TIEMPO DE EJEMPLOS
Y
ESPERANZAS
(Poemas para una amiga que busca la felicidad)
Juan TOMÁS FRUTOS
A mis padres, que son como la Luz y la Luna.
Índice
Presentación .............................................................................3
A modo de reflexiones anticipadoras ....................................4
ejemplos y esperanzas en el tiempo........................................7
Reflexiones sobre la Nada ....................................................39
Dejemos que lloren solos..................……………………………..50
Citas de y desde Experiencias de Vida .................................51
En la presentación (con las mejores intenciones)
Hola a todos y a todas:
Ante todo, atentos, abrid vuestros corazones, como yo os abro el mío, de par en par, en silencio, prestos a aprender del otro, de todos. Si os dijera como me vino la inspiración, seguramente, amigos lectores, amigas lectoras, todos en comunión, os sentiríais muy sorprendidos. Os cuento. La idea de esta “cestita” de poesías celestes es, ciertamente, causaros admiración en el sentido de “generar” algo inesperado. Todo no ha de estar calculado. La sorpresa siempre debe estar ahí. La provocación, bien considerada, es buena, deseable incluso. Aviva el ingenio, la memoria, la inteligencia, nuestro espíritu. Recordad cuando erais pequeños. No ha pasado tanto tiempo, aunque lo parezca. También pretendo activar, comprometer y provocar vuestras conciencias desde el juego sintáctico y gramatical.
La jovialidad hay que construirla cada día. Hemos de intentarlo, cuando menos. La existencia es un juego, un buen juego, donde hay que utilizar los recursos, los dones, las esperanzas, lo que llevamos en nuestro interior. Hay más de lo que pensamos. Nada debe quedar fuera de nuestro alcance. Sería una pena, ¿no? Es éste una especie de “divertimento” en serio con el que llamo a la puerta de vuestro corazón sin olvidar vuestro intelecto, que considero elevado, próximo, cercano, mío, como yo os soy. Me rindo a vosotros. Estamos gestados los unos para los otros. Es la naturaleza de las cosas. Lo sabemos poco a poco, a lo largo de los días, que han de pasar tan dulces como un buen postre. Os tengo aprecio, y enseguida os lo demostraré de nuevo. Es un placer poder compartir estas letras, que están hechas de caramelo y de sonrisas, de pensamientos comunes, de sensaciones entregadas a vuestra causa, que es la mía. He tenido suerte de conoceros, y ahora deseo que me conozcáis un poco más. No hace falta esfuerzo: tan solo precisamos querer. Tenemos más de lo que creemos.
Os sigo explicando mi afán. Brindar antecedentes, sentimientos a priori, sería condicionaros, poneros en guardia, y yo no quiero eso. No debéis saber lo que os voy a ofrecer con este libro. Tratad de abrirlo y de aprehenderlo poco a poco. Lo debéis ver vosotros mismos, teniendo vuestro propio espacio, en vuestro tiempo, con vuestro criterio. No anhelo dar “pistas”, porque, en verdad, quiero que sigáis vuestro camino sin injerencia alguna. Así debe ser. Tomad aliento. La poesía, la prosa poética, debe ser libre, tan libre como los momentos que la inspiraron. Yo lo soy aquí, y espero que vosotros también. No os quepa la menor duda de que, sin independencia respetuosa, no hay un buen porvenir. Existimos en los otros y con los otros. Que conste que no quiero pontificar, sino pintar en vuestros sentimientos, que pronto compartiremos. La fuente de ellos es la misma para todos.
El frescor debe inundar cualquier espacio cuando estamos en la lectura entregada de lo que dice un aficionado, esto es, yo mismo en este caso, a ser “aprendiz del mundo”. El propósito de conocer no ha de olvidarse jamás. La terapia ha de funcionar a ambos lados del océano de la emoción. Espero conseguirlo de algún modo, aunque sea en una mínima expresión. No importa el resultado, sino el proceso. Lo relevante es intentarlo. Me sentiré halagado si logro llegar a vosotros y a vosotras. Lo digo sinceramente. Estas letras están dirigidas a todo viajante presto a conocer el “paisanaje” del itinerario ofrecido, y confío en que los siguientes párrafos sean alas para vuestra singladura, para vuestro intelecto, para ese talento y ese talante que reforzáis cada día en el intento de buenas acciones. Os quiero, y de algún modo, así, os lo demuestro. Mirad donde queráis y como deseéis hacerlo. Sois muy especiales: no olvidarlo.
Por otro lado, me vais a permitir también, y por ello y para ello os pido permiso, que goce con vuestra lectura, ésa que ya estáis realizando. La actitud de dirigirse a los libros en un regalo de los dioses, un presente al que espero poder contribuir, aunque sea desde lo mínimo, como ya he dicho. Me veo tan confortado. No sé cómo explicarlo. Interpretareis lo que señalo aquí cuando leáis mis poemas. Este libro es vuestro, desde ya, y debéis apretarlo en vuestro regazo cual tesoro que es, crecido en valor gracias a vosotros. No luce como el oro, pero podrá brillar entre vuestras ideas y pretensiones, entre esas elucubraciones de infantes dichosos. En esta entrega sois más. Olvidemos los complejos y las complicaciones. Podéis. Os intuyo, y eso me da fe, así como esa actitud me regala una suerte de empuje especial hacia adelante. Gracias por vuestra confianza.
