miércoles, 30 de septiembre de 2009

Escuché

Escuché
el atronador silencio
que nos impidió
tocar la gloria
de un destino
no escrito.

Sí, atendí
su llamada,
o su aviso rompedor
de mis deseos,
que nos nutrieron
a destiempo,
medio desgajados
de las emociones
que experimentamos
aunque fuera en sueños.

El litigio
siguió ahí,
con fórmulas incandescentes
que adecuaron tiempos
ya perdidos y olvidados
en el origen
de los mismos hábitos
que distanciaron
corazones por conocerse.

Pude decir,
pero no dije,
pude hacer,
pero callé paralizado
por las sombras
de un miedo
que sobrecogió
mi alma robada
a sones de músicas
desconocidas en ese sí
que demoró
las razones
de un encuentro sensacional.

Escuché,
pero hice que no
sabía el porqué
de un juego repetido
en el que siempre,
siempre, amiga mía,
perdí más que gané.

Escuché...

Procesos y posibilidades comunicativas

La existencia humana está plena de ocasiones para mejorar, para aumentar nuestras opciones y los deseos de ser felices. Lo cierto es que somos lo que realizamos. Ante todo, nos podemos presentar como seres comunicativos, pues esta actividad constituye la esencia de lo humano. Surgimos como personas de espacios comunicativos, de sendas que nos han de procurar un ritmo diferente, más constructivo, nutriente. Pensamos en la comunicación como llave para el éxito, cuando menos personal. Lo es. Hemos acaparado sensaciones que nos envuelven con los ingredientes de unos momentos queridos. Aprendemos de todo. Con procesos comunicativos se superan, igualmente, las diferencias, si las hay. Conocemos los ruidos que se van produciendo, y nos ajustamos a las posibilidades que nos brinda la vida, que son muchas.

El ser humano, que ha de ser, a decir de los griegos, la medida de todas las cosas, se construye con las imágenes y con las situaciones que conforma la comunicación día a día. Conocemos lo que es, y todo cuanto tiene sentido con la interacción y la socialización que compone la partitura diaria de lo que hacemos y de lo que narramos.

La vida es comunicación, y ésa bien puede ser una definición de lo que constituye el caminar cotidiano. Si hay silencio, a menudo necesario, no nos contamos lo que hemos hecho, ni destacamos aquello de lo que podemos aprender por aciertos o errores cometidos. Analizar lo que acontece es una máxima docente que nos ha de permitir liderar nuestras vidas por los caminos de la intelectualidad.

Florecemos con las ventajas que propician el conocer lo que ocurre, con la enumeración de lo que nos gusta y lo que no, con la participación, con el riesgo de aventurarnos en otros menesteres que nos porten a situaciones diferentes, mejores, creíbles. La información ha de fluir, sí, en todos los sentidos, de ida y de vuelta, con normas sabidas, queridas, sinceras, propias de los tiempos que corren. Así nos hemos de entender.

Las causas y las consecuencias, las prudencias, las valentías, los momentos íntimos, las inclinaciones, los diversos calados y vertientes, los análisis… todo ha de tener cabida dentro de los procesos comunicativos, que se han de abonar con normas de educación, de cortesía, de convivencia, de tolerancia, de bondad, de cooperación, de solidaridad, de buen gusto, de querencia, de puras empatías…

Somos comunicación, somos palabras, que constituyen orígenes de universos y de seres en la Naturaleza. Sin darnos a los demás, no somos, y parar brindarnos a los otros hemos de ser genuinos y entregados desde las mayores y mejores ansias de comunicación. Refrescar los conceptos, así como sus valores intrínsecos, sus ventajas, sin olvidar la necesidad que tenemos de ellos, y no sólo en la esfera de la comunicación, es casi una obligación para que no perdamos ni el interés ni la perspectiva. Hemos sido gracias a que hemos aprendido desde muy pequeños usando las dotes para comunicarnos y las ventajas que se nos suponen.

Hablar, escuchar, atender, mejorar, entusiasmarnos con el aprendizaje, gozar con lo que nos cuentan y con las propias narraciones, vivir en los otros, con los otros, dando espacios y tiempos a los convecinos, y a nosotros mismos, intermediar, protagonizar lo que es el recorrido del aprendizaje, etc., son baluartes de nuestras existencias que, en principio, nos muestran una cara tan amable que nos devuelven a un estadio de iniciación en la comunicación del que hemos de partir con el corazón abierto, como nos recordaba el poeta Rosales. Somos seres comunicativos, posibilidades comunicativas, objetivos comunicativos, frutos de la comunicación…, con todo lo que ello implica. Debemos andar esas sendas que nos procuran encontrarnos a nosotros mismos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Nos pensamos de nuevo

Sabemos de un amor que ha de gozar de una razón con partida doble. Nos pensamos de nuevo.

No somos en la otra cara

Me sorprende todo lo que haces. Nos olvidamos. Hemos prestado deferencias rotas. No somos en la otra cara.

Lo mejor de nosotros mismos

Me anuncias lo que es básico para nosotros. Hemos atribuido cambios a las vicisitudes de un destino que nos hace aflorar lo mejor de nosotros mismos.

Reglas que tendremos en cuenta

Me propones una distracción que nos asalta con reglas que tendremos en cuenta en otro momento.

Sentido casi irreal

Me rompo. No somos en la otra cara que es moneda con cambio y con un sentido casi irreal.

Simulación deseable

Me distraes de un juego que nos propone estar con una simulación casi deseable.

Veremos los resultados

Arrastro un pensamiento que considero verdadero con un sistema que nos porta un poco más allá. Estamos listos para una nueva relación. Ya veremos los resultados.

Otro paso

Te aviso de una gran bondad. No somos los otros, ni lo pretendemos. Hemos configurado otro paso.

Lo que te querré

Te he dicho todo lo que te quiero, cuanto te quiero, y lo que te querré.

Todos sus tonos

Avisamos de lo que queremos ver, de lo que nos obliga espiritualmente, y damos con la salida que tiene todos sus tonos.

Toca refrendarlo

Generamos un poco más de lo que podemos confesar en un mundo de planteamientos queridos. Hemos visto lo que tiene sentido. Toca refrendarlo.

Miran y ven

Apostamos por querencias que nos obligan a vivir en la paz de unas alturas que miran viendo lo que es.

Algo hemos visto

Agrietamos el amor con un porcentaje de vías vivas que nos soplan desde el corazón. Nos hemos mirado, y algo, sí, hemos visto.

No importa

Hemos aligerado el paso con la certidumbre de un pasatiempo que nos dio un poco menos de lo esperado, pero no importa.

Suposiciones calladas

Me las apaño. Sabes que estamos enteros, que somos sabedores de razones variadas con suposiciones calladas.

Resortes metodológicos

Haremos caso a lo que venga, a lo que sea, a lo que puede suponer un gozo en la sombra que es duda con resortes metodológicos.

martes, 29 de septiembre de 2009

Las capacidades de la comunicación en las relaciones humanas

Las capacidades comunicativas son enormes. Se puede creer que son hasta infinitas. Miremos algunos modelos de relaciones y de convivencia donde la comunicación es crucial. Cuando un niño habla con su madre, cuando balbucea, cuando le sonríe, cuando mueve sus manos o gesticula, hace la comunicación más auténtica del universo. Es un ejemplo a seguir.

Cuando un hijo acompaña a su padre en tramos muy especiales para ambos, cuando recapitulan lo que han sido, lo que ambos han aprendido, lo que ha supuesto esa relación en sus vidas…, cuando esto sucede hay todo un modelo de comunicación humana, que, obviamente, hemos de seguir.

Cuando ayudamos a los más necesitados, a los que se hallan solos, a los que vienen con la desesperanza en sus caras, mostramos la faz más amable del ser humano, así como de lo que es capaz en cuanto a bondad comunicativa. Veamos aquí también un ejemplo, un buen ejemplo.

