martes, 17 de noviembre de 2009
Puede que sí
Nos buscamos con medidas que nos incluyen en actos de presencias supuestas. No iremos en otro momento, o puede que sí.
Calculamos sin confianza
Nos necesitamos para ser felices. Participamos en nuevos encuentros que nos aclaran lo que podríamos hacer. Calculamos sin confianza.
Pediremos menos
Nos damos lecciones que nos recalcan las negociaciones que no debemos hacer. No llegaremos en otro instante. Pediremos menos.
Molestias de la soledad
No te puedo demostrar lo que te quiero. Hacemos un repaso mental que nos deja con molestias propias de la soledad.
Nos hemos planteado querernos
Tengo que vivir enamorado, como ese instante que nos abraza con respuestas no escritas. Nos hemos planteado querernos.
Llegarán las posibilidades
Pedimos tener un poco menos. La vida es en la noche, con insistentes querencias que nos proponen accesos y posibilidades. Llegarán.
Cambios prestados
Tendremos tiempo de contarnos muchas cosas. Hemos presentado los días con sus respectivas noches, y somos entre significados y cambios prestados.
Con medidas nuevas
Prestamos un poco de decoro a la vida que nos llega con respuestas no escritas. Veremos en otro momento, entre otros deseos, con medidas nuevas.
Complacidos en la espera
Competimos a corazón abierto, buscando una bruma con la que salir al viento. Nos complacemos en la espera.
No más vueltas
Disputamos ese momento que desaparece sin dar oportunidades de ser en la noche. La vida es como es, y no debemos darle más vueltas.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Todo, desde la comunicación
En el origen y en el final de todo cuanto realizamos se halla la comunicación, ese proceso maravilloso que nos hace más sabios y libres. Las iniciativas y diversas actividades de nuestra existencia han de ser emprendidas con mucho empuje y determinación. Así es, así debe ser. La tabla de salvación del ser humano tiene que ver con la voluntad de contar lo que sucede, cómo sucede, desde la óptica con la cual observamos (que ha de ser apuntada), y, al mismo tiempo, debe procurar dar una perspectiva de cómo solucionar los asuntos que se suceden día tras día. El empeño, en este campo de la búsqueda solvente, debe estar presente. Las correcciones de los intereses, objetivos o posibilidades nos han de llegar de presencias contextualizadas en relación al universo de recursos, elementos, matizaciones e interpretaciones que nos circundan.
Lo que hace daño no es comunicar, no si comunicamos bien: lo que puede deteriorar cualquier situación es no contar lo que pasa. El silencio no es un buen consejero. Los mensajes, las visiones analíticas, los avances y retrocesos de las diversas actividades que protagonizamos, la misma vida…, todo en general debe ser envuelto con la máxima comunicación, con el fin de evitar errores o distorsiones.
Nos debemos influir desde la consideración máxima y el respeto a todo cuanto aparece alrededor. Hemos de poner los acentos en los hábitos con el propósito de que nos den seguridades y opciones ante una constelación de posibilidades. Comencemos con fuerza cada día, aunque el anterior no haya sido tan bueno como pensamos.
La determinación, en el inicio de cada jornada, ha de ser comunicar, convencer, dar, no distraernos. Las conversiones comunicativas nos han de procurar una salud mental, y hasta física, con resultados celebrados por las numerosas ideas y conocimientos que nos pueden venir como regalos. Las apariciones milagrosas deben ser apuntaladas con intereses generales basados en la comunicación.
Sí, la comunicación es un tesoro. Con él, con ella, podemos configurar una realidad de opciones. También es posible aprender de todo en todo tiempo. Somos capaces de contrastar los eventos, viendo sus circunstancias, sus condiciones, sus peculiaridades, etc. El proceso comunicativo es todo, lo es todo. Nos da libertad. Sin ella no vivimos la fortuna de tener intangibles como la bondad, la voluntad, el amor, los sentimientos, las sensaciones, las palabras amables… Si estamos contentos es porque trabajamos en este campo. Si no lo estamos, hemos de esforzarnos en esta dirección.