Comprendo vuestra perplejidad, pero, por favor, que no os sorprenda lo que os subrayo. Siempre me he deleitado con vosotros, aún no conociéndoos, y lo he hecho mientras compartía mis letras, mis frases mejor o peor confeccionadas. Después de todo, los versos admiten diversas interpretaciones, lo cual es lógico, en función del contexto y del estado de ánimo. Sed libres, repito. Mirad a los lados, pero no atrás, salvo para aprender de la experiencia. En verdad os digo que a menudo me “reencuentro” con textos que escribí y me pregunto si he sido yo el que sintió, padeció o se alegró con lo que en el papel se expone. La vida pasa tan deprisa, que, a menudo, ni la vivimos. Por eso pedimos tiempo, no un tiempo muerto, sino uno de esos de alegría infinita, compartimentada, dosificada, saboreada con y en los demás. Ocurre que el alma es difícil de aprehender con sus lenguajes sencillos y complicados, según se mire, según sea la coyuntura, según aparezcan. La sencillez, a veces, es compleja. Además, en ciertas oportunidades se esconde del amor y de lo genuino por miedo, supongo, a no sobrevivir. De todo nos ha pasado, ¿verdad? Esperamos mucho, casi todo, pero no debemos esperar nada. Vendrá lo que tenga que ser, y, además, será a su tiempo. Reseñaba el poeta que solo hemos de aguardar el salario por cuidar de la viña. En muchas oportunidades hemos de esperar amor y lo suficiente para vivir, y nada más. Tenía razón aquel escritor: hay mucho equilibrio en sus palabras, que hoy, en vosotros, con vosotros, hago mías. ¡Cuánto se llena el intelecto, la mente y el corazón con lo que vierten y reparten los libros! Aprendemos de lo que otros fueron, o pensaron, o pensaron que fueron.
Pues todo está dispuesto para que comience el espectáculo del recuerdo, de la buena memoria, que nos ayudará a reinventarnos incluso. Amigos y amigas, sin más “enredo”, sin más circunloquios, retoques, ambages y vueltas de tuerca, pues no quiero aburriros, y ya es momento de entrar en materia, os deseo de todo corazón que disfrutéis con esta obra que está llena de “deudas”, las cuales espero saldar algún día. Será sin prisa, pero sin pausa en cualquier caso. Ya veréis que sí. Hay mucho amor en ella, el mío, el vuestro, que tengo que saborear igualmente. Viene de vosotros, y a vosotros vuelve. Tenemos que aprender desde ambos lados de este océano de sensible experiencia. Hemos deambulado mucho como para no parar en un buen puerto. No será un alto definitivo, sino definitorio de lo que queremos ser de verdad. Os soy de todo corazón. No me canso de decirlo. Existo, me digo, y lo creo, porque me entendéis. Espero que el cariño nos moldee a todos a semejanza de los buenos sueños, que, con esta lectura, los tendréis. Ése es mi fin primordial. Si creemos, será…
Juan Tomás.
A modo de reflexiones anticipadoras
UN ENCUENTRO IDEAL
Puedo llegar a ti, y lo sé. Me siento feliz de hacerlo. Supongo que imaginé este mundo nuestro: quise ser tu base, tu energía, tu botella descorchada, pero la realidad supera la ficción más alta. Juntos somos otra cosa: hemos asumido el desarrollo sostenible, y nos sostenemos, y nos desarrollamos... Trabajamos al unísono por el futuro. Hemos reformado lo que había que mudar, y ahora entonamos un enorme "aleluya". Hemos apostado de manera acertada, y nos hemos convertido en auténticos millonarios con comida incluida.
Estamos en el mismo barco, con la magia de fondo. Cantamos y soñamos, y nos despertamos con la novedad posible en cada mañana. No hemos esperado a heredar un azar positivo. Éste ha llegado, y con él la aportación de la dicha. Hemos descubierto lo sencillo de siempre. Nos gusta el sabor sano del encuentro cotidiano, y ahora, juntos, nos deleitamos más que nunca con la calidad de estas vidas fertilizadas.
Hemos hecho el trabajo más importante, y ejercemos la tolerancia desde la paciencia. Confiamos el uno en el otro, y apreciamos a través de elogios la fe y la seguridad que nos regalamos cada jornada. Somos el plato más sano que podemos probar. Nos hemos dado fuerza, mucha fuerza, y llegamos con la limpieza de ánimo y con la aprobación frente a la vergüenza, la hostilidad y los ambientes ridículos.
Estamos en forma, y precisamente por eso, porque estamos saludables de mente, no nos criticamos, ni nos condenamos, ni nos peleamos, ni nos sentimos culpables, aunque a veces metemos la pata. Podemos con todo: estamos unidos, al fin unidos, después de tanto aguardar y buscar, y somos la "fuerza de choque" perfecta, sin fuerza y sin choque alguno.
No es necesaria la fricción para conseguir lo que defendemos. Vivimos y volvemos a vivir, porque hemos encontrado el amor en el mundo, que, sin duda, demostramos que existe. Disfrutamos del milagro, de una maravilla sencilla, grata, ideal. Llego a ti, y, simplemente, soy feliz, y lo digo... Me encanta este encuentro, y sus posibilidades.
EL EJE DE LA VIDA
Es muy difícil señalar qué conviene más o menos en nuestras existencias. Ciertamente, las circunstancias cambian y cada uno, como decía el torero, es cada cual. Nada que objetar, porque, probablemente, nada claro decimos. Indicamos, a menudo, que debemos defender la calidad para todos, y destacamos que, como extensión de ésta, ha de figurar la paz, ese bien tan preciado, “el más preciado”, según el Papa Bueno, el recordado Juan XXIII. Podemos añadir esos conceptos que rezuman nostalgia y melancolía, con sabor dulce a siglos pasados, y que nos hablaban de libertad, de concordia, de trabajo al unísono, de universales (ahora nos referimos, equivocadamente, al pensamiento único), de sumar y no de restar, etc.