Cuando limpiamos espacios comunes, cuando damos lo que nos sobra, que es mucho, cuando aprendemos a compartir, cuando nos vemos como un milagro de la creación y no como el centro del universo, sino como parte de él, cuando observamos el contexto comunicativo de lo que somos, de lo que son los demás, de la felicidad que en común podemos lograr, cuando lo hacemos, damos un modelo palpable de convivencia que nos ha de ayudar a continuar con acierto en este caminar de pretensiones indelebles.

Cuando comunicamos mirando a los ojos, mostrando las manos, buscando lo pacífico y lo equilibrado y sin atesorar más de lo que precisamos, nos colocamos en un espacio donde la dicha está en los otros y, claro está, en sentirnos partícipes de ella. Es una especie de milagro sencillo que se consigue con facilidad si tenemos hartura en el hambre de conocer. Los demás han de ser la referencia, y el modelo, así como la legitimidad de la experiencia humana. No somos sin los otros. No es bueno que estemos solos.

Cuando vemos a gentes humildes de corazón, con el ánimo de destacar únicamente en su interior, con el valor para aprender todos los días, con el espíritu joven y no condicionado por lo material, observamos genuinos modelos de convivencia, en los cuales nos tenemos que ver reflejados de algún modo.

Hay multitud de actos y de actividades que han de constituirse en ejemplos queridos y cariñosos y en exponentes de aventuras maravillosas en las relaciones humanas. Miremos para aprender de todo ello. Seguro que seremos más felices, y, por ende, más complacientes. La paz interna y en lo externo tiene mucho que ver con esta actitud, que, lógicamente, debemos potenciar. Hablamos de usos y de costumbres en los hábitos comunicativos, que han de ser el eje de la convivencia.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Agarrados más fuertes

Nos hemos convencido de sentimientos que han de agotar todos los estadios más maravillosos. Te he dicho que podemos ser, y seguramente seremos en cuanto nos agarremos más fuertemente.

Hacia dónde quiero ir

Hemos agotado las posibilidades, que ya no se tornan ocasiones con rescates de pensamientos alocados. Te diré hacia dónde quiero ir.

Ya no soy el mismo

Busco palabras entre sentimientos de puro dolor. Nos hemos olvidado de comenzar a tiempo. Ya no soy el mismo.

Te digo que será

Hemos querido ser, y seguramente hemos sido en la nueva noria de la ausencia múltiple. Te digo que será.

La nada y sus impaciencias

Nos mostramos precavidos ahora que nos detenemos con apariencias que engañan con el tránsito hacia la nada que nos inunda de impaciencias.

Agotados de esperar

Los porcentajes salen con unas agonías de paciencias impacientes. No daremos con la salida en momentos de dudosa factura. Nos hemos agotado de tanto esperar.

No nos hemos querido buscar

Acudo a ti, y por eso sueño con una voluntad que ha de ir hacia ese lado menos callado. Nos hemos intuido, pero no nos hemos querido buscar.

Besos de salvación

Nos aplicamos algunas cuentas pendientes que nos dejan sin caricias, sin amor, sin esos besos que consideramos de salvación.

Ya es

Preconizamos algunos cambios, que llegan, que son, que nos activan con registros y razones de índole variada. Ya es.

Hasta dónde podremos llegar

Te he dicho que podría ser, y será en la otra cara con moneda y recias costumbres. No sé hasta dónde podremos llegar.

Otro amanecer

Actuamos con unas imposiciones de caricias elucubradas con unos alzamientos de penumbras silentes. Llegará otro amanecer.

No es así

Viajamos por unos sitios que consideramos nuestros, hasta que nos damos cuenta de que no es así.

Para lo que sea menester

Acabamos como empezamos, preparados para un sueño que se fragmenta nada más comenzar. Estaremos listos para lo que sea menester.

El destino nos puede

Me propones ser, estar, vivir, soñar, y seguir por un camino de cautelas rotas por el destino, que nos puede.

Soledad y costumbres

Destacamos emociones que nos hacen liderar un camino sin amores. No nos hemos preparado para la soledad y sus costumbres.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Nos hemos comentado

Hemos hablado de vivir, de seguir, de poder estar, de comprender lo que es. Nos hemos comentado.

Hemos sido

Nos quedamos con la exactitud de la vida misma. Nos consolamos como podemos. Hemos sido.

La idea de verte

Me impongo la idea de verte, y sé que lo haré en algún momento. No sé dónde están las claves.

Gea y Truyols y su Historia

La pedanía de Gea y Truyols,
una población en constante comunión y comunicación

Dicen que un cronista lo primero que tiene que hacer es otear el entorno. Sólo así se conoce, se valora, se pondera, se palpa y se vive. El método empírico rara vez falla. Además, ese valor de la experiencia nos viene reclamado fundamentalmente cuando hablamos de un lugar emergente con gentes prestas a conocer y a relacionarse con sus vecinos y/o con los recién llegados. Es el caso que nos ocupa. Una pedanía maravillosa que está a caballo entre los campos de Murcia y Cartagena, y que, por lo tanto, ha sido zona de fronteras en la épocas de los reinos castellano y aragonés-catalán es la simpar Gea y Truyols, todo un ejemplo de convivencia y de gestación de un interesante crisol de culturas.

1.100 habitantes viven en un paraje que nunca ha estado demasiado poblado. Al menos, éstos son los censados. Hay mucha población flotante, y otra que se va incorporando en las nuevas urbanizaciones que se están construyendo en este entorno. Como lugar de encuentro de culturas, también ha sido un sitio de paso, de tránsito. También ha sido una ubicación perfecta para plantar árboles y verduras y para sacar partido al secano, que aquí ha sido generoso. Podemos encontrar en este emplazamiento olivos centenarios, pero también algarrobos y arbustos propios del llamado monte bajo, con el tomillo y otras plantas aromáticas.

Los cítricos tienen un lugar descollante en este territorio, que ha aprovechado siempre las aguas de las lluvias escasas, así como las del subsuelo. Hasta ahora ha habido un equilibrio certero. La fauna se ha adaptado, asimismo, al lugar. Hallamos animales de muy diversa estirpe e índole. Desde el Águila Perdicera o el famoso Búho Real, impresionante cuando se le ve por la noche, hasta aves mucho más pequeñas como el gorrión o la golondrina. El suelo es testigo del movimiento de reptiles, de anfibios, donde hay aguas estancadas, y de zorros y gatos monteses, algunos de ellos mezclados con los asilvestrados. La riqueza en algunos paisajes, a menudo casi desérticos, es extraordinaria.

Los almendros forman parte de un panorama presto para la caza menor. Obviamente hablamos de la caza del conejo o de la perdiz. El resto de animales están protegidos por la ley y por la conciencia ciudadana, consciente de la necesidad de preservar unos terrenos tan espléndidos.

Gea y Truyols tiene su origen en la convergencia, en el siglo XVIII, de las poblaciones del mismo nombre. Aglutina a diversos parajes con una historia que se remonta hasta la misma etapa de los romanos. De hecho quedan vestigios de esa impronta, de ese “poblamiento ancestral”. Esperemos que esas ruinas se pongan en valor próximamente. Durante los últimos dos siglos, su territorio se ha estrechado o ensanchado en función de decisiones políticas, e incluso formó parte de un municipio independiente de Murcia con cabeza en Sucina.

Lugares para ver en esta pedanía hay muchos: en primer lugar destaquemos la flora y la fauna, pero, si nos referimos a las huellas dejadas por los humanos, tenemos las Casas de Gea y del Pino (la primera en un buen estado; la segunda, no tanto), sin olvidar los aljibes de arrastre o la propia plaza emblemática del pueblo, donde estaba el antiguo cine.

Podríamos hablar, y no acabaríamos, de la gastronomía autóctona, tan rica como su propia historia. Las migas son, sin duda, un manjar que hemos de preservar. De hecho, coincidiendo con las fiestas de Agosto, hay un campeonato y surtidos premios entre los mejores platos.

