos sanaremos
Conocemos algunos aspectos con actitudes de conflictos regresados a los mismos orígenes de la relación. Nos sanaremos.
Situación óptima
Progresamos en la voluntad nueva. Voy con un recuerdo que me puede. Estoy bien. La situación es óptima. El amor volverá.
Dones callados
Consultamos experiencias de las que aprendimos mucho. Nos liberamos de algunos dones callados.
Nos proponemos curas
Hablamos para decir que nos amamos, y eso me gusta. He aprendido en el regreso. Nos proponemos curas.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
La dependencia respecto de Internet
Hemos de prevenir. Pensemos en lo que hacemos regularmente para plantear posibles problemas, y, por supuesto, resolverlos con una cierta antelación. Aunque suene a ciencia-ficción, podría ser. Es más: seguramente ocurra en alguna ocasión. Se imaginan que un buen día amaneciera y no tuviéramos Internet. Ni usted, ni yo. Nadie en todo el planeta. Sería una especie de aislamiento forzado por las Nuevas Tecnologías que demostrarían que, como todo en la vida, algo puede fallar, alguien puede no estar, y así se puede demostrar que no es tan imprescindible como pensamos. ¿O sí?
Sería un caos, siguiendo con el mismo símil, para todas las máquinas que dependen de informaciones recibidas por este conducto, y, por lo tanto, para todas las instituciones y/o empresas, que quedarían paralizadas por las dependencias que el fenómeno de la Red de Redes supone. A falta de un plan “B” para funcionar o para recibir información, tendríamos que aminorar la marcha de la producción de bienes y/o servicios, y deberíamos dejar para otro momento la solución de problemas y necesidades.
Lo que no tuviera espera debería resolverse con imaginación y volviendo, claro, más o menos improvisadamente, a métodos tradicionales. Los hospitales deberían seguir trabajando como fuese posible, aunque algunos de sus engranajes se resintiesen. También deberían laborar aquellos que velan por nuestra seguridad, a pensar de los condicionantes que podrían haber variado sus métodos de trabajo y que ahora, a nivel informativo, con la ausencia temporal de Internet, se verían mermados.
No tendríamos información, no como la conocemos cotidianamente. La inmediatez que, supuestamente, nos da tanta sensación de seguridad, debería ser sustituida por la palabra de quienes tenemos al lado. A un golpe de ordenador ya no podríamos saber qué es lo que ocurre, al menos no durante ese posible día sin Internet.
Supongo, porque puntualmente lo experimentamos, que habría una especie de vacío en nuestro interior por no conocer cosas que pueden ser “importantes”. También lo habría (el vacío existencial) por esas pequeñas cosas de las que nos enteramos y que nos hemos acostumbrado a que pasen delante de nuestros ojos. El sentido de adicción que da la supuesta inmediatez es así.
La sensación, y hasta la necesidad, en esa jornada sería recurrir a los otros, a los demás, a los vecinos, a quienes nos rodean para salvaguardar ciertos equilibrios mentales y para contar y que nos contaran lo que fuera. La cosa sería poder hablar, que la comunicación de alguna manera se pudiera hacer factible, posible. Tenemos una necesidad constante de comunicar, y nos damos cuenta de ello en cuanto no es posible hacerlo. Es aquello que nos indica que echamos en falta lo que no tenemos.
Lo peor, lo más difícil, sería superar las dependencias. Por eso, la sugerencia es que busquemos mesuras, que intentemos que lo nuevo nos de un valor añadido, y que no nos arrincone con sus posibilidades mal empleadas. Quizá esta elucubración debería servirnos para anticiparnos a momentos de cierta acidez.
Tengamos una dieta sana de alimentación comunicativa y seguro que, de producirse ese evento que señalamos, no tendríamos que soportar una gravedad que nos superaría, o que podría hacerlo. No debería. Estar preparados a nivel mental puede ser un buen recurso para evitar otro tipo de problemas. La dependencia de los inventos no debe permitir que olvidemos que hemos de estar, sobre todo, unidos a nosotros mismos. El ser humano es mucho más valioso que lo creado por su intelecto.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Sería un caos, siguiendo con el mismo símil, para todas las máquinas que dependen de informaciones recibidas por este conducto, y, por lo tanto, para todas las instituciones y/o empresas, que quedarían paralizadas por las dependencias que el fenómeno de la Red de Redes supone. A falta de un plan “B” para funcionar o para recibir información, tendríamos que aminorar la marcha de la producción de bienes y/o servicios, y deberíamos dejar para otro momento la solución de problemas y necesidades.
Lo que no tuviera espera debería resolverse con imaginación y volviendo, claro, más o menos improvisadamente, a métodos tradicionales. Los hospitales deberían seguir trabajando como fuese posible, aunque algunos de sus engranajes se resintiesen. También deberían laborar aquellos que velan por nuestra seguridad, a pensar de los condicionantes que podrían haber variado sus métodos de trabajo y que ahora, a nivel informativo, con la ausencia temporal de Internet, se verían mermados.
No tendríamos información, no como la conocemos cotidianamente. La inmediatez que, supuestamente, nos da tanta sensación de seguridad, debería ser sustituida por la palabra de quienes tenemos al lado. A un golpe de ordenador ya no podríamos saber qué es lo que ocurre, al menos no durante ese posible día sin Internet.