La apuesta sincera y nítida que hemos de afrontar diariamente, a mi humilde juicio, si es que me queda, es la del fortalecimiento del diálogo, la de la resolución pacífica de los conflictos, la de decir no al aislamiento, denunciando las falsedades y alentando la solidaridad, la de asegurar que el ser humano no solo es la medida de todas las cosas, como señalaban los griegos, sino la gran medida, la más especial. Como ahora están de moda, utilicemos un eslogan: “Por nosotros”. No digo por mí, ni por ti, ni por aquel, ni por los míos, ni por los fuertes, ni por los débiles, ni por los que vienen, ni por los que van, ni por los que están agarrados, ni siquiera por los que están de vuelta, ni por los listos, ni por los tontos, ni por los útiles, ni por los más desgraciados…
Me refiero a todos, a nosotros, al grupo, a la Humanidad. Es tan sencillo de entender, y, por desgracia, tan lejano de atender. Hace setecientos millones de años, la tierra se congeló, dicen los astro-biólogos. Fue por unas determinadas causas. Ahora por otras se está calentando demasiado. Con las 200 bombas nucleares que tiene el Reino Unido nos podríamos ir al otro mundo y volver en varias ocasiones. El resto de países que están en esta locura no tendrían ni tiempo de actuar. Una locura, me digo. A estas alturas de mi vida no quiero ni secretos, ni leyendas, ni rumores. Quiero simpatía y amor, cariño a borbotones. Quiero mesura, cercanía, medicinas y alimentos para todos, que hay posibilidades, más de las que podemos creer. A lo mejor soy un utópico, hoy soy un utópico, pero, como el poeta-cantante inglés, espero no ser el único. Recuerda que el eje de la vida somos todos: eres tú.
Ejemplos y esperanzas en nuestro tiempo
Más que las demás
Sintonizo con tu humor:
sí, te entiendo.
Miro tu carta sollozante
y me entrego a tu causa.
No eres, no llegas,
te dices,
y me confundes también a mí.
La vida es comunión
y diferencia,
pero hasta lo más fácil de entender
se quiebra
con importantes pensamientos
preñados de complejidad.
Te ato a mi discurrir,
con todo,
con las gracias por conocerte,
y me condeno
a tus ausencias de actos cotidianos.
No te veo igual
que a las demás:
eres mucho más que eso.
Aplaudo tu gozo
Eres mi gozo,
mi calor de Primavera,
mi entrega absoluta
a la Naturaleza
que tanto amo.
Suplico tu querencia,
tu empatía,
tu atención;
y, en tu debilidad,
me veo yo también.
Sonríes especialmente,
quizá como todas,
es decir, como nadie.
Me ofreces sin rodeos
la garantía de una paz
equilibrada y dócil.
No miras más allá:
disfrutas con el eco
de tus pasos vacilantes.
No te falta tesón,
ni para ser tú misma
en la ingrata adversidad
de lo cotidiano.
Aplaudo tu ejemplo
que, por sencillo,
nunca será fugaz.
Mi necesidad
No puedo consentir
que te marchites.
Albergas demasiado
en tu interior
para que yo asista
impasible
al duelo de tu entrega precipitada.
Sustituiré el negro
por el blanco
de tus dientes,
prestos a la felicidad
cuando tú lo consientes.
Sé, lo sé,
pero tu conoces más los rincones
del corazón herido.
No dejaré que aceptes
el súbito cortejo
de la desgana equivocada
de persona,
de lugar, de tiempo
y de compañía.
He mirado donde nadie,
y he visto un donaire
sin parangón.
Conservarlo es más que un reto:
es mi necesidad.
Volverás a ser tú misma
Se han bebido tu esperanza
sin ningún escrúpulo,
y has quedado medio vacía
en una orilla del camino.
Te has negado a volver,
y ahora pagas la amarga factura.
Se han cebado en tus agallas,
quizá porque eras un modelo
a seguir,
puede que por ese enfrentamiento sin vacilación
que has protagonizado
cuando "te ha venido en gana".
Has fallado,
gritan los magos de la fortuna
comprada con regalos
sin contenido,
y muerdes el silencio
de la retirada cansada.
Tu "máquina de guerra"
no ha servido
frente a los monstruos de la soledad,
al menos eso parece.
Ellos no saben,
como yo,
que únicamente te repliegas unos instantes.
Sin apenas pensarlo,
mañana, a lo más pasado,
volverás a ser tú misma:
una persona sin tapujos
y dispuesta a superar
las adversidades.
Ganado por tu cariño
Se me abren
las carnes bondadosas
ante tu mirada atenta.
Eres y no eres,
y, en el tránsito,
soy yo quien no es.
Me ofreces sensatez,
cordura, amistad,
puro cariño,
y lloro
por mi acomplejada forma
de ver la vida.
Mancillo mi honor,
mi devoción
a la libertad, al ser humano.
No siento,
aunque lo creo,
porque no soy capaz de compartir
una perspectiva menos pobre
y un poco más universal.
Lo cierto se diluye,
y pido el favor
de otra ocasión
en que sepa amar tu comprensión
y tu mirada ausente
de esta dimensión cuadriculada
que me esconde.
Me ganas.
Me cautivas
Siento que eres mía,
como el aire,
como el cielo azul de la infancia
infinita y revoltosa
que se recuerda
con nostalgia amarga y dulce.
Eres parte de mí,
y por eso yo me entrego a tu ser
sin condiciones,
como soy,
intentando incluso presentarme
como mejor persona.
Me has conquistado
con tus limitaciones,
o quizá gracias a ellas.
He descubierto
que eres más de lo que se ve,
algo que no puedo decir
de todo el mundo.
Te amo por tu esfuerzo,
por tu entrega,
por ese compás de enseñanza
que invita
al sosiego, a la plácida calma
del agua de esa Huerta
que te vio crecer.
Eres fuerte en tu fragilidad,
y me cautivas.
Te debo mucho
Agradezco tu paciencia.
Has sido una guía
con tus gratas diferencias "posibles",
y me has hecho ver
que yo soy el menos normal.
Te he tocado
y he percibido el rubor
proveniente de la incomprensión
ahora superada.
Te doy las gracias
por tu prudencia.
Me has observado
con tus agudos ojos
y me has infundido un ánimo
que jamás habría tenido solo.
La concesión
ha derivado en plena potencia
para vivir
los sentimientos y las experiencias
de un prójimo
que verdaderamente está cerca.