Rodeada como está por sierras como El Garruchal o Columbares, sin olvidar el Puerto de la Cadena, hay mucho que relatar sobre esta pedanía, de 51 kilómetros cuadrados de extensión y situada a 185 metros por encima del nivel del mar. Sí, tenemos mucho más que contar. Esto es un primer esbozo, a modo de presentación. Por favor, no quiero que me quede en el tintero algo que puede sonar a tópico: lo mejor de Gea y Truyols son sus gentes. Unas gentes que se han visto bañadas por ese regalo cultural que es la convivencia con personas llegadas de los puntos más recónditos de nuestro país y hasta de otras naciones. Este mestizaje cultural ayuda muy mucho a ampliar perspectivas y a mirar de otro modo. Se nota cuando hablas con sus habitantes que tienen esa impronta que les ha dejado la historia pasada, y también la más reciente. Lo que más enseña es la experiencia (no lo olvidemos), y la de las gentes viajeras ayuda a contemplar con densidad y altura de miras tanto el género humano como sus posibilidades, que son infinitas.

Tienen, amigos lectores, y amigas lectoras, en sus manos, un acercamiento a lo que ha sido esta histórica población, esta porción de territorio del municipio de Murcia y de esta Región bi-milenaria. Hay muchos datos, muchas situaciones, todo un bagaje cultural y de experiencia de vida. Es un regalo de sentimientos y para los sentidos. No obstante, no olviden que lo mejor está por conocer. Gea y Truyols es una pedanía abierta y llena de posibilidades. Si vienen sin prisa, conocerán mucho y se lo pasarán bien, e incluso puede que caigan en la tentación de quedarse. De momento, les dejo con un lema no acuñado todavía: Acérquense y sonreirán. Seguro.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Llegamos a entendernos

Aplicamos remedios que nos dan resultados casi apetecibles. Hemos llegado a entendernos.

Nos consentimos más

Nos tomamos la vida con un poco de callados deseos, que nos han de servir como atalayas y referencias respecto de lo que anhelos hacer. Nos consentimos más.

Hemos supuesto afanes

Hemos sugerido continuar como si nada tuviera el suficiente sentido. Hemos supuesto afanes.

Respiro para atender

Escapamos con ascensos que nos obligan a tomar ese respiro con el que atender lo que sucede.

Nos negamos a evidencias

Tenemos que volver a ese espacio en el que nos sentimos muy cómodos. Nos negamos a algunas evidencias.

La voluntad que todo lo recuerda

Añadimos reacciones amorosas que nos proponen seguir hacia la voluntad que todo lo recuerda.

La nada que nos inunda

Recortamos los sentimientos, que se quedan pendientes de ir hacia la voluntad que es regreso a esa nada que nos inunda.

La idea es regresar

Versionamos la realidad que nos esconde de lo que es amor y deseo. Nos hemos confundido. La idea es regresar antes o después.

Somos amigos

Llueve en la noche, y también el día. Nos postulamos como buenos amigos. Seguramente lo somos.

Hay complicidad

Recuerdo todo cuanto seremos ahora que seremos sin que realcemos nada. Nos congratulamos por las confidencias que nos hacemos. Hay complicidad.

Un sentido sideral

Te has ganado mi ser, que ha entendido que todo lo que viene tiene un sentido sideral.

Eres mi amor

Genero más ansias de vivir en la paz de las alturas que me enganchan a ti. Eres mi amor.

El primer día

La suerte aparece con la fuerza de antaño, confundiendo las expectativas, aguardando con reclamaciones de años nuevos. Te diré que vale, y así es. Nos enamoramos el primer día.

Viajes diferentes

Te diré que puede ser, aunque los dos sabemos que la distancia, ahora física, antes de otro tipo, nos reserva viajes diferentes.

Lo que hemos sentido

Miro, te veo, y sé que sabes que te veo, pero no decimos nada. Te vas entre cubiertas que ocultan lo que hemos sentido y no hemos confesado.

Aviso de mis intenciones

Te confieso ese amor que llevo dentro. He avisado de mis intenciones, y espero que entiendas el porqué.

Llegará la respuesta

Recupero el aliento en esta mañana en la que miro sin prisa, esperando una respuesta del vacío. Llegará.

domingo, 27 de septiembre de 2009

El tratamiento informativo de las cuestiones de salud

Patologías mentales:
En defensa de la bondad frente a argumentos
“victimo-lógicos”

En todo proceso comunicativo hemos de pretender que, por el camino, no se pierda la esencia de lo que queremos narrar. No es sencillo. Decía Marshall McLuhan que el medio es el mensaje, que sus recursos, que todo lo que interviene en sus procesos condiciona a los mismos fenómenos que les acompañan. Hace cuarenta años que lo subrayó, y creo que nunca antes ha tenido más vigencia que ahora. Las propias condiciones y los condicionantes de unos medios que aspiran a presentarse como enteros hacen que lo que sale de las empresas periodísticas no siempre se fije en los intereses colectivos globales, sino en los de una parte de la propia sociedad, con fines más o menos níveos.

Aunque nos duela el reconocerlo, los medios constituyen ese “callejón del gato” del que hablaba Valle Inclán: reflejan lo que es la sociedad, lo que acepta por acción u omisión. La culpabilidad, o, más bien, las responsabilidades surgen por hacer o por dejar hacer. La falta de pro-actividad para mejorar ciertas actitudes o comportamientos nos llevan al punto en el que estamos. Lo que vemos en medios masivos como la televisión es lo que consentimos de un modo u otro. No olvidemos que lo que nos dicen las encuestas cualitativas no siempre se traducen en aspectos cuantitativos. Indicamos consumir unos programas, pero, realmente, digerimos otros, a menudo bien distintos. Hay una cierta multi-frenia en la sociedad que se traduce en actitudes que no consuelan o mejoran la realidad de los que viven peor o pasan por situaciones complejas.

La búsqueda atroz de audiencias, que pretendemos que sean cuanto más grandes mejor supone a veces distorsiones y apreciaciones que no colocan en el lugar adecuado a los medios periodísticos. Cuando los asuntos que abordamos son de extremadamente sensibilidad es preciso que seamos más prudentes y cautelosos. Hagamos un poco de memoria y de síntesis. Los objetivos informativos y formativos de los medios de comunicación están en la base de su surgimiento, conformando un deber de servicio público que no siempre, por la labor que desempeñan, se vislumbra al ciento por ciento.

Además, tengamos en cuenta que las propias características de los mensajes (rápidos, transitorios y fugaces), basados en la atracción y con la superposición de los niveles afectivos a los racionales, con el mismo afán recaudador de audiencia, nos distancian constantemente de esa labor de búsqueda del interés público, que no es exactamente igual a lo que conocemos, supuestamente, como el interés del público. El artículo, en este caso, nos condiciona.

Asimismo, la propia estructura empresarial hace que se impongan, en múltiples ocasiones, los deseos de los responsables a los del público en general, o particularmente de los periodistas, de los creativos, de los técnicos o de los que garantizan los soportes y contenidos. El medio, repetimos, es el mensaje, es el mensaje mismo. Y lo es también cuando hablamos de patologías.

Por ende, cuando pensamos en algunos tipos de enfermedades y en su tratamiento mediático, como es el caso de las patologías de origen o de carácter mental, nos damos cuenta de que o bien nos quedamos en aspectos muy superficiales, o bien nos vamos a los tópicos, o incluso las plasmamos cargadas de tabúes, de truculencias, de estridencias, de falsas ambigüedades o de eufemismos que apenas nos conducen a los puntos de referencia y/o de inflexión que nos gustaría y que seguramente complacerían a la sociedad, cada vez más demandante de información plena y segura en todas las esferas, más aún en las científicas y/o médicas.

Como quiera que los medios de comunicación y sus profesionales han de reconciliarse con los intereses de la ciudadanía en muchas materias, fundamentalmente en aquellas más relevantes y esenciales, nos planteamos cuáles son las condiciones y los condicionantes del discurso informativo dirigido a los temas de salud, y, más concretamente, a este tipo de enfermedades que durante años han pasado desapercibidas en los medios y en una sociedad que tampoco quería ver la realidad misma, quizá por “disgustante” o desconocida, pese a su cercanía.

