jueves, 25 de marzo de 2010

Voluntades comunicativas en camino

Pongamos en marcha todo ese aparato de aprendizaje que conocemos hasta dar con las esencias de los otros, con los cuales hemos de compartir las nuestras. Avanzar cada día es la máxima con la que hemos de movernos, incluso en lo momentos más complejos, quizá sobre todo en ellos. Recordemos que somos en la destreza que predispone para ser en la noche de unos tiempos que nos han de ayudar a girar hacia ese instante de la fuerza más dispar. Nos hemos de enseñar a vivir y a ser con las conveniencias más singulares. Seamos con muestras de muchos cariños. No distanciemos las soluciones ante una era que nos ha de proponer mudanzas y algunas mejoras. Hemos generado una inercia que nos ha de complementar. Seremos dichosos en ello y por ello.

Juntemos las estampas de la vida con una singularidad que nos ha de apuntalar para acercarnos a lo real y a lo justo, que hemos de procurar que sea sencillo, brillante, ordenado, desbrozado para que se vea lo accesorio ante lo principal. No defendamos lo que no conocemos. Tratemos de saber antes de hacer. No originemos empeños que se pueden quedar un punto atrás. Las directrices nos impulsarán con complementos con los que hemos de navegar en el vacío. Será una buena experiencia si lo sabemos ver así.

Salgamos con la moral suficiente que nos ha de conducir por un camino de voluntades con firmezas y señales que nos han de producir una especie de sensación inocua. Las grandezas del espíritu nos ofrecerán la valentía de los resultados, que respaldarán las voluntades de creencias y querencias con las que estimaremos los momentos más cuidadosos. No seamos en sinuosas batallas y demos con los negocios nuevos que nos invitarán al aprendizaje.

Escuchemos los pasos de quienes nos siguen para contarnos y confesarnos lo que nos parece único y nuevo. No paremos en los instantes menos concertados y conocidos y hagamos todo lo posible desde la excelencia de un reciclaje que nos ha de apresurar el momento más brillante. Hagamos caso a todo cuanto nos rodea desde la interpretación del crecimiento imparable.

Hemos sellado algunas entradas para que afloren más los conocimientos por otras. La existencia se ha de comprometer al incremento personal de la belleza interior a través del aprendizaje. Hemos juntado cromos que nos atribulan con batallas de amores estimables, únicos, sencillos, sumidos en la creencia de una densidad con campo y todo del que hemos de extraer frutos de inmensa calidad y dulzura. La comunicación será ese todo con infinitas apuestas. Es cuestión de proseguir. Merece la pena todo lo que podemos aprender en ese itinerario de esfuerzos y de empeños en lo alto. Las voluntades están, y han de estar, en marcha, de manera constante y permanente, con lo que ello supone.

Juan TOMÁS FRUTOS.

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