martes, 12 de agosto de 2014

Somos en la verdad

Nos hacemos caso con registros nuevos.

...

Nos suponemos.

...

Vencemos del todo.

...

Nos rodeamos de amores.

...

Nos comentaremos.

...

Decimos. Nos queremos. Somos en la verdad.

Juan T.

Existencia plena

Nos hacemos con las razones del anhelo básico.

...

Iremos hasta el fin mismo.

...

Nos honramos.

...

Quedamos en estar.

...

Seremos para siempre.

...

Gocemos del mejor plan.

...

Nos iremos honrando.

...

La existencia es plena.

Juan T.

Buenos intereses

Subamos al deseo.

...

Nos corregimos.

...

Nos damos ese momento que es más.

...

Nos queremos mucho.

...

Hemos llamado la atención de la vida.

...

Eres en la corrección.

...

Suscitamos buenos intereses.

Juan T.

Nos pensamos

Nos dedicamos a construir.

...

Somos para siempre.

...

Gustemos más.

...

Nos añoramos.

...

Somos porque sí.

...

Tendremos que estar.

...

Nos pensamos.

Juan T.

Nos agotaremos

Vayamos de nuevo.

...

Nos expresamos con deseo.

...

Nos suponemos.

...

Hemos estado bien.

...

La vida es una sorpresa más.

...

Nos agotaremos.

Juan T.

Nos anhelamos

Nos queremos.

...

Pidamos más.

...

Todo sigue.

...

Hemos soñado con seguir.

...

Llega.

...

Eres puro amor.

...

Nos anhelamos.

Juan T.

Nos aconsejamos

Nos amaremos más.

...

El sueño se cumple.

...

Nos iremos dando amores.

...

Nos corregimos.

...

Somos por tres.

...

Nos aconsejamos.

Juan T.

lunes, 11 de agosto de 2014

Vivamos

Vivamos
con la destreza
de un amor real,
del que se surte
de los impulsos de cada día
con dones especiales,
con el presente principal
que nos lleva al futuro,
que es de los dos.

Expresemos la realidad
con un poco de existencia dichosa,
con un toque maestro.
Tenemos derecho
a la felicidad que multiplica
cuanto es, lo que somos,
con operaciones sin rescate.
Nos ungimos
con besos y abrazos
que proponen y mejoran
los ideales y el espíritu.

Vivamos en plenitud.

Juan T.

Reformas básicas

Nos unimos al deseo, lo cual es un punto crucial para la fortaleza perseguida, que ha de ser desde el entusiasmo que tanto nos gusta.

Cumplimentemos con razones que no sean apariencias. Hemos de distinguirnos con reformas de pacientes pugnas en paz. La oratoria nos ha de caracterizar.

Nos debemos insertar donde las monedas adquieren sus mejores dimensiones. No agotemos los esfuerzos de antaño.

Nos cumplimentaremos con razones de amor. Hemos aclarado qué hacer. Nos podemos dar todo, mucho, más, desde la simpatía.

Nos daremos lo bueno. La existencia se complementa con alternativas. Hemos llamado con reformas básicas.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Mostramos todo

Gustemos en los buenos pronósticos.

...

Nos suponemos.

...

Todo va ocurriendo.

...

Nos acontecemos.

...

Nos dejamos ir hacia el mar.

...

Mostramos todo.

Juan T.

Al corazón

Hacemos caso al anhelo básico.

...

Nos damos gratitud.

...

Los espejismos son eso.

...

Nos iluminamos.

...

Hay gratitudes sempiternas.

...

Hagamos caso al corazón.

Juan T.

Expresión del amor

Nos damos la llama del amor.

...

Consolidamos los logros.

...

Nos convencemos.

...

Las premisas son gracias.

...

Nos inclinamos hacia el lado mayor.

...

Todo es expresión del amor.

Juan T.

Nos sugerimos más

Nos hemos inquietado.

...

Vemos.

...

Nos dejamos sonreír.

...

Ya es.

...