Se habla de que el 40 por ciento de la población, antes o después, en algún momento de su vida, padece enfermedades de tipo mental. El interés es claro, máximo si vemos que entre un cinco y un diez por ciento de las informaciones televisivas (la televisión es el medio más influyente hasta el momento) tienen que ver con la salud, con los hábitos saludables, con la prevención de enfermedades o con investigaciones o descubrimientos en este campo.

El deseo, el afán, y los objetivos que nos debemos marcar en el tratamiento de este tipo de noticias, o de sus más extensos reportajes, es que la información se base en la calidad, en la profesional y en la humana, al tiempo que hemos de pensar que hablamos de personas, de sus realidades, de sus familias, de dolor… Eso exige un tratamiento especial, bondadoso, solidario, sustentado en la empatía, en la puesta en escena de valores intangibles de amor y de concordia, de ayuda en lo especial y en lo genérico, de entendimientos a toda costa y sin fisuras. Creo que lo primero que tiene que ser un periodista es una buena persona. Entiendo que ha de actuar con la mejor de las actitudes y de las intenciones, consultando muchas fuentes, pensando con claridad y con pausa lo que quiere contar y por qué, y cómo…

Detrás hay mucha vida en juego, y también mucha felicidad. Hemos de contribuir a que la calidad en la existencia que buscan los médicos halle en los profesionales de la información a sus mejores cómplices, porque podemos hacerlo, porque lo hacemos, porque debemos. Hay ejemplos en positivo de lo que estamos destacando. Muchas veces se hacen bien las cosas, y son esos modelos los que nos han de servir de referencia. Por lo tanto, precisamos humanidad, bondad, mucho cariño y prudencia y cautela con las estridencias en las que podamos caer. El morbo y la rapidez no ayudan, precisamente, a lo que estamos intentando defender.

Es inevitable, pues, que nos acerquemos a estos asuntos con amplitud de miras y en el deseo de mejorar el tratamiento que se hace de esta tipología informativa. Haremos un favor a la profesión y a la sociedad, y, de paso, abundaremos en cuestiones más subjetivamente espirituales ante el mundo crematístico que nos rodea. La mano queda tendida. Queda encontrarnos para estrechar las de los otros, sobre todo las de los más silenciosos. No convirtamos en víctimas más grandes a los que precisan fe y esperanza de todos los miembros de la sociedad. De todos, insistimos, depende.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Ven, te espero

La mañana viene
casi perfecta.
Ha llovido,
la noche se llenó
de sueños lindos,
fuimos esperanzas
en figuraciones sinceras.

Hemos pedido calma,
y la hemos tenido.
Las ocasiones han sido,
o han parecido.

Nos hemos abstenido
de debilidades, de calladas
respuestas a las preguntas
siempre repetidas.

La disciplina
ha sido testimonio
del amor que llevamos
dentro y con un sí
de dedicación plena.

Las esencias
nos configuran
con reglas no escritas.
Suena el sonido
de la entrega,
y todo parece anunciar
un feliz año.

Todo, sí,
pero faltas tú,
mi amor campeón,
tú con tu sonrisa silente,
tú con la profundidad
más calurosa.
Ya sabes:
ven, te espero.

La distinción de la comunicación

Miremos el realce de la comunicación, lo que supone. Lo hemos dicho reiteradamente, pero conviene que insistamos. Los valores de convivencia son esenciales, más básicos de lo que pensamos, más de lo que decimos. Obtenemos fuerza desde el elogio de lo intangible. Nos impulsamos y nos propulsamos cada día por los sentimientos de conocer, de aprender y de considerar. Para ello precisamos de la comunicación, de ese flujo que nos permite e invita a ir de la mano del intelecto. No hay peso en esta singladura. Probemos. De lo que se trata es de diseñar una nueva maestría neuronal. El sentido de la voluntad nos ha de ayudar y conducir en todo este proceso, que es básico para seguir, para crecer, para aumentar el caudal que nos suministran los conductos de los mensajes, de sus contextos, de sus intenciones, de sus condiciones y condicionantes, de sus pretensiones más o menos manifiestas…

Incrementamos lo que conocemos desde la experiencia y comunicándonos interior y exteriormente. Podemos y sabemos que podemos conforme vamos aplicando las fórmulas o remedios más o menos consecuentes o fructíferos. El tiempo no se detiene. Hemos de afrontarlo con reglas no escritas por la Naturaleza, pero que funcionan cuando laboramos en pos de un aumento intelectual, espiritual y hasta físico. Las lecciones nos han de servir para vivir en una doble dirección.

Los afectos se transmiten con la comunicación, también sus contrarios, y las ideas, y los hechos, y todo lo que tiene un bagaje de valores que nos entroncan con la tradición, igualmente con lo más moderno… Gracias a este proceso, el ser humano se distingue del resto de seres de la Naturaleza, que admite unos derroteros en función de lo abstracto, que lo prendemos con normas de convivencia aprehendidas desde la comunicación viva y dinámica. Antes o después (confiemos en que sea más pronto que tarde) nos abocamos a comprensiones de niveles grandes.

La comunicación es todo. Nos da ilusiones, alegría, vida misma, derroteros, posibilidades, mejoras… Hay un baluarte polivalente, pero hemos de pensar en positivo para que los resultados también lo sean. Nos hemos de proteger y de liberar de los efectos y aspectos de un fenómeno que nos puede asegurar una realidad mucho más alegre. Nos debemos hacer más humanos, más abiertos, más encima de las cosas que nos interesan. No aceptemos reducciones extrañas o incomprensibles en su terminología.

Mantengamos el tipo. Contemos lo que nos sucede, lo que meditamos, lo que nos ofrece garantías, así como todo aquello que nos hará experimentar una existencia más potente y gratificante. La fuerza nos llegará desde convicciones y compromisos que nos consolidarán en sociedades del conocimiento y del respeto desde unos valores que contribuirán al viento de la convivencia. Intentemos que sople fuerte. Cultivarlos es una obligación doble, en lo personal y en lo colectivo. Sus mieles son ingentes. Saborearlas es un placer en lo inmediato, en el corto y medio plazo, pero también son la base para un futuro compartido y complacido.

Juan TOMÁS FRUTOS.

No nos ignoremos

Nos defendemos de esperanzas, y eso no creo que sea bueno. Las causas nos llevan a efectos que, apetecidos o no, están ahí. No nos ignoremos.

Sabíamos de esta pérdida

Nos agarramos a ese clavo que arde con pasiones que otros se llevan al escenario donde no estamos cómodos. Sabíamos de esta pérdida.

Es la vida

Gastamos bromas que no entendemos. Hemos sido en la noche de los tiempos. Nos hemos conformado. La vida es.

Se esfuma en la cara

Nos sentamos delante del destino, y éste, porque lo vemos, seguramente, se nos esfuma en la cara.

Aprovechar las ocasiones

Nos llevamos ese amor que nos trajimos. En nuestro encuentro no hubo más. Las vidas son tan eternas como las ocasiones. Se trata de aprovecharlas.

Voluntad primera

Queremos dormir en la gloria de una pasión medio inerte. Nos hemos comentado el sí con una voluntad primera.

Sueños insuficientes

Duermo con sueños románticos donde te veo. Es lo más cerca que estoy de ti. Cuento relatos de otras pasiones que se viven con insuficiencias. Ya ves.

Palabras huecas

Me he convencido de nuestras posibilidades. La intuición nos lleva por sendas de palabras huecas.

Ya, claro

Me tomo el día a fiesta. No preciso más que tu complicidad. Nos hemos enamorado de la paz que nos damos cuando probamos. Ya, claro.

No seguiremos así

Yo te pregunto, pero no respondes. Hago lo mismo, lo cual ocasiona distancia. No seguiremos así. Añoro las grandes dosis de felicidad que compartimos.

Más pretensiones

Corrijo mis anhelos, pero no sé si hago bien. Debemos potenciar lo que fuimos. Nos consultamos más pretensiones.

