lunes, 15 de septiembre de 2008

El pasatiempo de curar heridas

Volcamos el carro de víveres y nos quedamos a la intemperie en pos de la nada. .... No hemos hallado el punto crucial en una pugna de apetencias sin dichas. .... Vamos a una fiesta que ultima un adiós que pregona con resortes engranados que hay una salida. Existe. .... Dedicamos ese pasatiempo a curar heridas. Perdemos determinadas esencias y perfumes que pudieron justificar encantos y abrazos.

1 comentario:

Rocío Pérez Crespo dijo...

Ya sé que son palabras, pero todo escritor deja un algo de su sentimiento plasmado en sus tareas.
No cambies nunca, eso te digo, porque sentir con esta calidad que se lee, es algo asombroso, magnifico, enorme...también es cierto que ser todo corazón (me decía mi abuela mientras me acariciaba la mejilla, intentando consolar mis lágrimas) es sinonimo de sufrimiento. Aunque pasado el tiempo y visto lo visto, de vez en cuando ser así:compensa.

Besos.