Nos damos la nobleza mayor.

...

Nos sugerimos más.

Juan T.

Con pasión

Nos anochece con recuerdos claros.

...

Amemos.

...

Todo va ocurriendo.

...

Nos salpica la vida.

...

Eres en el todo.

...

Nos convencemos.

...

Nos comunicamos con pasión.

Juan T.

Totales garantías

Repongo anhelos.

...

Somos para siempre.

...

Iremos.

...

La causa es común.

...

Nos sorprendemos.

...

Las garantías son totales.

Juan T.

Humo

Transcurre la vida deprisa, con demasiada celeridad. Un día de ésos en los que vamos por la autovía camino de todas partes y de ninguna, observamos un intenso humo en el entorno. Pensamos en un fuego, y lo es. Sale de un tanatorio. Alguien se va como llegó, siendo aire, cenizas al viento, como rezaba la canción.

Por un instante advertimos la fragilidad de la existencia, lo efímera de ésta, y seguramente hasta nos decimos que hemos de cambiar de hábitos una vez acabemos lo que llevamos entre manos, sea importante o no, que seguramente no será tan esencial como nos expresamos por el comportamiento de ese escueto instante.

¡Parecemos tan fuertes!, y, en el fondo, y en la forma, por dentro y por fuera, somos más débiles de lo que creemos y/o aparentamos ser. No hace falta nada más que una circunstancia vital que nos sobrevenga y todo gira hasta el punto de marearnos y trastocarlo todo. El universo tiene un sinfín de verdades, y todas relativas, como para agarrarnos a una sola como si fuera la férrea estructura que nos mantiene. Todo está en el aire, como ese humo percibido.

En todo caso, si algo nos iguala y nos fortalece es el amor, el no estar solos, el sentirnos útiles y con dinamismo en relación a los demás, lo tengamos en cuenta o no. ¡Todo es tan nimio! Precisamente el sentimiento de cariño nos sostiene en la locura de crisis permanentes en las que estamos: son cuestionamientos de edad, de identidad, de geografía, de nacionalidades, de sexos, de poderes, de planes, de cargos, de ideas, de compañeros de viaje, de versiones con las que crecer… Todo da vueltas sin cesar, sin parar, y, cuando se detiene, malo… Queda el humo en la nada, y, con ella, el vacío, salvo que hayamos hecho los deberes, que hayamos dejado un buen testigo, que nos quieran, que nos recuerden, que sigan nuestros ejemplos, y/o que nos mejoren.

No hay mejor herencia que las actitudes de bondad, de ilusión y de entrega que hayamos manejado y perpetuado a través de los que nos siguen. Nadie se enamora de los ladrillos y de las propiedades, y quien así se postula acaba en penumbra. Nadie recuerda las escrituras de territorios y edificios, que, aunque parezcan tangibles, son igualmente humo.

El mundo se ha transformado en demasiado interesado. Puede que siempre haya sido de esta guisa. El dinero y sus dividendos lo presiden todo. Hasta se interpreta si es rentable un tratamiento para nuestra salud. La relación coste-beneficio es un binomio que duele, que nos rompe, que nos va aniquilando, mientras el sistema, esto es, la suma de todos nosotros, indaga sobre su porvenir en forma de cifras, de porcentajes, de parámetros. Parece obvia esta realidad, pero, sin duda, no lo es.

La esencia, el amor

El elemento esencial ha de ser el fuego del amor, y no el de la extinción: ¡ambos están tan cerca cuando llega el momento de la verdad! Hay demasiadas contradicciones en las programaciones a corto, medio y largo plazo. Buscamos ganar y ganar, y en esa quiniela hallamos más arruinados que millonarios. Lo reseñamos en sentido objetivo, pero también desde el sesgo de lo intangible, en plano de lo espiritual. El ser humano, como se suele repetir, debería ser la medida de la Ley, que ha de fraguarse para su felicidad. Ésa es la meta. Por desgracia, no se concibe siempre con esta óptica.