Eres tú, así, una más,
sin complejos,
con brisas y tormentas,
y yo ya te entiendo
como parte de una Naturaleza
de iguales.
¡Te debo tanto!
Sol y Luna
Me quedo perplejo
ante lo que sucede.
El ánimo cruje
desde la distancia barroca
e inaccesible.
No veo a mis amigos,
no los reconozco.
Apareces con ese brillo
tan especial,
aportando un estremecimiento
de maravillas
sin catalogar hasta ahora.
No advierten lo que pasa.
Eres Luna de noche,
Sol de la mañana,
bruma acogedora,
tejido al viento en los entreactos.
No sabemos disfrutar
de tu figura sensible.
Prestamos atención a adaptaciones
no naturales,
y nos apartamos
de tus escenas específicas y sencillas,
que narran
como debe ser el sistema social
verdaderamente "humano".
Sin personas como tú,
con tus distingos,
con tus apartados y separaciones del canon doctrinario,
estaríamos en vías de extinción.
El hechizo del cambio
Nos hacen prisioneros
de sus estatuas de sal.
No somos capaces
de superar los golpes
de las taquillas millonarias,
y apenas vemos
las historias verdaderas
que recorren cientos de kilómetros
para llegar
hasta nosotros.
Podrías ser un buque insignia,
una representación
de la bondad que llevamos dentro,
pero no,
no sales en las cuentas sustanciosas,
y eso, al parecer, no vale.
Nos situamos
entre las cenizas y el dolor,
y no sacamos partido
a lo máximo y a lo mínimo.
No hemos dado con la balanza:
en verdad, hemos perdido la moneda básica.
El hechizo del cambio,
la magia poderosa,
es posible,
a pesar de todo.
Tú y tu empeño
llegáis a todas partes,
despacio, puede que despacio,
pero os acercáis a la esencia.
Una verdad compartida
Hemos ido con el viento
del Norte
en busca de zapatillas
que nos liberaran
de un mal sueño.
Apenas hemos reconocido
la suerte que llegaba
todos los días.
Los lamentos han tapado
la salida,
y ahora pedimos un tiempo muerto
que es más adjetivo que nombre.
Hemos acudido a la nada
del sabor anónimo
que plastifica
las conquistas.
El zarandeo diario de las explicaciones
no ha permitido
ni el disimulo.
Has realizado mil actividades
y no has parado un instante.
Lo que era leve
se ha convertido en grande,
y, desde el matiz de la distancia
en dimensión y espacio,
sólo nos resta ver la verdad,
la verdad compartida.
Agradecimiento
Como de tu ser,
que me alimenta
con una energía infatigable.
Consumo la esperanza
que da existencia
con flores de algodón rosado.
Eres la infancia
y la visión panorámica de los años.
Conservas
la inocencia del niño perdido
que no desea comprender
los vicios o los propios cambios.
No llegas,
ni deseas llegar, al nivel
de los adultos,
aunque estás en situación
de decir un parecer que no es voluble.
Brindas tesón y rabia contenida
en la botella del diablo
que te apartó del "mundanal ruido".
Ahora admiras
desde el reflejo de una ventana
que podría ser condena,
pero no lo es.
Has superado la cuarentena
de la vida sospechosa,
y respondes con aquello no recibido
de la sociedad corredora
y beligerante.
Eres feliz, en estos momentos sí,
después de la ácida amargura,
y por eso te haces de querer.
Aglutinas e insuflas un valor
que la mayoría no tenemos.
Gracias por tu amor.
Frágil y sola
Hoy no superas
el aire,
y respiras con dificultad.
Necesitas ayuda ajena,
y, aún así, tratas de confortar
con tu mirada de presa.
Viajas
con tu imaginación
jamás herida,
y mascullas algo
que nadie entiende,
excepto tú.
No, no ganas hoy.
La fragilidad se apodera
de tus huellas,
y caes
en las redes del intento negado.
No te preocupes, corazón,
que lo mío es tuyo,
que hago propio tu camino.
Si te vas despacio,
atemperaré el paso,
o incluso te llevaré en brazos.
No te dejaré sola,
porque yo también lo estaría.
Además, con tu cordura
silente y sonrojada,
yo te necesito mucho más.
En la noche de los tiempos
He gozado
en las sombras de una vida
callada
hasta que te conocí.
Miro alrededor
de tu movimiento de tic-tac,
y agoto mis gritos
en busca
de una ayuda divina
que me colme
con tu dicha amorosa.
Sé que no piensas en mí,
que colocas barreras aún más altas
e infranqueables, muchas más,
superando las que sembró en su día
el destino, un fatal destino,
pero me esforzaré
para que notes y recibas
lo que tanto me costó atesorar.
Te amo
sin definiciones,
sin entendimientos razonados,
y tú más que nadie deberías comprenderlo.
Tu admirable empuje
permitirá que nos acoplemos
en la noche
de los tiempos.
La diosa esperada
Me felicitas
por mi entrega solidaria
y altruista,
y hoy soy yo quien te lo hace ver.
El regocijo
es mutuo, recíproco,
en este destello
de paréntesis breves.
Vertebro todas mis acciones
ante un tronco común,
que eres tú.
Apoyo mi placidez
en tu estampa suave
y filtradora de los equívocos.
No hay mucho que decir
cuando se entienden
los corazones,
y ya sabemos que éstos imprimen
razones ciertas
que el intelecto ni siquiera sueña.
La diosa de todo lo imaginable
se ha convertido
en mi aliada
por tu entrañable pasión,
que multiplica mis deseos por ti.
Tu nombre se conjuga
con letras que rememoran
el amor explicado por los mayores.
Sin duda, eres lo esperado.
El júbilo se impone
Te has convertido
en la realidad
de una quimera
que nunca creí posible.
Perfeccionas mi ser
con tus singulares labios
de complacencia.
Vivo
en el desarrollo de tus actos,
a los que pertenecen los míos.
