En el cumplimiento
Comenzamos con promesas
que hemos de cumplir
con la verdad y la convicción
de que nuestra palabra vale
y nos vale ciertamente
cuando la realizamos y realzamos
con los deberes fraguados
con amor y en armonía.
La llegada a la paz, a la concordia,
al punto de equilibrio,
es un regalo enorme, insuperable.
La promesa conformada con hechos
es fuente de alegría,
para el que la recibe, sí,
pero esencialmente para el hacedor.
Es muestra inequívoca de amor.
Comencemos.
Juan T.

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