jueves, 31 de diciembre de 2009

Esperanzas que nos hacen falta

Tenemos que estar donde necesitamos para ser fuertes, para abrigar esperanzas, que tanta falta nos hacen.

Las uvas de la sonrisa en los procesos comunicativos

No es lenguaje figurado: vale más cómo contamos que lo que contamos. Atraen las formas, mucho más en primera instancia que los propios contenidos. Una buena postura comunicativa nos aproxima al punto de la narración que nos hace sentirnos convencidos. Solemos hablar de lo que vale un buen gesto en comunicación. Un ademán amable suele relajar cualquier conversación y ubicarla en un punto donde la negociación, la relación, el intercambio de mensajes es más fluido y fácil, un proceso, en este sentido, deseable. Cuando tenemos una buena actitud mostramos que tenemos ganas de conversar, de consensuar, de atender y escuchar al otro con el objetivo de hacer verdadera la comunicación. Los lenguajes no verbales relajados nos proporcionan datos de cercanía, y también de buenas intenciones, que son básicas para reconocer lo que sucede, y para interpretarlo y mejorarlo.
La gracia, que es una especie de aureola, nos otorga un camino encendido que promueve y halla respuestas de géneros diversos y con deseos de concordia y de promesas de camino a su cumplimiento. Hemos de saber encontrar desde la intuición, la voluntad, los buenos propósitos, las ganas de mejorar, etc. Si nos relajamos, si estamos a gusto, a la hora de hablar estamos convencidos de que las realidades que nos circunden serán más propicias y propiciatorias. Hemos de afanarnos para despertar sin prisa a un mundo de sensaciones que hemos de interpretar como positivas. Siempre ayuda esa entrega.
Lavemos, pues, viejas experiencias y renovemos el espacio de nuestros corazones, así como el de nuestras mentes. L a bondad produce bondad, lo positivo genera más fuertes actitudes con este sesgo, los deseos productivos producen respeto para todos, los buenos actos fomentan más buenos actos… Ése es el ciclo de la vida, el que nos hemos de proponer con mesura, con una visión lo más amplia posible. Los resultados suelen ser óptimos, y, cuando no lo sean tanto como pensamos o anhelamos, nadie podrá decir, ni mucho menos nosotros, que no lo hemos intentado.
Tomemos el auténtico vaso de la felicidad con las uvas de la sonrisa que ha de ser, en todo caso, una atracción auténtica. Entendamos desde el cauce de las sensaciones confortables. Busquemos agarrarnos a buenos sentimientos, a valores universales que nos han de regalar deseos de amistades confortadas con la evolución y la llegada a una meta de amistad genuina. Tengamos buenas previsiones. Utilicemos la comunicación correcta y oportuna.
Hemos de vernos en las mañanas cargadas de oportunidades desde una panorámica que ha de ser lo mejor que sea posible. Debemos estar enteros ante las circunstancias que nos regala la vida, que hemos de contemplar con suavidad y con quehaceres destinados a compartir alientos. Enseñemos niveles que nos puedan hacer iguales incluso ante lo más evidente.
Debemos hablar siempre que podamos con las marcas de la alegría, del contento, de la sonrisa, con el sonido de la risa misma, con la previsión de que podemos a través de comunicaciones convenientes y convencidas de lo que hemos de llevar a cabo para dar con más gentes. El deseo ha de ser compartir jovialidad, que siempre genera más. Contar con una sonrisa es conveniente, y, a menudo, necesario. Probemos. No es una predicción: es un hecho. Todo nos ayuda desde el talento positivo. Tratemos de saborear las uvas de unas buenas sonrisas en la Comunicación, en todo cuanto realizamos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Con buen humor

Todo tiene un poco de sentido si sabemos verlo en perspectiva. Nos proponemos seguir con buen humor.

Queremos compartir deseos

Nos enamoramos de las bellezas que nos siguen entusiasmando ahora y siempre. Hemos crecido con muchos deseos. Queremos compartirlos.

Explicarlo todo

Seguimos por lugares que buscan el Sol como astro rey salvador. Nos negamos a reconocer limitaciones, y queremos explicarlo todo. No puede ser.

Profundas caricias

Tiemblo al pensar que nos tendremos en cuatro momentos estelares con unos vientos de profundas caricias.

Estarán en alguna parte

Dices que me has querido. Hemos supuesto un sí con amores rastreados por medio mundo. En alguna parte estarán.

Momento agradable

Nos hemos mostrado como somos. Las respuestas nos han de llevar a ese momento más que agradable.

En expansión

Hemos de tener espíritu para cabalgar sobre nuevas olas. Nos hemos de liberar con registros de cariños en expansión.

Fortuna rota

Busco el tronío que me despierta a un amor medio nuevo. Me dejé llevar hasta ti con una fortuna medio rota.

Debemos ser felices

Nos llenamos de sueños que luego nos pueden. No debemos cargarnos con tantas exclamaciones. Debemos ser felices.

Otras etapas

Quiero proponerte una victoria alada con resortes de potencialidades que han de liderar las travesuras de otras etapas, que vienen, que están por aparecer.

