domingo, 5 de octubre de 2008
Mi diosa fortuna
Sueño con tu ropa viajando hacia el suelo donde pisamos tan fuerte como podemos. Medito sobre tu hermosura, que me regala tanto placer como pude imaginar en el inicio de esta etapa que ha sido un regalo de Dios. Te otorgo ese favor que me devuelve otro mío, y sueño con una entrega que me envía al capítulo que acabamos de empezar. Digo, y sueño, y soy, y pido, y renazco en ti, mi diosa fortuna.
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