Soy, y soy más,
frente a los azotes
de un miedo atroz.
El júbilo se impone,
y sorprendo a la ambición
con un estado ebrio
causado por tu amor.
Eres el milagro
que aporta un intenso aroma
y suprime la soledad.
Los puñales no surten un efecto fatal
para éste que ha nacido
de tu luz perdurable.
Ansío tus excesos
desde el portal de un mar
que es fuente inagotable.
Procuras una sabia experiencia
que nunca nos faltará.
Llegas a todo mi ser
Crezco en un torbellino
que busca el blanco maravilloso,
placentero y sabroso
de la niñez.
Procuro vivir
con tu liderazgo,
y lleno
mi vaso
con tu musical gracia.
Hago el propósito firme
de avanzar
cuando contemplo y adivino
una voluntad inquebrantable.
Estoy bien, mejor.
Me llamas en la noche
de esta existencia relajada y segura.
Ofreces el cambio de moneda
en una ida que es vuelta
con respuesta franca.
Me acostumbro a ratos agradables
que implican tus pensamientos
cumplidos en su brío.
No quedas en la nada:
superas los desencuentros,
las molestias, las tormentosas caídas,
porque llegas a todo.
La fortuna no nos engaña
No resisto en la noche.
Imagino
y siento la distancia
de lo imposible.
Dudo
en la carencia más absurda.
Reniego
y me vengo de mi ser débil.
Inicio, reinicio,
mi andadura incierta,
y todo me marca un poco más.
Me gusta que me quieras,
que me conozcas
en mi fracasado y renovado ánimo.
No hay vuelta.
Correspondo a tu afán,
y la existencia me demuestra
que no hay conocimiento absoluto.
Me voy por mi lado,
y ahora soy más quebradizo.
Puedes
en tu concepto global.
Me sumo a ti,
a tu serena actividad,
que me refiere el cariño de tu sonrisa.
La fortuna no engaña
a los sinceros de corazón.
Importa el interior,
y no lo que se ve
desde la vaguedad externa.
Mis reservas
no tienen sentido ni dirección.
La persona es mente,
solidaridad y virtud:
todo lo regalas
con tus actos.
Entre sensaciones
Me pierdo
en este enamoramiento
fruto del hechizo.
Me complazco
con tu mirada galáctica
que brinda
al Sol
de la película de nuestras experiencias.
Me deleitas
con tus inteligentes travesuras,
por tu voluntaria entrega
a los últimos,
por tu profesional maestría.
No hay imponderables
en tus movimientos.
Eres una, cinco, mil, ninguna.
Demuestras
la multiplicación de las dosis
de cariño y de afinidad,
y haces plenamente felices
a los que tienen mucho más que tú.
Marcas el ritmo
entre olas
que componen las melodías
que se rinden
a tu nombre anónimo y fundamental.
Sueño contigo
porque prometes y cumples.
Me has vestido de sensaciones,
y me recreo enormemente con tu humor,
que siempre supera
la salvaje naturaleza de las cosas.
Un proyecto único
Contribuyes a un plan
que reparte
las placenteras visiones
con una relajación
de apuestas estupendas.
Se alegra el estómago
con el espíritu benévolo
que llega por doquier.
Me muero de placer
por tus objetivos de compañera.
No cesas
en tus fines cercanos y lícitos.
El paso se adulza
en la posición de compromiso.
Suenan los golpes
de apoyo, de falta,
de vuelta atrás,
mas perseveras en la aceptación
y en la oportunidad del cambio.
Somos iguales, más que eso:
humanos, hermanos, dispuestos
a la verdad suprema.
Me gustaría haberte conocido antes,
para caer en la cuenta
de lo sencillo.
El proyecto es único,
y todos debemos confiar en él
en aras del futuro,
de un futuro sin ruina
que sea festín para la sociedad.
Hablo con tu amor
hasta en silencio.
El desquite
Me preocupo
en esta cena sin comensales.
La función comienza
y termina
con una envidia
que hace palidecer
a los menos condescendientes.
Disparamos a veinte pasos
y fallamos.
Sólo reparamos
en el cuidado frente a las dolencias
tradicionales
que se escapan
con el fuego histórico atrasado.
Somos tramposos
en un juego con besos falsos.
Vamos contra todo y contra todos,
y a veces experimentamos
que la pugna
no tiene fin.
Los campeones se diluyen,
y no es posible aceptar los retos
en todo tiempo.
El dinero compra,
pero lo adquirido se va
con el viento
que ha movido toneladas de cenizas
sin resplandor.
Ahora puede ser nuestra jugada,
nuestro desquite.
No debemos esperar
las circunstancias idóneas, óptimas,
pues no se disfrutan en el momento.
El camino no es
el que se intuye en un primigenio instante.
(...)
Conviene rodear a menudo,
y siempre es conveniente
no olvidar al otro,
aunque no sea como nosotros,
o como nosotros esperamos.
En la espera con fe
No te veo
en tu mar apacible.
Susurro al oído
de los dioses
que te ayuden un poco más.
No mereces un trance
de debilidad
en la ubicación instalada
entre fisuras opuestas.
No te busco.
Llevas el arma del olvido;
y los extraños
arrastran todo el "desierto"
de un mundo abrasado.
Nos hacen daño
con sus comentarios:
a ti, a mí,
a los que creemos
en la tolerancia,
en un destino universal y común.
Han golpeado muy fuerte,
han horadado el casco de la nave,
y ahora haces agua por millones de puntos.
Me alegraba de tus triunfos
frente a la adversidad.
Ahora lloro por el incendio
que devasta tu interior.
Espero que lo superes:
por ti y por mí.
Reconfortado en la noche
Hacemos un examen detallado
de las expectativas,
y solicitamos
una resolución que no llega.
La vida es más y menos,
sin explicaciones plenas,
así, imperfecta,
entre lo claro y lo oscuro.
Los impedimentos
son la gota
que sirve de acicate
o de desesperación
en el deambular de cada día.