En el sitio más tarde

Rastreamos por nuevos lugares que nos asaltan con penumbras de sensaciones medio nuevas. No estamos en el sitio. Lo estaremos más tarde.

Voluntad de amar

Quiebro las ansias. No puedo vivir con ellas. Me guardo durante un tiempo con una voluntad de amar.

Prestos a todo y a nada

Me empeño en verte, en quererte, en tenerte entre mis besos con aclamaciones de recios diseños prestos a todo y a nada.

Entre sosiegos nuevos

Vencemos con compromisos de eras pretéritas que nos desdicen el amor con reglas que no veremos entre sosiegos nuevos.

El amor que no tuvimos

Hemos añadido espacios a un mundo de sensaciones medio nuevas. Si te veo, te creo, y puede que ya no sea capaz en el amor que jamas tuvimos.

Comentamos razones

Me quejo sin simplificaciones. No te doy, no te puedo dar, lo que nunca existió. Nos comentamos razones.

Destreza callada

Yo te diré, o te diré bien, o no te diré, o me quedaré con la destreza de un universo callado.

Tiempos por aparecer

Desprecian algunas alturas que nos hacen mirar con un cierto vértigo. No somos en la noche de otros tiempos que están por aparecer.

Hemos querido ser

Te llamo para decirte un sí con un quiero bien largo. Nos fomentamos buenos deseos. Hemos querido ser.

No queda tiempo

Nos convencemos de amores que están por llegar, cuando sabemos que jamás aparecerán. No queda tiempo.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Los valores de la comunicación en la diferencia

En la misma diferencia hay algo de virtud, pues, con ella, conocemos y reconocemos el entorno y a nosotros mismos. El menú existencial debe estar compuesto por múltiples elementos e influencias. Con esa variedad hay más bienestar en sentido extenso. La vida tiene muchos puntos de inflexión, muchas importancias, toda una diversidad de motivos, de criterios, de afanes, de ansias, de posibilidades, de opciones, de aprendizajes, etc. Ahí yace su virtualidad, su base, el sustento para seguir adelante con ilusiones y fantasías de mejoras, de cambios, de seguridades. Somos capaces de tantas cosas que hemos de estar con el corazón y la mente en una pura expansión. Lo ideal es que estemos abiertos a nuevos caminos, a itinerarios de gran o pequeña capacidad, en todo caso necesarios para ver desde ópticas diferentes, lo cual contribuye a mantener habilidades de respuesta. El universo debe estar en movimiento y hemos de ser capaces de dar con las claves para poder interpretarlo.
Porque somos distintos, nos manifestamos de manera diferente. No podemos ser iguales, y, probablemente, no debemos. Sería aburrido, y, además, nos quedaríamos anclados en las mismas realidades, si no hubiera, de una u otra guisa, una capacidad de realizar actividades diversas en tiempos y lugares. Los cimientos han de permitir que lleguemos, aunque no siempre vayamos en hora.
La comunicación, como hemos dicho en varias oportunidades, en un todo que ha de portarnos a una sensación globalizadora de múltiples variables. En la diversidad, nos decían, está el gusto, y seguramente es así. No hay aburrimiento cuando las cosas son distintas a las conocidas, cuando cambian, cuando mudan los aspectos externos e internos… La existencia humana es un continuo aprendizaje desde que amanece hasta el atardecer, y, durante determinadas horas, hemos de ser capaces de optimizar los valores que hemos ido conociendo.
No hay dos personas iguales, por fortuna. Cada cual tiene su bagaje, su formación, sus habilidades, sus contemplaciones con recursos de diferente calado… Es bueno que ocurra así. Gracias a los distingos podemos seguir aprendiendo con el transcurrir de los años, que están repletos de caricias y opciones, si tenemos talento para descubrirlas. Vivamos el presente con voluntades estimables.
Cada ser humano canaliza la información a través de un proceso comunicativo que, en esencia, es idéntico, pero que tiene caracteres determinantes y cambiantes. El margen de calado en cada uno es pequeño, pero existe. Si sumamos los grados peculiares de los flujos comunicativos en cuanto a los protagonistas a ambos lados del canal, en lo que se refiere a los mismos conductos utilizados para los mensajes, sin olvidar los contextos, las interpretaciones, los gestos, las distancias, los elementos previos, los condicionantes de los análisis en función de los datos disponibles, etc., seguramente no daremos con dos comunicaciones iguales, aunque se trate de las mismas personas y de los mismos tipos de mensajes empleados.
Hay una cota de voluntad, de idealismo, de creatividad, de sueños, de valoración, que varía más o menos y, por mínima que sea esa mudanza, hace que el todo cambie, a menudo sustancialmente. Ésa es la gracia misma de la Comunicación, que no siempre es esperable. A menudo, hay un porcentaje de diferencia y de cambio que nos llama poderosamente la atención con un renovado factor sorpresa. Podríamos decir que esta circunstancia, la mutación, es digna de agradecer. Resumimos: en la comunicación hay diversidad, debe haberla. La variedad es igual a más y mejor en todos los campos y esferas. Para aprender debemos contemplar algo más que rutina. Hay un valor en saber del otro, en tenerlo en cuenta como es, en que aprendamos de sus visiones, en que veamos que no estamos solos y que es mejor que no lo estemos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Preparativos sin peligros

El sistema nos implica con caracteres ilusionados. Nos hemos detenido con preparativos sin peligros.

