jueves, 30 de septiembre de 2010

Comuniquemos sencillez

Comunicamos esos pareceres que nos convierten en amigos para siempre. Portemos esa afabilidad que nos ha de endulzar con estampas más que creíbles y deseables. No pongamos obstáculos a esos momentos que nos deben enseñar a ser y existir con preferencias de todo género. Nos debemos manifestar con esas gracias que en todo nos han de ayudar con esas caricias que nos preferirán con complacencias de género ideal. No quedemos en dique seco. Pongamos manos a la obra para que los diálogos sean efectivos, reales, sinceros, con fortunas y formas de todo sesgo.

La existencia nos propone mudanzas que nos simplifican algunos caracteres con esos instantes de aprendizaje continuado. Sumemos cada vez que podamos con esas sorpresas que nos han de preferir ante las vacilaciones que otros nos han de regalar con una continuidad sorprendente y que nos permitirá edificar desde la misma experiencia, en la que creemos desde que estamos juntos.

Amoldemos los espacios para que tengan la suficiente empatía. No soslayemos los criterios que podrían otorgarnos paciencias y aprobatorios anhelos de libertad. Estamos listos para cualquier comunión especial que nos invite al festín de la alegría de ser entre los demás, con los otros, con los que se revisten de una fugacidad que todo lo ha de proponer para que también todo sea en relación al conjunto, en la propia globalidad que nos refiere desde el inicio de cada actividad humana.

Hablemos de lo que somos, de lo que sentimos, de lo que nos propicia una dicha basada en el conocimiento y en la afición por lo que goza de sentido y sensibilidad en partes suficientes. Tomemos nota para compartir y aprender de lo que nos sucede, que tiene un sentido que hemos de hallar. No olvidemos que las cosas son más sencillas de lo que, en principio, parecen. Comuniquemos ese sentir.

Juan TOMÁS FRUTOS.

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