Precisamos más

He asumido que podría ser de otro modo, pero no me he esforzado para que llegaras en la nave que construimos los dos. Nos miramos, pero precisamos más.

No iguales

Tengo el momento perfecto, pero carezco de la felicidad que antes me aportabas. Me he engañado pensando en otras miradas, que no han sido, que no son iguales.

No termina de llegar

Tengo que contarte lo que siento. He sido en ti, contigo, esperando otro milagro que no termina de llegar. Sigo.

Erré

Ponemos fin a ese sueño que comenzó casi sin querer. Aumentamos los esfuerzos, pero el final es el mismo. Erré.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Verdades de colores

Acontece el descanso
como ese dolor fantástico
que nos puede,
que nos arrincona
y nos picha
con sentimientos contrapuestos.

Puede que sí estuviéramos,
o puede que soñáramos
entre fronteras de nadie,
llenas de pura nada imperfecta.

Sucede ese ocio impecable
que peca de soledad,
que nos devuelve
a los amagos del pudor
y del miedo,
de la misma pena
por amarguras en sal.

Nos queda algo, sí,
para sobrellevar la carga
y tener esperanza
en un futuro sin promesas,
sin rencores,
con ganas de superar
etapas de fracaso.

Debería agradecer
la confianza regalada,
pero, a falta de intención,
espero, siempre espero.
Sabes que es a ti,
enfrentada a tus miedos,
como yo mismo.
La bruma oculta
los sentimientos
que fluyen acumulados
en noches incontables.
Limpiamos el desamor,
pero ya no queda
un lugar para el afecto.
Mientras conocemos
el destino infructuoso
soñamos verdades
eternas y de colores.

En rebeldía

Cuéntame lo que sientes en esa noche en la que estamos pegados a lo universal. Mejor que no lo hagas. Hace tiempo que nos declaramos en rebeldía.

Hacer prevalecer el espíritu

Nos hemos enseñado a ser desde lo material. Ahora debemos intentar ser felices desde lo que exista, desde lo que tengamos, haciendo prevalecer el espíritu.

Tiempos y cariño

No me cuentes que puedes, aunque sea así. Hemos olvidado los consejos de los tiempos culminados con mucho cariño.

Verás amor genuino

Generamos un poco de más simpatía. La idea es volver con lo puesto. No necesitamos más cuando hablamos de amor genuino. Verás.

El paso que nos libere

Acampamos en una era de preferencias calladas. Nos hemos gustado siempre. Debemos dar ese nuevo paso que nos libere.

Principio y final

Me faltan horas para contarte lo que siento. Hemos dejado para el final lo que debió ser el principio.

Voluntad sugerida

Se soluciona esa soledad que nos dio experiencia y un poco de grandilocuente amor. Nos hemos conformado en la otra cara que tanta voluntad nos sugirió.

Más dulce de amor

Me controlas con formas que nos añaden una salud que hemos de considerar puro amor. Nos consolaremos en la otra esquina, con más dulce de amor.

Volverán los cariños

Tú eres ese yo que ando buscando durante mucho tiempo. Nos consolaremos con astucias compartidas. Los cariños de antaño volverán.

Nos vamos a liberar

Llegamos a esos pretextos que nos proponen seguir como si nada ocurriera. Puede que sea así. Nos vamos a liberar con nuevos besos.

Huyó el amor

Me pones en ese punto que influye para lo que ha de venir después. Nos hemos consultado algunas apariencias y no hemos descubierto lo que buscábamos. El amor huyó.

Sentimientos arrinconados

Ya te diré lo que pienso mientras pienso lo que te digo. Nos hemos arrinconado y no hemos dejado que aparezcan nuestros sentimientos.

En un buen punto de partida

Advierto algunas dudas que se disipan al llegar la mañana. Nos colocamos en un buen punto de partida.

En tu piel

Te veo de otro modo, mejor, con una claridad que me envuelve con papeles lejanos. Me adentro en tu piel.

Nos miramos

Reconozco que te seré de algún modo. Hablamos de esperanza, y creo que es así. Nos miramos.

viernes, 25 de septiembre de 2009

La brecha que me gusta

Tengo que hacer y que decir, y digo y hago con una travesura que me pone en esa brecha que tanto me gusta. Nos olvidamos.

Asumo que no es

Apuesto por lo mejor de ti, y por lo mejor de ti, y viajo hacia esa noria que me va a marear. Asumo que no es.

Es igual

Reconozco donde estoy. Digo que es. Vale en la noche, e incluso en el día. Te diré que es igual.

Con la Naturaleza

Apostamos por un apunte que puede ser conducto final hasta que no podamos más. Nos congratulamos con la Naturaleza.

Un milagro que no llega

No me cuentes que te cuente, que puede que no te crea. Sigo esperando un milagro que no llega.

Hemos modificado conductas

Insistimos en las carencias, y así no sale la sensación que llevamos dentro. Hemos modificado conductas.

Nos confundimos

Nos adherimos a razones de linaje profundo. Iremos a contar lo que no es. Nos confundimos.

Método, riesgo y circunstancias comunicativas

El camino es importante, pero no siempre lo sabemos y lo valoramos. Las circunstancias también son relevantes, pero no caemos a menudo en la cuenta de lo que son, de por qué lo son. Queremos los resultados ya, antes de empezar, aunque el proceso tenga sus fases, aunque se hayan producido despistes que nos hayan llevado a demoras inútiles. Es el tiempo que nos ha tocado vivir. Incluso nos dicen que es el ritmo de la vida, el ciclo que nos envuelve y que caracteriza nuestra forma de caminar por el universo de las cosas. Así es. Marchamos con una premura tal que andamos siempre en pos de un descanso o relajación que nos invite a analizar lo que ocurre en el entorno. Deseamos constantemente que llegue ese período de vacaciones, de libranzas o sencillamente de fin de semana, o cuando menos esas horas en las que no hacemos las cosas por obligación, sino más bien por devoción. Es como dar, si llega, si aparece en tiempo y forma, con un peldaño donde guarecernos y tomar un poco de aire, el suficiente para seguir adelante, pues no se puede parar. Se nota esa persecución permanente, sobre todo cuando la efectuamos de una guisa brillante y hasta azogada, cuando saboreamos lo que hacemos, llegado el momento anhelado, como también se advierte cuando no somos capaces de deleitarnos con lo que llevamos a cabo durante muchos días de nuestras vidas. Esa última imagen es un tanto patética.

Vamos en pos de una gloria que tiene sabor a quehaceres que no se han de atender por compromiso, excepto ése que surge de nuestro interior, que es el más válido y potente, el que nos gusta de verdad. Nos apresuramos para llegar a él, pero suelen pasar muchos años sin que demos con la meta apetecida. Es una pena, puesto que el tiempo no vuelve. En algo fallamos, y entendemos que somos demasiados los que protagonizamos ciertos equívocos.

La vida es curiosa. La experimentamos esperando oportunidades que pasan, y eso, entiendo, no vale. No hay repeticiones, no de verdad, pues nunca pasamos dos veces por el mismo sitio y con un idéntico cronos. Quizá falla la comunicación en general, y también la propia, esto es, con nosotros mismos, la que deberíamos consumir de modo particular. Las medidas han de servir para algo.

Ciertamente, suceden los milagros. Llegan esos instantes para respirar, o para analizar quedamente lo que ocurre, y puede que, entonces, nos enzarcemos en atrasos o adelantos que nos nublen la vista ante la necesidad de ponderar, de equilibrar, o de hacer ese alto que nos invite a considerar con perspectiva lo que hacemos, lo que pensamos, lo que acontece, lo que otros realizan… Siempre falta tiempo, para lo urgente, claro, y, asimismo, para lo importante, que es aún peor.