Nuevas vacilaciones

Hemos disipado dudas con recortes confirmados. No estamos preparados para peticiones que aguardan con nuevas vacilaciones.

Insistencias nuevas

Suplicamos amores que no han de venir con insistencias nuevas. Nos hemos dicho que vale, y seguramente es de este modo. Nos admitimos frescuras.

Nos mudamos

Contrastamos esas opiniones que nos llevan a vacunarnos ante un destino que no será claro. Nos mudamos. El amor hace tiempo que se marchó.

Nos mostramos como somos

Prestamos preocupaciones para tomar partido por una verdad que ha de seguir con recuerdos apasionados. Nos mostramos como somos.

Vacilaciones amorosas

Tenemos que regalarnos algunas verdades. Nos hemos asustado en la espera. Nos solventaremos las vacilaciones amorosas.

Paciencias posibles

Nos amoldamos para ser tan felices como podamos. Siéndolo, lo serán los demás. Estamos entre paciencias posibles.

Entre otros compromisos

Tenemos algunas lagunas que hemos de superar sin problemas. Nos tendremos en cuenta ahora y siempre. Podemos estar entre otros compromisos.

Las fortunas del destino

Hemos tomado nota ante las fortunas que nos regala un destino que anula cualquier ansiedad. Nos hemos visto bien. Lo estamos.

Ofertas en serio

Normalizamos las paciencias con las noches que nos llegan con gravedades que nos regalan ofertas en serio.

Sin agradecimientos

Arbitramos medidas con las que crecemos espiritualmente. Nos hemos quedado sin apoyos y agradecimientos.

El amor que nos transportará

No vamos a dejar que las cosas se paren ahora que tenemos el combustible de un amor que nos transportará donde sea menester.

Fortalezas grandes

Tenemos por delante la ventaja de un amor que nos hará sentir que todo alberga motivos y motivaciones de fortalezas grandes.

Más confianza

Nos distraemos con fiestas que nos proponen seguir hacia un ciclo que nos propondrá más confianza.

Entre limosnas amorosas

Planteamos bondades que nos han de acondicionar las vidas ajenas. No estamos para vivir entre limosnas amorosas.

Sin ningún tipo de fracaso

Tenemos que insistir con recuerdos de palabras no huecas. Nos quedamos sin ningún tipo de fracaso.

No sin detalles

Vamos en busca de atractivos que nos insisten con fórmulas de una cierta magia. No dejaremos que las historias nos puedan sin detalles.

Nuevas extracciones

Cantamos ante esos amores que nos proponen seguir con una marca de verdades queridas. Nos hemos consentido nuevas extracciones.

No en alerta permanente

Cerramos esas contemplaciones con un deseo mayúsculo de dar con la paz que antes nos sirvió. No estaremos en alerta permanente.

Una oportunidad de verdad

Buscamos superar la crispación en este amor que no siempre se agarra donde debe. Nos debemos dar una oportunidad de verdad.

Sin excepciones

Sentamos las bases que nos portarán a la altura de una nueva misión sin objetivos claros. Nos miramos sin excepciones.

martes, 29 de diciembre de 2009

Ver cuanto ocurre

Decoramos algunas pasiones con libertades que nos proponen cambios de gozos en territorios que nos alaban con claves supuestas. Iremos a ver cuanto ocurre. La felicidad calla mucho.

Sí a medias

Juzgamos en territorios donde no terminamos de ver casi nada. Nos hallamos con halagos de perfección. Nos decimos un sí a medias.

Felicidad efímera

Juramos amores que nunca son eternos. Lo sabemos en ese instante, pero la felicidad es demasiado efímera como para racionalizar más la vida.

En el amor verdadero

Cuento lo que quiero hacer, pero sólo me oyes tú. Quizá eres la única que tiene interés en lo que es amor verdadero.

El mandato constitucional de informar

La Constitución española del año 1978 es clara: el derecho a la información es uno de los fundamentales. Tanto lo es que está en el Título I de la Carta Magna. En paralelo, la información tiene una alta dosis de responsabilidad. La comunicación, que es el proceso que hace posible que nos llegue a todos, también. Conviene recordar de vez en cuando esa obligación (para algunos obvia, para otros no tanto) de informar a la sociedad como mandato constitucional, una obligación que forma parte de una moneda en la que se expresa por una cara el derecho y la libertad de poder contar lo que sucede, así como lo que opinamos al respecto, y por la otra se advierte que esa potestad es, igualmente, un mandato erigido en la base del mismo desarrollo democrático. No olvidemos que son muchas las personas que han trabajado, que han pugnado por ese derecho a informar (incluso muchas han perdido la vida defendiéndolo: insistamos en ello). En el frontispicio de toda evolución societaria está el poder comunicar libremente.

