martes, 23 de septiembre de 2008
Ante el recuerdo de lo que fue
Salgo solo al nuevo día en esta mañana que apenas florece. No estás, no me encuentro yo tampoco, ahora que me tambaleo un poco mareado por las circunstancias que me atropellan. No hablo de ti, pero te pienso, te siento, te gozo con el recuerdo ya holográfico de lo que fue casi sin saborear buena parte de esos labios que me marcaron el destino. No te veo y te echo de menos. Lloro con el día.
No supe más
No suena nada. Todo el mundo descansa ante las grandezas que son de otro. No saboreo tus dones, tus ansias, tu dicha, tu placidez. Pronto he sido relevado de un destino que me acompañó con un rastro de felicidad. Me he ido casi sin saberlo, y así he estado un día y otro a la espera de ti, de ese milagro que me emparentará con las diosas de un cielo que por un tiempo nos perteneció. No supe más.
Sin rastro de aquella dicha
Sé que eres ese pedazo de cielo que un día nos perteneció. La vida se ha vuelto del revés ante un espacio sin botones de muestra. He sentido la verdad con lo simple, y ahora descuello con una porción de amistad en lo más profundo. Me he quedado con un rastro de esa dicha que nos hizo ser mejores, pero todo se fue. Así es la vida.
El sí y nada más
No dejes que todo se estropee a la mínima. Conserva la mirada de aquellos años en los que todo fue un poco más lindo. No te esfuerces en dar con un destino que ahora nos evita. Las felicitaciones de antaño se han tornado enrocados silencios ante una paz que nos mandará a la búsqueda de fines un poco más delgados. Nos tomaremos esa taza de té que nos amilanará el ánimo que tanto nos llevó por esa senda de la dicha perpetua. Te doy el sí, y nada más.
Perdido y ahogado
Anochece con la perspectiva de una mirada con beso incluido. Nos rastreamos el corazón con una posición que ya no es dominante, sino dominada. No estoy a tu altura: otro lo está. Miras desde el recuerdo y repites la historia. Se buscan prototipos que saquen clavos de la experiencia. Me siento perdido, ahogado, como preso de lo que haces en un lugar sin gloria. He comprometido tanto que ya no sé que haré sin tu amor. Sabía que esto pasaría y que te echaría en falta, amor.
Me llevas ventaja
Hemos acudido a esa voluntad de mañana confundida. No hemos dado con la fuerza de un amor conservado en deseos que no fraguarán. Nos construimos una realidad que afea la simulación con más comparaciones que son queridas y odiosas casi al mismo tiempo. Nos recordamos con la memoria de cuantos se sucedieron en la escuela del olvido más mayúsculo. No estamos bien, no tan bien como pensamos. Nos hemos estropeado, pero nos rehabilitaremos para el siguiente amor. Ya sé que me llevas una gran ventaja.
Se ha producido el salto
Estropeamos un carro repleto de miradas con ternura. Nos lanzamos al descubrimiento de la memoria, y sentimos que el criterio trazará la gran fortuna a fuerza de amores diversos y completos. Nos hemos atemorizado en la larga caminata que nos ha puesto a prueba sin el debido crédito. Hemos sido nosotros mismos en la selva de un amor que nos quiso poner condiciones: así no funcionó. Ya se ha producido el salto.
Se rompió la noche
Bromeas con una razón que te ha llevado a otro lado, con una vestimenta distinta, con una regla plateada que simula que soy yo, pero no lo soy. Te has puesto diferente e igual para apaciguar los ánimos de un porvenir que arrastra todo cuanto ocurre con una premura de recio deseo. No estamos pintando las paredes de una naturaleza que otro ve para sí. Nos consolamos con bravas palabras de caricias increíbles que guardas con quien ya sabes. Como a Cenicienta, a la misma hora, se rompió la noche.
Las cosas no son como queremos
Te sueño en este momento que nos hará eternos. Nos quedamos con la ilusión como columna que no nos sostiene como al principio de ese tiempo que ojalá hubiera durado más. Nos ocultamos con sentimientos de caricias especiales que nos dirán hacia dónde ir en un instante poderoso. Nos gustamos como nunca pensamos que alguien nos encantaría, pero en la despedida nos damos cuenta de que las cosas no podrían ser como queremos. Hemos parado.
Amor en la distancia
Pido un tanto de amor y de clemencia para distribuir la sonoridad de un gusto que será real con el paso de cuatro tiempos más que queridos. Nos ponemos donde estimamos más oportuno. Hemos diseñado un plan que nos incluirá en un patio de apáticos resultones con palabras que nos daremos a la carrera. Nos sentimos en paz con la gloria del amor que, por fin, descubrimos en la distancia, sin nosotros siquiera.
Somos dos mitades
No me toques ahora que te vas, ahora que otro suma y sigue por el camino de una victoria que me convierte en víctima. No quiero ni puedo. Me fugo de una realidad que me distingue para quedarte tú en brazos ajenos. Me duele. No soy capaz de superar los desánimos de un compromiso que ya no lleva nuestros nombres como pareja. Nos sentamos en mesas distintas, nos metemos en camas diversas, y soñamos con ese sueño que ya no vivimos. Somos dos mitades: renunciamos a ser el todo.