Señalamos reiteradamente andares que nos formulan impaciencias por llegar a espacios para la calma, y éstos también son aprovechados para decir y hacer. Las dudas se convierten en métodos, y estos chocan con la falta de actividad comunicativa, que puede convertirse en un antídoto real. Lo mejor es mirar hacia delante, al futuro, y pensar que cualquier momento estelar está por aparecer. Admitamos algunos equívocos también y cojamos las mieles de los años. Quedan muchos amaneceres por vivir, y eso nos debe llenar de ilusión, de una gran ilusión. Apostemos por el riesgo en lo que, comunicativamente hablando, está por suceder. Las impaciencias no son buenas acompañantes. Procuremos estar en el término medio de las circunstancias que precisamos. Lo agradeceremos. Ponernos en camino es ya un éxito, y la voluntad de recorrerlo lo es aún más.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Razones de otros momentos

Te enseño mis deseos con un poco de magia. Hemos acudido a las razones de otros momentos.

Un coraje medio nuevo

Sabes que hemos descubierto el amor a través de la senda de un coraje medio nuevo.

Más respeto

Me he puesto a pensar y he dado con la clave de un amor que rastrea por doquier. Nos infundimos más respeto.

Destinos y oráculos

Espero que podamos seguir ganando con secuencias nuevas de amores que haremos más profundos. Hemos consultado oráculos que nos dictan sus destinos.

Amarnos más

Aligero el equipaje para señalar por dónde queremos ir. Nos confabulamos para amarnos más. Podemos en la unidad que hemos conseguido.

Lo que podré ser

Me desdigo. Hemos supuesto que podemos estar bien, y seguro que lo estaremos en cuanto pase el momento de otra victoria en lo espiritual. Hablo de mí, de mi interior, de lo que podré ser.

Bandera blanca

Asisto con emoción a esa cita en la que me embarco en una nueva aventura que porta bandera blanca.

Una oferta más

Creo en todo lo que haces, en lo que dices, en lo que supone una oferta más.

Experiencias de amor

Confieso que te quiero con toda mi alma. Hemos reconocido varios territorios. Nos consultamos experiencias de amor.

No en otro tipo

Nos damos esa espuma que nos permite volar bien alto. No hemos sido en otro tipo de dedicatorias.

Busquemos el equilibrio

Nos educan y nos educamos. Son dos vertientes de la misma realidad. Busquemos el equilibrio.

El menos oculto

No podemos evitar que sucedan las cosas, pero sí podemos encauzarlas hacia el lado menos oculto del amor sincero.

Más de lo que decimos

Te quiero por tu sencillez, por eso que aboga por rescatar todo lo que fue. Nos pensamos más de lo que decimos.

Fluye el amor

Rastreamos. No podemos asumir que las cuestiones han de ser de otro modo, pero seguro que lo son. El amor fluye y fluctúa.

Sin embargos

Nos comportamos bien, todo lo bien que podemos, y aseguramos un poco de amor, que viene sin embargos.

jueves, 24 de septiembre de 2009

No es definible

Hemos apetecido vernos en otro embalaje, pero somos los mismos. Nos hemos dejado herir. No es definible lo que siento.

Contar lo que soy

Me dispongo de una manera que me asalta con reglas de dudas abiertas. Te iré a contar lo que soy.

A negociar

Suspiramos ante las heridas que nos distraen. Hemos aterrizado muy cerca. Nos ponemos a negociar.

Internet es una actitud social

Las costumbres cotidianas definen lo que somos, o lo que decimos que somos, o lo que podemos ser, o lo que seremos en el corto, medio o largo plazo. Es así. No somos lo que decimos, sino lo que realizamos ciertamente. Los usos diarios, los accesos a diversos ámbitos de nuestras existencias, definen el modelo sociológico de la comunidad de vecinos en la que nos hallamos. El dato es tan claro como duro de asumir, por el coste que conlleva en muchos aspectos. No es nuevo. El 80 por ciento de la población en países desarrollados como el nuestro no utiliza Internet de una manera activa, o pro-activa, asiduamente, sacándole todo el partido posible, buceando de un modo equilibrado y edificante y aprovechando todo el caudal de información y todos los cauces que ofrece de una manera integral. Son datos que maneja la Unión Europea. Hay una enorme distancia entre los usuarios de las redes informáticas y digitales y los que no lo son. Además, la brecha de la actitud, de los conocimientos y de los hábitos se alarga más y más. ¿Y qué podemos decir de aquellas naciones que no se pueden considerar Primer Mundo en el concepto economicista que conocemos, y con todo lo que ello supone para bien y para mal? Sin duda, la coyuntura, así como la estructura, es aún peor.

Hay, pues, un 20 por ciento de personas que sí optimizan, o casi lo consiguen, ese baluarte valioso que es Internet. Saben de programas, de ordenadores, de conexiones, de intercambios de opiniones o de experiencias, de conocimientos, de saberes, de enciclopedias, de análisis y estudios, etc. En este punto se incorporan, porque pueden, a menudo de una guisa fácil, a todos los avances que, por otro lado, crecen exponencialmente. Ellos, estas personas de las que hablamos, entienden todo lo que pasa, porque, incluso sin definiciones, lo viven.

El problema está en aquellas otras que no se han incorporado a todo este modelo sociológico que supone la Red de Redes, y, así, no aciertan a comprender lo que está sucediendo. Como máximo, lo intuyen, lo entienden un poco, pero se quedan fuera de esa frecuencia que todos los días emite “billones de billones” de datos por toda la geografía mundial y espacial. ¿Qué está pasando? No es sencillo de decir, pero sí nos damos cuenta de que esa brecha puede abrirse tanto que, en un momento determinado, va a ser muy complicado que se pueda cerrar o corregir, sobre todo en algunos sectores de la sociedad.

No olvidemos que el manejo de Internet no es un problema de mecánica: es más bien un asunto de actitud, de comprensibilidad en función de hábitos más o menos establecidos, es decir, no se trata de que algunos sectores sociales puedan recuperar el tiempo perdido, que podrán, utilizando aprendizajes más o menos rápidos. No es el uso del ordenador: es más bien lo que éste supone como nueva cultura, como búsqueda de otras fronteras.

Para ello, la docencia es algo más que rutinas o datos en estado puro. Hablamos de una nueva postura ante lo que nos rodea. Se puede llegar a todo en todas partes. El acceso es universal, pero eso hay que asumirlo como tal, y que no se quede en mera teoría o en una teoría que ya haremos realidad más adelante. El tren del conocimiento tiene sus escalas, tiene sus estadios, y a ellos se llega con experiencia. Por ende, el tiempo perdido lo es, hoy en día, más que nunca.

Por estas reflexiones que hacemos aquí creo que se tercia la necesidad, actualmente mayor, de poner en marcha una serie de ONG´s que, allá donde estén, implanten y defiendan esa nueva cultura, que no ha de ser económica o política, no en estricto sentido, sino social. Todos debemos estar involucrada en ella. El que haya exclusiones por motivos geográficos o financieros, o intelectuales (que todavía es peor), sólo apunta al fracaso de un sistema que, con vocación universal, no puede renunciar, no debe renunciar, a su universalización. Si lo hacemos, esa nueva oportunidad de ser mas libres gracias al conocimiento se habrá quedado en algún lugar ignoto. No dar lugar a ello es una responsabilidad de todos. Empecemos, como dice Freire, por destacar lo que ocurre. Esa caracterización nos llevará a un itinerario que hemos de caminar juntos. Seguro que en ese aprendizaje habrá una mejor sociología.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Volverán los deseos

Hemos saltado hacia ese punto de amistad que nos propuso continuar sin más deseos. Pese a todo, volverán.

Hola y adiós

No tengo nada que decirte. El hola es hoy un adiós que me pone en manos de otro destino.

Versiones compensadas

No me digas que estás donde nada se ve con la misma presencia. Hemos acudido a versiones más compensadas en el trato de otro cariño.

Un favor enorme

Nos presentamos con algunas caricias que nos asaltan con más posturas queridas. Nos daremos un favor enorme.

Nuevas técnicas

Resumimos ese empeño que fue postura sin radicalismos. Hemos asumido nuevas técnicas.

Con gracias

Mejoramos con resoluciones de estimaciones calladas. Nos sumamos con gracias.

Otras razones

Concluimos lo que pudo ser nuestro. Nos hemos agotado en la espera, que es total. Nos alzamos contra el conformismo. Hemos tocado otras razones.

