Sin pretensiones
La paciencia
nos ayuda a ser, y a estar,
y a vivir,
y a conseguir,
y a intentar sin fingir.
La posición sin dominio
nos regala equilibrio
y envoltura para la pasión,
que alimenta y justifica
sin juzgar.
Despejamos con ilusión
y llegamos con altura de miras
desde una posición positiva
y determinante con voluntad.
Argumentamos con hechos.
La melancolía no suele ayudar.
Lleguemos:
aprovechemos el trayecto,
y luego tomemos espacio.
Nada es eterno.
Ni debe pretenderlo.
Juan T.

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