Oímos la llamada
de lo onírico
e imaginamos
que nos pondremos bien
en un momento.
Una vez recuperados,
aspiramos más desazón.
No queda mucho tiempo,
ni siquiera al inicio del proceso,
y por ello conviene
avanzar con los medios disponibles,
que no son muchos,
que nunca son todos.
No hay nada como una noche
en versión de sueño
para sortear
el combate personal
que no permite la apreciación
del contexto.
Te miro y me reconforto.
El claro del bosque
Me hieres
con esa derrota aceptada
de antemano.
No comprendo
el cambio de actitud.
Antes enviabas provisiones
en forma de jovialidad,
de buen humor,
de gracia extendida,
de juegos estupendos y formidables.
El claro del bosque
era tu referencia preferida.
Sin embargo, ahora soñamos
con el encanto que no aparece.
Has solicitado
un relevo,
una aceleración
en la caída,
y no entiendo cuál es el papel
que asumes
y que me pides a mí.
Podríamos recordar
los gratificantes aires
de un nexo perdurable
desde la sensación más pura,
pero niegas tu verdad,
lo más auténtico.
Estoy listo para cualquier cosa,
menos para perderte.
Si tú caes,
no seré nada en esta trampa.
Fragancia y consuelo
Me he ido corriendo
a buscarte.
Sé que mi problema
no es nada,
pero necesito que me lo digas.
Gano, soy pura victoria en tu amistad
sin condiciones,
que me ofrece una salud cercana
con ideas desinteresadas.
Los diablos
me persiguen con su odio para distanciarme.
Te amo
con la sencillez
del campesino
que localiza en los ojos verdes
de la ilusión
de la fiesta
a la persona
con la que morir un buen día,
tras un espléndido y largo tramo
de entrega, hijos, dicha y verdad.
Estiro la fórmula
de lo visible a las neuronas
con un nuevo vínculo contigo,
que te has convertido
en la perfección hidratante.
Vivo una caricia insuperable
con tu subvención sin tasas.
Sigue a mi lado, cariño,
y enfría mi inquietud
con tu fragancia, con tu consuelo.
Mi novedosa aventura
Me mantienes nuevo,
rejuvenecido,
revolucionado y perfecto.
Obtienes de mí
un poderío sin acotaciones.
Concurso y venzo.
Las estrellas palpitan
en nuestro calor.
Patrocinas
actividades rutinarias
y las mudas
en destellos
que miran sólo con el corazón.
No soy capaz de creer
que exista otro complemento
como tú.
Nos hemos visto sencillos,
y eso no es cómodo de aceptar.
Me informas con naturalidad,
y aprendo
como el niño
que encuentra la amistad y la maestría
en un mismo equipaje,
sujetado por el cinturón
de quien gana sin desafíos.
Eres mi aventura,
y enloquezco cada hora,
como intentando iniciar algo,
o quizá no terminarlo.
Lo dicho:
huelo tu novedad,
y soy sencillamente feliz.
La opción de viajar juntos
Bajamos al río
para soslayar la basura
que nos hacen tragar
en accidentes controlados
y consentidos.
Vivimos restos de coladas
que padecen
sin sentir.
Apostamos por lo opuesto
y cruzamos
la marisma
con sintonías poco atractivas.
Hacemos lo indebido,
y apenas sabemos quiénes dominan
nuestros discursos.
Reina la infidelidad
con nieblas
que ocultan las búsquedas atascadas
en persecuciones de fase final.
Nos enviamos
a una nueva prueba,
la mayor, la crucial,
y tomamos como postre
el hambre de mañana.
Estamos cerca del impedimento.
Llega a nuestro tejado
la decisión
de acatar o de triunfar
frente al mal.
Mi opción es centrarme,
tomar una propuesta entre mil,
y viajar a propulsión
hasta el río salvador.
Espero que estemos juntos.
Libre en tus actos
Me cautivas
con esos labios
que no se quejan,
con esos profundos ojos
negros
que aceleran
la pasión,
con ese tacto
que preconiza
la paz
en el mundo bobo.
Llenas el estanque
con una envidiable agua dulce
que aparta la agonía
del conflicto.
Muestras la hermosura
de una mañana de Primavera,
y añades confianza
a la eterna felicidad que imprimes
en mi corazón,
que es tuyo.
Pertenezco a tu imagen,
y me siento seguro al admirar
cómo caminas con garbo
en un trayecto sinuoso
que no parece serlo.
Me relajas
cuando obtienes frescura y salud
donde nadie advierte nada.
No soy preso de tus actos:
me veo más libre que nunca,
y deseo formar parte de ellos.
Amansas mi corazón
Descorchas mi corazón
con compromisos
que nadie te ha pedido.
Eres singular
en tu factura,
en tu entrega ingeniosa
y fructífera.
Amansas mis criterios duros
y aderezas cualquier amago
de rutina sin valentía.
Acudes a mis llamadas
y me das todo, más, “eso”.
Razonas
con la bondad y la solidaridad
frente al necesitado
como única bandera.
Terminas lo que no tiene fin
y emprendes de verdad
lo que interesa en el fondo
y en la forma mudada de sino.
Amo tus consignas no escritas,
tus temores vencidos
desde la inocencia divina,
y sobrepaso con los ojos en lágrimas
lo que pudo haber sido un largo letargo
sin tu participación.
Liberas mi alma,
y soy feliz a tu lado,
porque miras con el azul limpio
de un día en las tierras del Sur.
La ventana de mi ser
Me impresionas constantemente.
Te imagino
a todas horas,
y no hay reposo cierto
que no se vea acompañado
de tu imagen destellante.
Te has convertido
en sol y en sombra,
en luna y en estrellas,
en agua y en calor,
en visión y en realidad,
en todo lo que tiene una dirección.
Has abierto la ventana
del delirio,
procurando un frescor cargado
de cometas hacia cientos de galaxias.