La sociedad debe conocer lo que pasa, las circunstancias que le rodean, los protagonistas de los eventos que nos circundan, los peldaños que se suben o los obstáculos que se colocan o que, cuando menos, existen en el día a día. Los condicionantes cotidianos deben ser expuestos para que, entre todos, podamos tomar las medidas que sean más oportunas. Así crece una sociedad. El ocultismo y el secretismo producen rupturas, desniveles e injusticias.

Es un derecho, el que administran los periodistas (los sujetos cualificados de la información, en palabras de José María Desantes Guanter), que está sujeto a salvaguardas, a ciertas garantías, para el mismo informador, y también para la sociedad, que ha de estimar, o ha de poder hacerlo, el que la administración de los procesos de comunicación esté supeditada a ciertos valores de responsabilidad, de equidad, de respeto, de sensibilidad, de conocimiento, de contraste de fuentes y de pareceres, de educación, de entrega a los demás, etc.

Es una alta responsabilidad. Lo sabemos, pero hemos de seguir subrayándolo. El deber de informar del periodista es el mismo derecho que tiene el ciudadano a ser informado y a recibir cualquier dato, circunstancia, evento o acontecer con credibilidad, con fuentes dignas de crédito, con valentía, con el respeto a los derechos de la sociedad misma, teniendo en cuenta las leyes vigentes y las garantías constitucionales de todo tipo que posee cualquier ciudadano, y ciudadana, de un país democrático.

El periodista debe afanarse por contar la verdad, la verdad de todos, desde la mejor de las intenciones, entregándose a las necesidades de la sociedad a la que sirve, a la que se debe por encima de todo. El derecho a la información es ciudadano, y lo que hace el periodista es administrarlo en su nombre. Desantes Guanter habla del derecho del sujeto universal a estar bien informado: ese sujeto es la propia ciudadanía. Hacia ella, por sus intereses, han de conducirse el sujeto cualificado, el periodista, y el que denomina sujeto organizado, la empresa, que ha de equilibrar, según señala nuestro autor, los objetivos económicos y periodísticos, sin que prevalezcan los unos sobre los otros.

En momentos complicados para la profesión, con pérdidas sustanciales de empleos y con una merma de las condiciones esenciales de trabajo, hemos de defender más que nunca el trabajo del periodista, que, para realizarlo oportunamente, ha de contar con unos mínimos que permitan que la traslación de mensajes se lleve a cabo de manera oportuna, edificante y liberadora. En ello, para ello, todos hemos de apoyar. No dejemos de pensar que, en las grandes iniciativas, proyectos, empresas, deberes, derechos, libertades y actividades, todos contamos. Debemos contar. Lo que está escrito en la Constitución debemos hacerlo efectivo y real cada día. Como decimos en comunicación, sólo así los derechos existen de verdad.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Claves para liberar el amor

Nos conformamos con lo que viene con rescates de última hora. No damos con las claves para liberar el amor.

Libres de ataduras

Nos hemos quedado con la boca abierta, con reformas que nos proponen seguir sin supuestos. Estamos libres de ciertas ataduras.

Unas sí, otras no

Podemos hablar de ciertos fracasos, pero también debemos comentar que el amor es así: una veces está, y otras no.

Pasiones divertidas

Hemos adivinado lo que debemos hacer. Nos señalamos con astucias que recrean las pasiones divertidas.

Certezas no seguras

Completamos algunas caricias que nos reforman los anhelos que complicaron las sumas con certezas no seguras.

Lo que nos distrae

Consentimos atrasos que nos llevan a ver lo que nos distrae. Hemos predicado con otros ejemplos que no deseamos comprender.

Deseos negados

Nos zarandea el destino con unos vestigios de amores restaurados con formas que se ven desde todos los ángulos. Nos comentados deseos negados.

Saber el uno del otro

Vivimos de un modo agradable porque el amor ha decidido acompañarnos. Nos volvemos para saber el uno del otro.

Sin caracteres nuevos

Puedo jugar el partido que nos imprime un carácter compartido desde unas facilidades que nos oprimen sin caracteres nuevos.

Ya lo sabíamos

Nos vamos a esos lugares ignotos que nos prometen amores en eternas primaveras. No existen, como ya sabíamos.

Sentir la necesidad

Nos desbordamos con planteamientos que saben a honores que no están en su sitio. Podemos ayudarnos una y otra vez, pero lo importante es que sintamos la necesidad.

No con la misma intensidad

Te declaro lo que siento bajo palabras que otros utilizan pero no con la misma intensidad.

Del amor, otra vez

Podríamos ser más fuertes, pero no lo somos. Quizá tampoco necesitamos tanto dominio de lo que debe ser libre. Hablamos, otra vez, del amor.

Las intenciones nos llegan

Hemos sellado las palabras que comprenden sencillas columnas de humo que tapan lo que no queremos ver. Las intenciones nos llegan.

Fracaso del artificio

Aprendemos con soltura en cuestiones de amores que reiteran el fracaso del artificio. Nos armamos de ciertos valores.