Nos armamos de valor

Digamos de qué somos capaces ahora que se nos escapan tantas cosas. Nos armamos de valor.

Respuestas novedosas

Hemos subido el tono de ese amor que nos condujo con respuestas novedosas. Nos volcaremos en lo esencial.

No otro gozo

Aclaro ese concepto que estuvo en la llanura menos solitaria. No encontramos el gozo de otro amor.

Puede que sea así

Mendigo mis actitudes con razones heridas. Hemos dicho que estamos, y puede que sea así.

Algunas cautelas

Te llamo, pero no me atiendes. Hace tiempo que prefieres no escucharme. Nos agotamos con algunas cautelas.

Veremos más allá

Me pongo en ese brete que me suspende. Hemos aclarado muchos conceptos. Veremos más allá.

Podemos mucho más

Tiento esa suerte que se convierte en lo mejor de mí mismo. He asumido que podemos mucho más.

Los dos en igualdad

Junto esfuerzos para que toquemos ese cielo que se forma con el amor. Eres tú conmigo, yo contigo, los dos en igualdad.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Elementos fortalecidos

Me entrego totalmente a tus raíces, que hago mías. Hemos asistido con elementos fortalecidos.

Cuidar la comunicación con los amigos

En la vida hay muy pocas cosas esenciales. Lo ideal es que nos esforcemos en verlas, en interpretarlas, en sacarles un cierto rendimiento. La rueda de la fortuna nos toca con resortes impredecibles. Lo cierto es que, cuando llegan, los hemos de conservar como sea. Pondré el ejemplo de hoy. Os cuento. Mis amigos pintan con sus colores especiales, y me dicen cómo conciben la comunicación más íntima y cercana. Mis convecinos me ilustran con sus dibujos más amorosos, con sus exponentes de voluntades inequívocas y eternas. Son ellos, son así, y por eso me gustan tanto. Mis amigos no me fallan. Tengo mucha suerte de que se muestren transparentes, como a ellos les gusta ser.

Nos comprendemos con sus verdes esperanzas, con sus grises azulados, con sus rojos despampanantes, con sus amarillos resplandecientes, con sus lilas que espabilan, con sus morados de pasiones increíbles, con sus rosados ardientes, con sus blancos de perfecciones a medias, con sus oscuros brillantes, con sus marrones de inteligencias emocionales, con sus mezclas que nos hacen compenetrados sin más.

Tengo la fortuna de aprender de sus comunicaciones, de sus convencimientos, de esas relatividades que nos fuerzan a regresar a lo más bonito, que ahí está para lo que sea menester. Nos confundimos a propósito para jugar a ser todos de todos, un poco de todos, todo cuanto podemos. La interacción es la base de una amistad que crece como la levadura en el horno. La sal la ponemos cada día, y también esos dulces que nos animan a seguir tras las horas del desayuno. Nos implicamos con muestras de dichas que convertimos en aspirantes sempiternas.

Nos brindamos ocasiones de perpetuar unos sentimientos que confluyen en puntos intermedios en busca de la virtud de seguir siendo amigos. Nos hemos convertido en una gran familia. Damos las gracias por ello. Las felicitaciones nos han de llegar por conductos que haremos reglamentarios. Nos hemos aprovechado mucho, y más que nos queda. Además, todos aportamos más gentes a este grupo que se incrementa como las estrellas en el firmamento, que nos canta con sus susurros naturales.

Los escuchamos con esa especie de comunión que portamos dentro. Nos hemos topado con oportunidades que, en ese conjunto que hemos configurado, no desaprovechamos. Hemos agarrado fuerte el destino que nos ha puesto juntos, y juntos saldremos adelante. Nos hemos de ayudar. Ése es el ejemplo comunicativo por el que hemos de apostar.

Cuando nos vemos, e incluso cuando no tenemos esa opción, somos conscientes de que estamos conectados por las mismas raíces, por los mismos valores, por unos intangibles que dotan de sentido hasta al propio silencio. Sonreímos, y sabemos que estamos en paz con la Naturaleza de las cosas, que, de algún modo, nos ha unido para ser, si no más, sí mejores. Complace: tanta suerte complace. Por ese gran motivo hemos de mimarnos, hemos de cuidarnos todo lo posible. Si no abonamos el campo del azar, puede que no lo tengamos mañana. No cabe que lo echemos de menos. No renunciemos sin la dedicación suficiente.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Volúmenes estimados

Nos damos las gracias con unas posturas que hemos de adecuar a los volúmenes más estimados.

Anhelos en dos

Me impongo soluciones que me ponen entre bromas que parten los anhelos en dos.

Mucha extrañeza

Averiguo lo que te amo, y te digo un sí que sabe a la gloria de una pasión un poco extraña. Iré a devolverte lo que es tuyo: me refiero al amor no saboreado. Ya no somos los mismos. Siento mucha extrañeza.

Con otro dedo

Sabes que siempre estaremos en esa órbita en la que entenderemos el sí. Nos duele señalar con otro dedo.

Aunque no estemos

Generamos ese ambiente que nos ha de aupar a la vida eterna, aunque no estemos.

Aspectos cruciales

Hemos sido en una noche de cargas pesadas. Nos hemos comentado lo que podemos hacer. Ahora toca resolver aspectos que podemos considerar cruciales.

Si lo consentimos

Te contaré que estamos tan unidos que sólo fracasaremos si lo consentimos.

No puedo fallar

Me postulo para que seamos muy felices. Contigo cerca no puedo fallar.

Nos damos más

Cuando se pueda, hemos de volver. Nos congratulamos con las sabidurías menos creíbles. Iremos para demostrar que nos damos más que nos quitamos.

Algunas consultas y consejos

Hemos supuesto que volveremos. Sabemos que no será fácil. Nos hemos consultado algunas caricias. Habrá más consejos.

Todo tipo de reconocimientos

No me cuentes que sí. Hemos subido ese tono que nos dio todo tipo de reconocimientos.

Cuatro vidas

Dime todo lo que no será. Nos regalamos valentías. Nos endulzamos cuatro vidas.

Lo que no tenemos en cuenta

Nos vamos para no ver lo que es una despedida en toda regla. Nos consultamos lo que luego no tenemos en cuenta.

Nuevo cruce

Llegamos a un nuevo cruce. Nos devoran las ansiedades que nos aportan planteamientos derivados.

Compramos deseos

Compramos deseos con los que no nos identificamos. Veremos lo que sucede en otro lugar.

Registros nuevos

Termino de decirte lo que llevo en mi interior. Nos volcaremos con registros nuevos.

Evidencias que siguen

Nos pensamos desde muchos puntos de vista. Negamos evidencias que siguen ahí.

martes, 22 de septiembre de 2009

Ya te diré en otro momento

Cantamos las excelencias de un motivo que es causa y efecto casi al mismo tiempo. Ya te diré en otro momento.

Frustración permanente

Empañamos el pañuelo con la espera que es final. Nos sumimos en la frustración que haremos permanente.

Toca resolver

Te reconozco. Dime qué podemos hacer. La vida nos da muchas cosas. Hemos sido pacientes. Toca resolver.

Convencidos de la comunicación

Pese a la relatividad de lo que nos envuelve en esta Naturaleza de las cosas, hay puntos en los que nos sentimos más convencidos. Todos llevamos en nuestro interior el anhelo de la quietud, del equilibrio, de estar en paz con nosotros mismos. Hay un deseo en todo ser vivo de llegar a tocar, a rozar, aunque sea de vez en cuando, la felicidad. No es sencillo, seguramente porque nos hemos propuesto hacer que todo sea un poco más difícil cada día. Sí, todo en general, y las relaciones en particular. El intercambio de pareceres y de experiencias se tercian llaves interesantes, y, a menudo, únicas, para adelantar a esas rutinas que tanto daño nos hacen por consentidas, por ser frutos de la desidia o del dejar hacer. Hay que jugar a mejorar constantemente, pese a los riesgos que ello pueda suponer.