He sucumbido ante lo inevitable
Rescato esa persona que fui cuando me ofreciste amor ante la desgana por situaciones de profunda hostilidad. Sé dónde estás, el porqué, y lamento haber fracasado. He sucumbido ante lo inevitable. Sospecho que nunca estuve a tu altura. La existencia nos ha conducido por narraciones sin variables que nos ofrezcan escuchas activas. Nos quedamos desolados ante las posibilidades de amores hermosos que nos dejan con un pie delante y otro detrás. Ya te has ido con esos besos que otro goza.
Tú dirás
Me empeño de buena mañana en tu vuelta, que no es libre, que no surge como ese océano que nos permitió en su día ser felices con sus plácidas aguas. Escudriño cuanto ocurre, y saco mis conclusiones con múltiplos de amores profundos, lacios, consecuentes con lo que es evento de pasión liderada por efectos no contrastados. Formulamos tantas cuestiones como podemos disolver, y pedimos un trozo de gracia que nos inculque términos que sean principios con recetas sin demoras. Entregamos todo el cariño del mundo para descubrir los tesoros de una era de fases controvertidas. La ilusión se resume en tu nombre, harto de un vino que embriaga. Sorteamos deseos para averiguar los resultados de una letanía que imprime carácter. Nos tomamos las cosas con un ánimo que es respiro al fin. Dilatamos los plazos a la espera de una muestra de criterios que tomaremos en cuenta. Hemos aprendido de los silencios, y ahora nos toca enseñar. Callaré. Supongo que lo esperabas. Tú dirás.
Enriquecidos mutuamente
No te entregues a pasatiempos que te hagan perder la inocencia y la calma. No hay felicidad en la desdicha de los tiempos sin cautela. Comprometemos esos esfuerzos que apenas llegan a tocar el extremo de una existencia considerada superior. Aprendemos de lo que vemos, de lo que vivimos, de cuanto somos en un destierro de súplicas y maravillas de anticipada factura. Nos hemos creído ese futuro que aguarda con alfileres claros. No era para tanto, y ahora lo sabemos. Te enriqueces con mi espíritu, y yo con el tuyo, aunque no nos veamos.
Impresiones que me apartan de ti
Voy a tocarte, pero no estás. Te siento en este sueño que no es mío, que otro se lleva, y el sí es condicional. No soy tu experto, no el nuevo, no el que puede. Te has ido con pretensiones y fines a otras partes menos decorosas. Viajamos con previsiones poco cómodas en un trayecto de sintonías destacadas. Te amo con impresiones que me apartan de tus besos.
Las circunstancias nos han superado
Escucho los sonidos de un amor que me parte con declaraciones de porcentajes poco creíbles. Nos vemos en la callada que es caída, en el amor que es préstamo con techos de relajaciones que nos faltan cuando más precisamos de ellas. Nos bajamos a ese escenario donde partimos con dolor. No nos entendemos. Las circunstancias nos han superado.
Las circunstancias nos han superado
Escucho los sonidos de un amor que me parte con declaraciones de porcentajes poco creíbles. Nos vemos en la callada que es caída, en el amor que es préstamo con techos de relajaciones que nos faltan cuando más precisamos de ellas. Nos bajamos a ese escenario donde partimos con dolor. No nos entendemos. Las circunstancias nos han superado.
No parlamentamos ante este amor
Abonamos nuestras fuerzas, que ya perdemos mientras nos diluimos ante una Naturaleza que nos detiene justo cuando empezamos. Desfilamos con mareas de dolores frente a cariños que nos aparcan. No podemos avanzar. Nos ponemos a prueba y con actividad para devolvernos a las relaciones menos profundas. Hemos empezado y hemos acabado con una moneda que es cambio. Nos dificultan con sus decisiones menos concluyentes. No parlamentamos ante este amor.
Nos despedimos sin decir nada
Tramitamos la experiencia con más dudas de las que manifestamos. Los silencios nos conducen por tuberías por donde escapan los amores que no tuvimos. No nos hallamos en ese equilibrio que nos hace víctimas de las sinrazones que nos colocan entre avisos de impacientes escuchas que nos hacen cruzar por campos de flores apagadas. No estamos preparados, y de repente nos vamos, nos despedimos, y todo ello sin decir cuánto nos amamos.
Nos comprendemos por un segundo
Pensamos el uno que es ciego en los dos que miran, y los dos somos más que uno con marchas que nos sujetan a aspectos básicos. Nos descontrolamos mientras pasa ese mundo de pesadillas y desdichas. Llegamos a un encuentro lindo y hermoso como tú, y nos ponemos a compartir esa docena de besos que serán miles. Nos resignamos con un fuego que nos lleva donde queremos. Tenemos importancias que compartir. Nos comprendemos por un segundo, y nos decimos que sí.
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