En forma nos ponemos

Confesamos razones en las que creemos a pie juntillas con posibilidades minúsculas. Nos ponemos en forma. Queda mucho que decir, quizá todo.

Nos debemos ver

Hemos consentido una esperanza, y ésta se ha revuelto con presentes sin un porvenir claro. Nos debemos ver.

A tiempo

Secuenciamos aspectos que nos llevan a olvidar donde estamos. Solventamos algunos problemas, que llegan bien, que aparecen a tiempo.

Los mejores cariños

Dedicamos un género que tiene dudas de amistades profundas. No podemos consentir que se escapen los mejores cariños.

Más entusiasmos

Simplificamos los sentimientos con dones que no controlamos. Hemos solicitado más entusiasmos de los que podemos calificar.

No vemos el final

Centramos experiencias con notas de buen humor. Iremos tan lejos como podamos. No vemos el final.

Amores que no existen

Ingresamos en un catálogo de solitarios que nadie protege. Nos reclamamos amores que ya no existen.

lunes, 28 de diciembre de 2009

No mucho más

Digo que estamos listos, y, de algún modo, lo estamos. No podemos mucho más de lo que afrontamos ya.

No como uno quiere

Me insistes con una voluntad que nos ennoblece a todos. Siento que las cosas no siempre salgan como uno quiere.

Con nuevas dudas

Por decimos por dónde cabe el amor, y creo que cabe, que es, que nos dice por dónde debemos caminar. Nos asaltamos con nuevas dudas.

Regreso a lo finito

Vivimos una belleza formidable que nos endulza la vida con unos planteamientos de regreso a lo finito.

Intuición y belleza comunicativa

La hermosura comunica un estado de ánimo que es necesario para el intercambio de mensajes en sí. Casi siempre es de este modo. Lo primero que nos atrae en cualquier circunstancia es lo que nos llega externamente, que, por supuesto, ha de estar acompasado con lo endógeno. En la comunicación funcionan muchos resortes que permiten, invitan o incluso fomentan su proceso, su impacto, el cumplimiento de sus objetivos. El positivismo, las buenas maneras, el intentar ceder en tiempo y forma, el llegar a donde nos hemos marcado unos objetivos compartidos, el utilizar la intuición y la belleza serena en todos los ámbitos (los físicos, los intelectuales, los espirituales)… Todo eso nos conduce por itinerarios de perfeccionamiento y de llegada hasta los umbrales más estimados.

Una sonrisa ayuda a contar lo que queremos trasladar a los otros, así como una cara amable, un carácter conciliador, un instante de pasión, una voluntad decidida, una querencia demostrada, un deseo de pacto y de consenso… Todo eso contribuye a que los demás compartan criterios y buenos anhelos. Hemos de procurar que haya “chispa” en todo aprendizaje, en toda relación, a la hora de negociar, de convencer o de relatar lo que nos interesa en aras de una mejora que hemos de perseguir que sea compartida. Ello siempre garantiza una cierta continuidad.

El encanto puede ser entendido como el pan de la comunicación, incluso en un sentido extenso. Pan en griego es todo. Por consiguiente, el “summun” en la comunicación vendría de la mano del envoltorio, del atractivo, de las buenas formas, del entendimiento en un sentido pleno, eso sí, siempre desde la óptica de la buena intención. Ésa es otra de las bases: hemos de perseguir hacer las cosas de la mejor manera posible, y así nos hemos de manifestar siempre que podamos. El eje de la vida está en ello, en las posturas acordes con los mejores fines.

El conocimiento y la seguridad que lleva en paralelo son también buenos matices hacia el brillo en la comunicación. Cuando alguien sabe y es capaz de demostrarlo hallamos en él, o en ella, un encanto especial difícil de glosar. La naturalidad, el deseo de hablar con sosiego, con tranquilidad, desde el respeto, contribuye a los mismos objetivos encantadores. Escuchar al otro, las verdades ajenas, las experiencias que nos llegan con voces de todo tipo, el saber dar y recibir datos, informes, cifras, etc., todo ello nos oferta una pasión con la que podemos encandilar a los otros. Es fundamental que, en proceso, nos gustemos a nosotros mismos, y así tendremos más opciones de complacer a los demás.

La felicidad, el tenerla, el irradiarla, nos conmueve, y, paralelamente, nos traslada al escenario de entendimiento compartido. Llegamos mejor con una actitud de decoro, de ponderación, de equilibrio, que con fermentos excesivos. Tengamos en cuenta, igualmente, a todos, a los más inteligentes, a los que tienen verdades más sencillas, a los que nos vienen con diferentes sones, a los que no atienden nuestras razones… Sí, a todos. En cada uno de nosotros hay verdades de las que aprender. Conociendo a los demás, trasladamos comunicación, pues damos a entender que somos capaces de oír los destinos y preferencias de cuantos nos rodean. Tengamos los espíritus abiertos. De esta guisa también repartimos encanto y fomentamos la comunicación.