Eres la razón de ser,
la única, la excepcional,
mi motivo genuino
en una senda
recorrida a la velocidad de la luz.
Me gustaría poder definirte
con palabras originalmente prodigiosas
y difícilmente utilizables
por el común de los mortales.
Soy simple, con pocos instrumentos a mi alcance,
pero sí puedo señalar
que haces que sea grande y relevante.
Me procuras y generas
el anhelo de ser algo, algo mucho mejor,
y, gracias a tu cristal reflectante,
lo soy de veras.
Otro rayo de esperanza
Fracaso, caigo,
me desdigo:
no puedo más
en esta persecución trágica
con perros hambrientos
y una sed adeudada.
Mi espíritu se entrega
al vacío,
y me encomiendo
a la negación ingente
para que agote mi sudor sin calma
lo antes posible.
Se va todo:
la felicidad, la creencia ingenua,
la suerte, la compañía,
la dulzura de la estampa bendita.
Quedo solo,
mareado, insomne,
presto a la callada.
No hay premio, no hay furor,
en este velatorio de jóvenes.
La puerta se ha cerrado,
y las siete llaves
han caído a la sima de un mar muerto.
No te poseo, no me tienes,
y, mientras me entierro
en esta lidia que atraviesa
mi alma desvencijada,
pido a Dios
otro rayo de esperanza,
sobre todo para no dejar este testigo
a los que vengan en un futuro
a esta arena ardiente.
Ahora sí que te necesito.
Reflexiones sobre la Nada
Las siguientes poesías se “distraen” en unos pensamientos que fluctúan como el aire, hacia acá y hacia allá. Es una mirada al interior de la colectividad (de ahí que repitan el pronombre “hemos”). Hay, como siempre en mí, un visión agridulce de la vida (a veces, creo que no puede haber otra). En la introspectiva se descubren muchas cosas, y de una manera tan incómoda como insinuada. Son píldoras de una mañana para mirar la luz del nuevo día con un análisis provocador y dolido. Es, en esta obra en concreto, un cambio de tercio para contemplar el horizonte sin vanidad, con lustre, en este eterno desfiladero.
El consejo es, con toda la consideración posible, que se relean estos pocos textos: seguramente veremos muchas aristas, más vertientes, grandes soledades, innumerables historias… ¡Salud!
En la memoria
Hemos tenido que ser
entre diestros
que nos matan
por historias
que nadie comprende
de principio a fin.
Nos hemos ido
con la fortuna
a cientos de partes
completadas con invenciones
que nos pagan
por adelantado.
No hemos sido,
no hemos podido,
y ahora repasamos
la memoria
de las buenas gentes.
Sin juicio
Hemos comprendido
que el gran juego
se hace con el momento
de los mejores,
de los que vienen
dispuestos
a cambiar
casi todo
con una versión
poco menos que ideal.
Nos hemos ido
con la mentira
en la boca,
con la noche
de los tiempos
entre un consejo
y otro.
No hemos sido,
y lo sabemos
sin juzgar a nadie.
Entre fantasmas
Los fantasmas
nos hacen daño,
mucho daño,
y nos meten en “líos”
que nos inculcan
una emoción
que distrae
a los que vienen
con el mal
entre los brazos
de los que no pueden
más...
Nos libran
de una versión
y nos meten
en un disparate
que nos cruza
la vida
con sellos de muerte.
No podemos.
Duda
Hemos jugado
a volver,
y no han salido
las cosas
como queríamos.
Nos han quitado
lo mejor,
lo justo,
lo que era invención
hacia un disparate
tremendo
que nos puede
con la noticia
de un tiempo
que nos cubre
con fechorías
de raíz
poco autóctona.
No podemos
como antes,
y lo mejor es dejarlo.
No somos
Hemos llamado
una atención
que nos ha puesto
en duda,
entre un método y otra cosa
indefinible.
No hemos podido
añadir
el tiempo
ya perdido
por la equivocación
de los mayores,
que nos distraen.
No somos los mismos,
los de antes,
los de siempre.
Aviso y repaso
Hemos pactado
una actuación
que ahora nos puede.
Hemos sido avisados
por los ancianos
que nos quitan
el acertijo
para morir
sin la paz
de las grandes alturas.
No hemos llegado
oportunamente,
y ahora repasamos
las cuestiones
que nos libran
de todo mal.
Dolor intenso
Hemos hecho caso
omiso
de las versiones
que nos distancian
con frecuentes luchas
en el paso
de un lugar a otro.
Nos miran,
nos ven,
nos ofenden,
y luego,
como casi siempre,
nos distinguen
con pasatiempos
de dolor intenso.
Corazón ansioso
Hemos tocado
la gran moral
de las gentes de bien
que nos llaman
con bofetadas
y dolores
de todo tipo.
Nos otean
con insultos
en la boca,
en la cara,
en los ojos incluso,
y nos llaman
para una muerte segura.
Toca esperar
con el ansia en el corazón.
Combate
Hemos complicado
mucho, muy mucho,
la experiencia ajena,
y nos hemos enfrentado
a las causas
que otros disponen
ante sí.
No estamos listos
para una lid saboteadora
que nos hace perder
la perspectiva
de las buenas cosas
que ocurren
por doquier.
No estamos bien,
no con la clarividencia de antaño.
Callado y cansado
Hemos dado tiempo
al otro tiempo
que viene
con la memoria
de los buenos instantes
que callan
y medio cansan.
Nos complican
las buenas experiencias
con unas sonrisas
que nos amansan
con fieras
y con unas pocas simulaciones
ya descartadas.
No vemos,
porque ni siquiera nos fijamos.