Supongo, porque puntualmente lo experimentamos, que habría una especie de vacío en nuestro interior por no conocer cosas que pueden ser “importantes”. También lo habría (el vacío existencial) por esas pequeñas cosas de las que nos enteramos y que nos hemos acostumbrado a que pasen delante de nuestros ojos. El sentido de adicción que da la supuesta inmediatez es así.
La sensación, y hasta la necesidad, en esa jornada sería recurrir a los otros, a los demás, a los vecinos, a quienes nos rodean para salvaguardar ciertos equilibrios mentales y para contar y que nos contaran lo que fuera. La cosa sería poder hablar, que la comunicación de alguna manera se pudiera hacer factible, posible. Tenemos una necesidad constante de comunicar, y nos damos cuenta de ello en cuanto no es posible hacerlo. Es aquello que nos indica que echamos en falta lo que no tenemos.
Lo peor, lo más difícil, sería superar las dependencias. Por eso, la sugerencia es que busquemos mesuras, que intentemos que lo nuevo nos de un valor añadido, y que no nos arrincone con sus posibilidades mal empleadas. Quizá esta elucubración debería servirnos para anticiparnos a momentos de cierta acidez.
Tengamos una dieta sana de alimentación comunicativa y seguro que, de producirse ese evento que señalamos, no tendríamos que soportar una gravedad que nos superaría, o que podría hacerlo. No debería. Estar preparados a nivel mental puede ser un buen recurso para evitar otro tipo de problemas. La dependencia de los inventos no debe permitir que olvidemos que hemos de estar, sobre todo, unidos a nosotros mismos. El ser humano es mucho más valioso que lo creado por su intelecto.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Más sencillas
Nos obligamos a ser felices, y eso no funciona. Las cosas son más sencillas de lo que nos confesamos.
Algo recuperaremos
Nos ayudamos a vivir en otra tesitura, con otra visión, dándonos una oportunidad. Nos pedimos mucho. Algo recuperaremos.
Nos combinamos
Pensamos en ese auge que nos recupera con ritmos de paciencias infinitas. Estamos en la finitud perfecta. Nos combinamos.
Lo hemos saboreado
Aumentamos la conciencia para intentar recuperar todo cuanto fuimos. Nos hemos sentado para no ver. Las complicaciones dependen de las perspectivas. Hemos saboreado mucho amor.
Nos dijeron todo
Asistimos a una nueva cita sin preferencias. Hemos descartado algunas caricias que no nos llevarán al amor. Las miradas nos dijeron todo.
Sin vernos
Vivimos la sencillez de un amor que hemos descubierto por casualidad, aunque ésta no exista. Nos besamos sin vernos.
Lo universal
intervenimos para ver los cambios, que no siempre aclaran la dirección y el sentido por el que caminamos. No valoramos lo universal.
No miraremos el día
Terminamos con una práctica que nos defiende con respuestas nuevas. No hemos sido en la noche que escapa. No miraremos el día.
Ilusiones de colores
Creeemos en lo que vamos a hacer con una negación que nos enviará a las nuevas situaciones. Terminamos entregados a unas ilusiones de colores.
En acción
Las fantasías nos alegran esos momentos que, de otro modo, serían mucho más amargos. Nos ponemos en acción.
Muchos y buenos deseos
Hablaremos de un encierro que nos transportará donde seamos leves. Nos indicamos muchos y buenos deseos.
El cariño que sentimos
Hay una experiencia que considero necesaria para que este cariño que sentimos llegue un poco más lejos. Somos esa relación que hace años que tenía que fraguar.
Aspectos enteros
Nos declaramos un amor que era conocido. Ahora nos enganchamos a la vida con mitades que se hacen aspectos enteros para lo que ha de venir.
Apuestas espirituales
Estamos tan cerca que me siento nervioso por esas apuestas espirituales que se pueden hacer realidad.
Instantes únicos
Trasladamos unos elementos que pueden ser sustanciales para los instantes en los que seremos únicos.
La felicidad que fue fundamento
Sugiero que el corazón se halle en un punto de victoria sin más ánimo que dar con la felicidad que fue fundamento.
Es momento de despertarlos
Subimos y bajamos por un monte donde fuimos dueños y señores de unos sueños que se han quedado medio dormidos. Es momento de despertarlos.
La misma amistad
Restauramos paciencias para vislumbrar lo que ha de tener un cierto sesgo o sentido. Nos abrazamos. Sellamos la misma amistad.
Como somos
Nos expresamos en claves de suficiencias que nos aman como somos. Eso es importante. Nos sentamos en otro lugar.
No llegará
Defendemos ese amor que no llegará, pero no queremos quedarnos sin esperanza. Hoy nos veremos.
martes, 8 de diciembre de 2009
Entre estrellas
Me dirijo a tu ser, con el que me entiendo bien. Hemos procurado no dejar ni un ápice de amor para mañana. Ahí seguimos, entre estrellas.
Ahora y siempre
Me figuro que podemos estar juntos. Seguramente lo estaremos ahora y siempre. Nos gustamos complacientemente.
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