No nos encerremos en nosotros, miremos sencillamente a la cara, sepamos del lenguaje gestual, del verbal, del manejo de las distancias, de las intenciones de unos y otros, y sepamos, fundamentalmente, modificar actitudes cuando no estén en el camino más correcto. Reconocer errores es de sabios, y, además, comunica. Pensemos en nosotros mismos, claro, en lo que queremos, y en si los mensajes se proyectan y llegan como deseamos, pero, insistamos, pensemos también en los demás. Sin ellos, no hay comunicación. No hay, al menos, buena comunicación, que ha de sustentarse en interesantes atractivos. La belleza nos regala serenidad y altura contemplativa para descifrar la mayoría de los procesos comunicativos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Ese sabor querido

Siento que hoy estás más en mí. Supongo que no manejamos tiempos, y eso ayuda. Nos conformamos con ese sabor tan querido.

Podrá ser

Sabes de condiciones de marcha que nos han de influir hasta decir que vale, que es, o que podrá ser.

Negamos los planos

La libertad nos conduce a ese final precipitado con el que debemos suponer cosas diferentes. Negamos los planos.

Por un instante

Miras por un rincocito que sólo tú y yo conocemos. Hoy nos vemos, por un instante, y dejamos que la vida discurra con nuestros anonimatos.

Un universo demasiado grande

Me gustas mucho. Sin rodeos te lo digo. Ahora toca encontrarte en un universo demasiado grande para mis posibilidades.

Una soledad que nos puede

Me das un poco de pánico. Hemos hecho caso omiso a esas alarmas que nos conducían, como ahora nos llevan de nuevo, a una soledad que nos puede.

La vida en serio

Nos hemos visto como exponentes de una realidad con la que hemos de ir tan allá como seamos capaces. No dejemos que las posibilidades se queden atrás. Nos debemos tomar en serio la vida.

Te lo reconozco

Nos hemos dicho que éramos capaces de formar ese plano de experiencia dichosa con un asomo de verdad. Lo hemos hecho bien, gracias a ti. Te lo reconozco.

Estamos vencidos

Nos parecemos en lo nuevo, en lo viejo, en lo que gusta y disgusta con pláticas que no conservamos en un tarro de cristal. En el amor estamos vencidos otra vez.

Mucho peso

Adelgazamos las actitudes que antes engrosaban los corazones más queridos. Nos fuimos con la casa a cuestas, y eso fue mucho peso.

Un tiempo que veremos como nuevo

Nos hemos consentido en exceso. Eso pensamos. Dejamos que las cosas ocurrieran durante un tiempo que veremos como nuevo.

Posturas que nos atraigan

Mendigas espacios en los que poder vivir. Hemos insistido en posturas que nos atraigan ahora y siempre.

Resortes orginales

Te digo que sí. Adoptemos medidas extraordinarias con las que conservar un amor que ha de invertir en presencias definidas por resortes originales.

Recambios maravillosos

Te podré decir todo. Hemos esperado algunas mudanzas con las que afrontar los recambios más maravillosos.

Amores repetidos

No deseo que los agobios nos puedan en este comienzo de amores repetidos. Todos lo son, aunque tengan encantos diferentes.

La magia nos desborda

Sabes que acierto aunque sea por casualidad. El amor lo puede todo. Los momentos siguen siendo inenarrables. La magia nos desborda.

Respuestas más que nuevas

Tendremos que impulsar algunos aspectos entendibles con el transcurrir de ciertos tiempos con los que podemos asumir respuestas más que nuevas.

Planes especiales

Intensificamos esos deseos que son dominios en una nueva excepción. Nos consentimos planes especiales sin orígenes ciertos.

Sombras que no reconocemos

Rastreamos esos caminos que antes utilizamos para viajar por sombras que no terminamos de reconocer.

Cambios y presencias

Volamos con la maravillosa visión de quienes obtienen cambios con presencias calladas. No es posible estar sin ser previamente.

Del espíritu

Pasan los segundos con unos rescates que no hablan de materia sino de espíritu. Nos debemos dar más fuerza.

Con lo que deseas

Te requiero para tus importancias, para que seas feliz con lo que piensas, con lo que deseas interiormente.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Momentos eternos

Funcionamos como un reloj cuando se trata de amor. Es el mejor combustible para seguir adelante. Los momentos son eternos cuando él está.

Quizá más que eso

Medito en lo que podríamos haber crecido los dos juntos por siempre. Nos sentimos plenos, quizá más que eso.

Con la entrega solidaria

Empatizo con tu realidad ahora que todo es lo que es. Nos damos mucho amor con la entrega solidaria.

Con otro sueño

Te diré en esta noche que nos tenemos para lo que sea menester. Digo que sí con otro sueño.

Puede que seamos más

Me detengo ante ti con una voluntad que me lleva donde todo tendrá un algo de sentido. Puede que seamos más.

Sueño con soñar

Debo conformarme con una ilusión ahora que te vas hacia ninguna parte. Sueño con soñar.

Querencias renovadas

Ya estamos otra vez con diversiones de fermento nuevo. Nos hemos engatusado con querencias renovadas.