En el epílogo
Dejemos que lloren solos
Convendría, en toda esta locura en la que nos encontramos como sociedad, que reflexionáramos de vez en cuando acerca de la labor periodística que ejercemos un día y otro también. La búsqueda desenfrenada de un supuesto atractivo en lo informativo, en lo social, en lo económico, en lo truculento igualmente (por qué no decirlo), amén de otros órdenes (o desórdenes), nos lleva a exprimir las noticias y los eventos que acontecen en la “rue del Mairena machadiano” hasta el punto de que atropellamos deseos, ficciones, sueños, carencias, posibilidades e incluso los mismos dramas a los que la vida nos condena y que, como mínimo, hemos de poder llorar en condiciones.
Pese a los años de profesión, uno no termina de entender que le preguntemos a una familia rota por el azar, por el destino, por un accidente, por un descuido, por lo que fuere…, no acabo de comprender, me digo, subrayo, que preguntemos a un padre, a una madre, a un abuelo, a un hermano, a un primo, a un tío, a un convecino del alma, aquello tan manido de qué se siente cuando una pérdida es tan irreparable. La soledad de los vivos merece un respeto. Hasta los viejos Ejércitos, con sus reglas no escritas, sabían que había que conceder treguas para llorar a los muertos, para retirarlos, para despedirlos con dignidad, para intentar ponernos en ese difícil equilibrio con la vida que es la vida misma.
Uno contempla en los medios, sobre todo en los audiovisuales, los dramas cotidianos, y el mundo parece enloquecer aún más. Mucha gente, demasiada, llora delante de las cámaras. Mucha gente, demasiada, se ahoga en todos los sentidos ante una pantalla, la del espectador que, sin saberlo, se pervierte, al desconocer él, o ella, lo que la Naturaleza no olvida.
Miro los hechos de los últimos días, de cuyo nombre y circunstancias no quiero acordarme, y pienso, como el artista, aquello de ¡qué solos se quedan los vivos!, a los que, seguramente, les gustaría llorar solos, o con los suyos, con los suyos vivos, también solos, con aquellos que saben entender que todos valen para enterrar a un muerto excepto los sepultureros, como dijo Borges. Quizá a la sociedad no le guste, o no sepa, enterrar algunas cosas con la dignidad que merecen. Debe ser fruto del estado de confusión de la vida, como señala Encarna Belluga. En paralelo, Black indicó que cuesta desprenderse de lo que más amamos. Eso se entiende. Lo que estamos viviendo estos días no se comprende tanto.
Por favor, dejemos que los afligidos lloren solos, con ellos mismos, con los suyos, con los que se saben en una empatía silente. Permitamos, sí, por favor, que experimenten esos duros trances como deben. Seguro que todos nos sentiremos más aliviados. Será así por muchos motivos, que también hemos de guardar.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Citas en y desde Experiencias de Vida
“No hay un camino para la paz. La paz es el camino”.
(Ghandi)
“La memoria no siempre ayuda, pero sí podemos ayudarle a ella”.
(Anónimo budista)
“Ama y haz lo que quieras”.
(San Agustín)
“Lo maravilloso de la infancia es que cualquier cosa en ella, por pequeña que sea, es maravillosa.”
(Gilbert Keith Chesterton)
“No basta saber. Se debe también aplicar. No es suficiente querer: se debe también hacer”.
(Goethe)
“¿Acaso los poetas no están siempre del lado de la justicia?”
(Quasimodo)
“A veces creemos que lo que hemos logrado es solo una gota en el océano. No obstante, sin ella el océano estaría incompleto.”
(Teresa de Calcuta)
“Los amores nunca piden una justificación. La dan. No esperan nada. Lo fomentan todo”.
(Horacio)
“Pensar en ti es ser uno mismo. Es maravilloso dar sin esperar nada a cambio”.
(Encarna Belluga)
“Si te buscara, no te encontraría. El destino es un regalo que solo depende en una parte de nosotros. La otra nos supera”.
(Juan Tomás)
“No es suficiente la sabiduría para ser sabio”.
(W. Shakespeare)
“No permitáis que nadie venga a vosotros y se vaya sin ser mejor y más feliz. Es vuestro deber”.
(Lei An-Jai)
“Cuando no sepas qué camino seguir, atiende el camino que señala tu corazón”.
(El Principito)
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3 comentarios:
Volveré mañana a este rincón de belleza, donde francamente me siento en libertad...hasta ahora lo leído ha sido genial. Eso sí, no te perdono que me hagas llorar (broma) sonríe si lees esto :)
Besos.
Ya es mañana...
De vez en cuando la vida, me sorprende. Bueno para no mentir, me sorprende siempre, pero una veces con más intensidad que otras.
Chocar con estas poesías para la felicidad, ha sido de una intensidad increíble.
Entré a este blog por pura casualidad (aunque no creo en casualidades) y me quedé entre un océano de letras y sentimientos, que aunque no lo creas, me han ayudado mucho a sonreír de nuevo. Casi monopolicé tu libertad con mis comentarios, aprendí a ser moderada, pero hoy no puedo.
Este libro ha tocado de alguna manera especial mi alma, me has hecho llorar al sentirme casi retratada en muchas de estas letras…tienes el don de llegar a la gente.
El hechizo del cambio
La verdad compartida
Otro rayo de esperanza, quedarán, con tu permiso, en mi memoria para siempre. Sé que te abrumo, lo sé…pero me tendrás que perdonar en esta ocasión como lo has hecho en otras.
Las citas me encantan, siempre me han gustado. Pues bien, entre tantas lágrimas al final el “destino” me ha hecho sonreír, he chocado con mi favorita y cuando le leído el nombre de su autor, no he podido por menos que alucinar. Quién sino que Juan Tomás.
Cuando termino un libro suelo cerrar sus tapas con cuidado y aunque suene ñoño, lo beso. Es como un pequeño tributo de agradecimiento para tanta belleza que me ha sido regala.
Un beso para tu libro y mis felicitaciones más sinceras para su autor, por tener la suerte de apreciar la vida en todas sus extensiones. Por la sensibilidad, la veracidad y sobre todo, la sensación de confort, de empatia, que generas al lector. En este caso a mí.
Bien, vuelvo a mi mundo y mis letras.
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