Todo se solventa desde el conocimiento, el análisis y la interpretación que nos vienen acompañando desde la gracia de la comunicación. Lo rentable es utilizarla. De lo contrario, perdemos el tiempo. Lo que nos da señales de identidad respecto de los demás tiene que ver con el esfuerzo, con el tono, con la simpatía, con las formas de comunicar. Es como una especie de carné de identidad añadido. La actitud nos conforma y nos permite ser por y para los demás, con los demás. Ánimo, pues, con ella. Tengamos en cuenta que la comunicación perfila una forma de ser que se nota desde el aspecto físico hasta las interioridades mentales. La comunicación nos regala todo, lo mejor de nosotros mismos y lo mejor de los demás. Lo experimentamos cada día.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Lo que hace daño no es comunicar, no si comunicamos bien: lo que puede deteriorar cualquier situación es no contar lo que pasa. El silencio no es un buen consejero. Los mensajes, las visiones analíticas, los avances y retrocesos de las diversas actividades que protagonizamos, la misma vida…, todo en general debe ser envuelto con la máxima comunicación, con el fin de evitar errores o distorsiones.
Nos debemos influir desde la consideración máxima y el respeto a todo cuanto aparece alrededor. Hemos de poner los acentos en los hábitos con el propósito de que nos den seguridades y opciones ante una constelación de posibilidades. Comencemos con fuerza cada día, aunque el anterior no haya sido tan bueno como pensamos.
La determinación, en el inicio de cada jornada, ha de ser comunicar, convencer, dar, no distraernos. Las conversiones comunicativas nos han de procurar una salud mental, y hasta física, con resultados celebrados por las numerosas ideas y conocimientos que nos pueden venir como regalos. Las apariciones milagrosas deben ser apuntaladas con intereses generales basados en la comunicación.
Sí, la comunicación es un tesoro. Con él, con ella, podemos configurar una realidad de opciones. También es posible aprender de todo en todo tiempo. Somos capaces de contrastar los eventos, viendo sus circunstancias, sus condiciones, sus peculiaridades, etc. El proceso comunicativo es todo, lo es todo. Nos da libertad. Sin ella no vivimos la fortuna de tener intangibles como la bondad, la voluntad, el amor, los sentimientos, las sensaciones, las palabras amables… Si estamos contentos es porque trabajamos en este campo. Si no lo estamos, hemos de esforzarnos en esta dirección.
Todo se solventa desde el conocimiento, el análisis y la interpretación que nos vienen acompañando desde la gracia de la comunicación. Lo rentable es utilizarla. De lo contrario, perdemos el tiempo. Lo que nos da señales de identidad respecto de los demás tiene que ver con el esfuerzo, con el tono, con la simpatía, con las formas de comunicar. Es como una especie de carné de identidad añadido. La actitud nos conforma y nos permite ser por y para los demás, con los demás. Ánimo, pues, con ella. Tengamos en cuenta que la comunicación perfila una forma de ser que se nota desde el aspecto físico hasta las interioridades mentales. La comunicación nos regala todo, lo mejor de nosotros mismos y lo mejor de los demás. Lo experimentamos cada día.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Creencias nuevas
Debemos reaccionar a los cambios con el fin de poder aprender todos de todos. Nos hemos quejado, pero ahora es el inicio de un apartado de creencias nuevas.
Hablo de entendimientos
No debemos despreciar la nimiedad de un tiempo que es la antesala de lo que está por ocurrir. Todo es experiencia. Lo más será más. No hablo de riquezas, sino de entendimientos.
Nuestro sitio
Te he dicho que te llevo en el corazón, y sabes que es verdad. Nos asistimos con unas pesadas cargas que nos pueden. No iremos a otro lugar. Éste es nuestro sitio.
Nos consultamos
Aprendemos de los momentos que consideramos buenos, de los que vienen con la voluntad y el amor por delante. Tenemos que realizar muchas actividades que han de tener que ver con el deseo. Nos consultamos qué hacer.
Parece comprendido
Tenemos que imponer un criterio que nos ha de apuntar hacia la claridad de un amor sin problemas. Nos miramos, y todo es comprendido. Eso parece.
Hemos vivido otra vez
Tomamos decisiones que consideramos óptimas con rescates que nos dejan para la última hora. Ya llega. Hemos vivido otra vez.
Con los brazos abiertos
No sabemos lo que hacemos. Vamos hacia un universo nuevo de sensaciones. Pagamos por adelantado la carencia de un amor auténtico. Nos mostramos con los brazos abiertos.
En el regreso
La paz nos inunda con una versión de aquellos besos que nos determinaron para seguir con plasticidades en el regreso.
Un mensaje que nos quiebra del todo
La distracción nos hace vivir en la carencia más dura. Nos quitamos el hierro con un mensaje que nos quiebra del todo.
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