Comunicar y pensar al final del año

Los meses se han estirado todo lo que podían y ya piden un relevo. Todo es fungible, y hasta es bueno que lo sea. Pensemos en algunos axiomas. Procuremos que las actitudes nos lleven a ese punto de destino que nos gusta o que nos satisface. Acaba el año con las tradicionales Navidades. Es un ciclo que se repite, y bueno es que sea así, que aparezca cada cierto tiempo. Sin perjuicio de lo bien que lo haya pasado en otras ocasiones creo que es justo reconocer que estamos, que estoy, ante unas de las mejores de mi vida. Lo son no por mí, sino por quienes me rodean, que me regalan una aureola como nunca imaginé. Todos parecen haberse aliado para darme lo mejor, todos, y no desde el punto de vista material sino de espíritu, con vocación, que es lo más importante, pues lo que llega, sin lugar a dudas, tiene una inmanencia especial y extraordinaria. Hay toda una serie de sensaciones que permanecen, que me tocan con una varita mágica, lo que nos hace, me hace, transcender con decoro y buenos ánimos. Los tengo, y quiero decirlo sin rodeos de ningún género. Me siento dichoso.
Los seres humanos conformamos una realidad que nos diferencia con toques de profundas atenciones. La paz nos incluye en lugares de recia factura que nos hace fuertes, y que también nos incluye en una lista no escrita de privilegiados, entre tonos de perfectas caricias. Es lo deseable. Ahora digo, cuento, muestro, insisto con unos recortes de pláticas correspondidas en mitad de esta etapa a la que quito fechas para que lo sea en todo momento. También es lo que debemos perseguir. No quiero vivir de calendario, pendiente de él. Anhelo y me afano para que la Navidad lo sea todo el año. Tenemos derecho a ello.
Siempre que tengamos la familia cerca y bien y con salud, cuando tengamos algo de trabajo y cuando seamos capaces de disfrutar de todo ello, estaremos ante el mejor momento de nuestra vida. Ocurre en más ocasiones de las que somos capaces de declarar, pero el asunto es que no siempre lo vemos. Buscamos tanto y tan lejos que no vemos lo que hay al lado de nosotros cada día del año. Ya es mala suerte.
Claro que, asimismo, hemos de acordarnos de quienes no tienen ni lo más esencial, incluyendo la salud. Pensemos en ello para valorar los verdaderos estados de entusiasmo en los que hemos de encontrarnos. Meditemos acerca de quienes carecen de lo más sencillo, y tratemos de que sean un poco más felices, sólo un poco, un poco cada uno, y seguro que, entre todos, haremos que su espacio sea más dichoso. Juntos podemos.
Es momento para destacar cómo estamos, para ver los motivos de nuestros buenos tiempos, para que arreglemos problemas y salvemos y solucionemos obstáculos. Prediquemos con grandes y con pequeños ejemplos. No paremos en ningún momento. Juntemos las piezas de la Felicidad para hacer un Sol y una Luna. Aliemos a la Naturaleza con todos nosotros para que la dicha sosegada siga un proceso expansivo, incluso de ida y de vuelta, para que rebote por todos los rincones, empezando por los corazones de los niños.
Sólo así, comunicando esa Buena Noticia, podremos pensar que son las mejores navidades de nuestra vida. Lo serán éstas y las que vienen, cada uno de los 365 días del año. Sí. Cuando acaba el año hemos de hacer balance y quedarnos con lo mejor, sobre todo con lo mejor de nosotros mismos. Comunicar y pensar, y probablemente tomar decisiones de mejora, son vértices el mismo poliedro con el que hemos de adquirir Paz y saludable Amor.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Libertad relativa

Nos sentimos derrotados ante las caricias de quienes vienen con los sonidos de una libertad medio relativa.

Para la tranquilidad de todos

Nos basta lo que nos decimos para confraternizar con bastiones de experiencias nobles que nos incluyen en campos medio conformados para la tranquilidad de todos.

Nunca sé

Te podría confesar que podemos, pero no estoy seguro. Todo ha ido muy deprisa, y no sé, nunca sé.

Los caminos medios

Nos sentimos predecibles, partes de unas verdades medio nuevas que giran en torno a los caminos medios.

Donde compartir quehaceres

Buscamos y vemos con el mismo sonrojo. Estamos listos para acudir a otra fuente donde compartir quehaceres.

La experiencia vencida

Hemos planteado algunas caricias con el afán de una libertad llevada de la mano hacia la experiencia vencida.

Sensaciones y deseos

Planteamos actuaciones que nos han de llevar por sendas de apariencias novísimas. No damos crédito a algunas sensaciones convertidas en deseos.

En otras aventuras

Desterramos ocasiones que pudieron hacernos más fuertes. Nos embarcamos en otras aventuras.

Apenas queda tiempo

Pienso en decirte que podemos, pero luego me da miedo. Las sensaciones nos oprimen, y apenas queda tiempo para señalar el camino del amor.