Los cambios son necesarios. Precisamos subir y bajar, ir en todas las direcciones. Gracias a esos movimientos constantes crecemos, y no nos quedamos secos como aquellos que carecen del entusiasmo y de la valentía de acelerar las medidas de contrapeso ante las distorsiones o los problemas que plantean las diversas etapas de la vida. El coraje debe estar presente. Somos lo que somos, y nos sentimos obligados, o debemos, ante los demás. Hemos de participar a los otros, a los que nos rodean, quiénes somos, y hemos de preguntar sobre los que constituyen nuestra comunidad de vecinos o de personas próximas, así como acerca de sus pareceres, sobre lo que piensan y desean. Hemos de interactuar. Ganamos siempre, pues aprendemos. Está claro, o debería. No debemos permanecer quietos ante tanto conocimiento como nos envuelve. No conocer equivale a no aprovechar los recursos que se hallan ahí.

Luchemos, pues, con todas las armas pacíficas y espirituales que tengamos, desde el intelecto, para que se produzca cada amanecer la voluntad y la realización de esa comunicación que nos hará libres y, sobre todo, más humanos. Crecer tiene que ver con compartir, y compartir es garantía de dicha, que es el argumento principal de nuestras vidas, o debería serlo.

Tengamos en cuenta todos los ingredientes de ese gran plato que conforma la comunicación: emisores, receptores, mensajes, canales, códigos, contextos, distancias, retroalimentaciones, ruidos, pro-actividad, etc. Todo condiciona el mensaje, sus resultados, y todo, por lo tanto, ha de ser valorado.

La existencia se mide por etapas, por su intensidad, por sus frutos. No dejemos al albur de la nada lo que puede ser el “summun”, el todo, o casi. El intento ha de ser la máxima diaria, sin descanso, sin frustraciones: hemos de estar prestos a recuperar el tiempo y a recuperarnos de sus fracasos. Insistamos desde el convencimiento. Consintamos los cambios pausados y sosegados con la comunicación como base. Se conoce mucho así. Como hemos señalado, el convencimiento está ahí.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Cuestiones de existencias

Te contaré todo cuanto soy. Hemos amoldado algunas cuestiones a los anhelos de otras existencias.

Lo que fue de mi sueño

Nos hemos despertado. La Luna nos bendice con sus dones nuevos. Ya te contaré qué fue de mi sueño.

Aclarar conceptos

Nos hemos emocionado en demasía. Nos contamos qué podemos ser. Debemos aclarar muchos conceptos.

Pasó el tiempo

Gesto una emoción y otra. Y sueño. Mi pregunta ya no cabe: el tiempo pasó.

Sueños callados

Hemos sido otra noche más. Nos hemos insertado en un mundo de sueños callados.

Más importancias

Te recuerdo hacia dónde queríamos ir. Creo que lo hemos olvidado. Nos comentaremos más importancias.

Rutinas de cada día

Hemos sentido la pasión. Durante un tiempo fuimos. Hemos incorporado las ganas de vivir a las rutinas de cada día.

Sin posibilidad

Duerme ese león que llevamos dentro. Cantamos. No hay posibilidad, o eso dicen. Ya veremos.

Reciclaje de preferencias

Hemos adecuado la pasión. No sé si hacemos bien. Hemos vuelto con un reciclaje de preferencias nuevas.

No te veo

Perdemos la perspectiva con una intención que nos cruza el corazón. No te veo como antes.

Donde queremos

Tenemos muchas ideas que compartir. Hemos adecuado los discursos. Ya estamos donde queremos.

Más que nos gustaremos

Creamos nuevos e insistentes deseos que nos aclaran qué podemos hacer. Nos hemos gustado, y más que nos gustaremos.

Sensaciones frustradas

Sabes que estamos en ese punto que nos propone caricias de sensaciones frustradas.

Anhelos en libertad

Me voy por una edad nueva, con una voluntad excepcional, y regulo mis anhelos para dejarlos en libertad.

Métodos cariñosos

Me sumo a esa pasión que me asalta con resortes de dudas con métodos cariñosos.

Apuesta única

Te diré que mi apuesta es única, y, aunque puedo perder, seguiré hacia ese nuevo horizonte que me brindas.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Anhelos claves y claros en la comunicación

Destaquemos algunos fines con claridad y apuntando los nudos básicos de la comunicación. Nos debemos halagar regalando ilusión y buenos propósitos. Buscamos en ese nuevo proceso de comunicación una oportunidad, aunque suponga el riesgo de volver a empezar. La sintonía se producirá sin prisa, pero sin pausa, desde el esfuerzo cotidiano, que ha de procurar estar ordenado y presto a nuevos intentos. La solución es constante: se presenta articulada cada día con el esbozo placentero de lo que tiene sentido solo en el conjunto y no en la individualidad.

Asistimos a otro pronóstico, que nos genera dudas, que son buenas para adecuar los aspectos críticos a lo que ocurre repetidamente. Hemos de aprender divisando a los demás. No nos veamos en soledad. La comunicación necesita interacción, participación, anhelos compartidos. Crecemos gracias al resto de conciudadanos y conciudadanas, y los demás han de aumentar en lo cualitativo y cuantitativo gracias a una ingente voluntad y a una mejor intención.

Comienzan los días en cada segundo. Eso nos da fortaleza y mejores anhelos. Nos hemos de plantar con registros voluntariosos. Hemos de aprovechar instantes de concordia y de cordura para fomentarlos y seguir adelante con la intervención de los otros, que nos rodean con sus experiencias y que nos pueden dar una felicidad inconmensurable.

Cruzamos datos, contrastamos situaciones y eventos con reglas que nos hacen vivir con un entusiasmo que nos ha de conducir por vericuetos de expresiones que nos han de alegrar ese caminar que debe venir con dulces que compensen la sal y otros encargos existenciales.

Mirar con garbo, con precisión, intentando llegar a algunas metas con anhelos claves y claros: ése es el consejo que tiene una carga de objetiva subjetividad que nos regalará buenos resultados. Seguro. Salir a la calle e involucrarnos en la intrahistoria y en su paisanaje es un óptimo argumento con intermedios felices. Es, sin vacilación alguna, la dicha la base para seguir cada jornada. Las causas son las motivaciones de cada amanecer, que hemos de contemplar, pese a todo, como una ocasión, como una opción más para acercarnos a lo que justifica nuestro paso, su ritmo, sus determinaciones, su sentido… Seamos cómplices comunicativos en la búsqueda del conocimiento. Las consideraciones que nos han de abrir los corazones de par en par se sabe donde comienzan. El final lo hemos de poner nosotros. La base de toda comunicación pasa por un buen fin, por una mejor intención, compartida, claro.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Buena alegría

He apuntado hacia ese fin que podremos compartir durante años. Nos consentimos mucha alegría, y eso es bueno.

Un poco de serenidad

Ya te diré en cuanto pueda ser. Nos hemos olvidado de lo que somos. Pedimos un poco de serenidad.

Con más empeño

Reparo esas heridas que me dejaron como un utensilio roto. Nos convocamos con más empeño.

Afanes flotantes

Muestro mis pensamientos. Sabes lo que llevan dentro. Hemos sido en la cara oculta de la Luna, donde flotan nuestros afanes.

Puro olvido

Me gusta lo que me dices. Me suenan tus deseos, que hago míos, pero en la distancia. Ya veremos. Las cautelas fueron el puro olvido.

Sincero y perenne

Añado mis respetos a una valentía en la defensa de ese cariño que es sincero y perenne.

Los sentimientos afloran

Sabes que te diré que sí ahora que llegas como si nada tuviera sentido. Los sentimientos afloran.

Miradas que nos vacían

Reparo en deseos que terminan como llegan, hartos de miradas que nos vacían de contenidos.

Nos sentimos cerca

Suscitamos algunas impresiones que nos han de educar en valores nuevos. Nos sentimos cerca.

Amores espirituales

Giramos hacia la pasión. Nos hemos visto con una voracidad de amores espirituales. Nos hemos cansado de esperar.