Al parecer, no lo tenemos muy claro. Pensamos en el dinero antes que en salvar vidas. Meditamos sobre pronósticos de juegos de guerras antes que en la paz, que siempre es el camino. No hay otro. Hay guerras de sobra (no debería haber ninguna), un exceso de hambrunas, de muertes por enfermedades evitables, y una locura de conflictos cuando las soluciones están a la vuelta de la esquina, o incluso delante de nuestros propios ojos.

No sé. Todo debería ser legible, pero puede que no sea tan sencillo. Es posible que incluso nos encontremos, a título personal, en la máxima equivocación. Sea como fuere, mientras esto digo, una religiosa, dedicada a la vida y a luchar contra la muerte de cientos, de miles de personas, queda sola delante de la Parca porque le faltaba un papel que dijera que era ciudadana de la Tierra. En su pasaporte ponía nigeriana. ¿Acaso alguien de nosotros tiene una nacionalidad mejor? Puede que con la edad cada vez entienda menos eventos de los que suceden. Seguramente el humo al que me dirijo ya me enturbia la visión.


Juan TOMÁS FRUTOS. 

domingo, 10 de agosto de 2014

En lo cotidiano

Nos referimos
a lo crucial, a la esencia,
con un beso de gracia
que nos propone
secuencias de chocolate.
¡Eres tan dulce!

Nos regalamos buen humor.
Hemos asumido
la jornada perfecta
entre gozos y luces
que nos encumbran
con registros superiores
que nos convierten en campeones.

No hay desafíos
sin esas audacias que son querencias
en el inicio de una era
no figurada, sino genuina.

Nos desarrollamos
sin resistencias,
con fortunas que son magias
que nos abrazan
con las tentativas
más increíbles.

Concluimos
con recuerdos ilustres
que nos reiteran
la voluntad misma
de ser,
de querer, de poder.

Nos amamos
con la hermosura sencilla
que sólo busca la prosperidad
en lo cotidiano,
No debe haber mucho más.
No precisamos más.

Juan T.

Especiales

Nos cumplimentamos
sin poderes.
Tenemos un amor sencillo,
sin secretos,
presto a superar cualquier equívoco.

Nos rodeamos de besos
que protegen la hermosura
de lo que sentimos.

Alcanzamos el punto ideal.
Nos amamos
con reconstrucciones de la fe
que nos eterniza.

Hemos dado con el destino
que nos hace escribir
la mejor sonrisa.

Hacemos que cada día
tenga un porqué,
un motivo, una serie de criterios
para sostener la credibilidad
y la alegría.

Nos hemos vuelto especiales.

Juan T.

Estemos vivos

Nos autorizamos a vivir, y eso ya es un comienzo. Nos ubicamos donde la vida es lo que es. Nos rodeamos de pasiones.

Nos hemos de liberar con registros de amor que nos han de dar la parte que nos gusta. Nos implementaremos con recuerdos que serán.

Debemos vernos con raíces profundas que nos han de dar unos patrones con los que liberar cuanto llevamos dentro.

Nos hemos de ayudar con impresiones que importen en tiempo y forma. Las fortunas nos devolverán a los estados más extraordinarios.

Nos hemos de acercar a los criterios no vencidos. Nos debemos escuchar de la mejor manera posible. Estemos vivos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Cariño y más

Creo en lo que haces,
en lo que me dices,
en lo que compartes,
en tus porqués,
en los aires que regalas
con esas palabras llenas
de un profundo amor
a la vida, a la Naturaleza.

Me sumerjo
en tus ideas, en tus sueños,
y prosigo hacia un liderazgo
lleno de un regusto anónimo.
Creo en lo que compartes:
nos trasladamos
hacia la emoción bendita.

He crecido y creído
con normas que nos implementan
el anhelo sustancial
con fantasías que nos hacen un favor
con el que estimamos cuanto somos.

Confío en el porvenir
que no es moda,
sino definición de un despertar
de consideraciones leales.
Las palabras denotan cariño
y mucho más.

Juan T.