Con el corazón en la mano

Quiero querer queriéndote desde la ilusión de un amor que nos hará grandes. Nos llamamos con el corazón en la mano.

Sin simplificaciones

Somos y estamos con sonidos que nos hacen excepcionales. Nos tenemos que mirar. Nos consolaremos sin simplificaciones.

Con nuevas adquisiciones

Elaboramos unos planes con los que somos más dichosos. Nos distinguimos con nuevos rasgos. Nos quedamos con nuevas adquisiciones.

El mayor y el mejor

Somos capaces de ser felices. Nos gustamos en mundos que hacen posible el mayor y el mejor de los deseos.

Lo es

Tallamos una amistad que nos decora con formas que nos manejan con reglas que nos imitan hasta decir que el amor es todo. Lo es.

Nos comunicamos nuevos deseos

Evolucionamos hacia la conciencia de un cariño que nos lleva a un inicio permanente. Nos comunicamos nuevos deseos.

Mirándonos con cariño

Divisamos el alimento del amor. Nos incluimos en un catálogo precioso. Nos corresponde estar más tranquilos. Podemos, sí, juntos, mirándonos con cariño.

Con otras conclusiones

Nos solicitamos un poco de amor. Nos hemos visto acomplejados. Nos mostramos con otras conclusiones.

Pedimos consejos

Nos comportamos como frutos de un amor. Nos hacemos cargo. Nos pedimos consejos que tomaremos en cuenta.

No existimos

Nos diferenciamos con comprensiones que nos proponen quedarnos con inteligencias poco abstractas. No existimos.

Sin eficiencia

Manifestamos un amor que nos pasa de largo. No estamos en esa península donde fuimos voluntarios y fuertes. Hemos quedado sin eficiencia.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Nos quitamos ataduras

Te veo con los criterios de un enamorado que todo lo quiere entender de manera no organizada. El amor es lo más importante. Nos quitamos ataduras.

Negociaciones fugaces

Nos hacemos favores que nos hacen renacer con voluntades de triunfo. No somos en otras caras. Nos cogemos con tradiciones comprendidas desde negociaciones fugaces.

Otro regreso

Ultimamos lo que queremos hacer. Nos hemos unido en libertad. Nos planteamos la voluntad de otro regreso.

Sentidos de nuevas vidas

Suspendemos esos momentos que nos ahogan para tomar las suficientes fuerzas con las que abordar los sentidos de unas nuevas vidas.

Nos enamoramos cada día, como sabes

Versionamos la realidad con unos distingos que nos hacen fomentar las uniones sin clasificaciones. Nos enamoramos cada día. Lo sabes.

Presentamos respetos

Nombramos experiencias que nos incluyen en lugares de sobria factura. Llega el universo con todos sus dones. Presentamos respetos.

Subyace el amor

Nos damos sentidos con unos gustos que nos plantean qué hacer y qué no. Hemos servido de testigos nuevos. El amor subyace.

También es

Son las que son, y como son, mientras abundamos en sentidos y estados que nos conforman con clases que nos enrutan hacia otro universo, que también es.

Mejor que nos afirmemos

Anticipas todo lo que puedes hacer en un mundo de complejos consentidos desde rincones no controlados. Es mejor que nos afirmemos.

Simientes que florecen

Ablandamos los corazones con simientes que florecen en cualquier rincón. Nos consentimos más gracias.

Perfecciones en marcha

La realidad consiente con sus dones y sus ventajas añadidas a un mundo de perfecciones en marcha.

Más ocasiones

Consiento miradas que nos abruman con resortes de poderes nuevos. Hemos sido. La vida nos otorga más ocasiones.

Caminos diversos

Rompemos lanzas que nos ilustran lo que debemos hacer y lo que no. Hemos señalado caminos diversos.

Eso no es bueno

Nos plantamos ante el árbol de la vida con una visión de rayos x, y seguramente vemos más de la cuenta. Eso ya no es bueno.

Grandeza de espíritu

Subrayamos deseos que se vuelven hacia ese horizonte que tanto y tan bien soñamos. Nos estimamos con grandeza de espíritu.

Nada más

Nos parecemos con las amistades que se hacen profundas con el transcurrir de determinadas etapas. No vamos a enumerar nada más.

Algunas certezas

Nos ponemos en forma con gracias que están en sueños no perdidos con el paso del tiempo. Tenemos algunas certezas.

Presencias de lo soñado

Te quedas en ninguna parte, y así es imposible que nos podamos ver. Hemos consultado unos cuantos oráculos y ahora vemos las presencias de lo soñado.

Impresiones variadas

Comprobamos ese sentimiento en mitad de un todo que nos gusta con impresiones variadas. Nos volvemos a tocar.

Nos sentimos únicos

Callamos hoy. Ayer dijimos mucho. Queda lo claro, pero, por evidente, dejado al nuevo trayecto. Nos sentimos únicos.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Fermentos de necesidad

Me acuerdo de ti. Hemos pasado mucho juntos. Nos enamoramos cada día con fermentos de necesidad.

Las categorías y el todo comunicativo

Vaya por delante un aserto comunicativo: encontramos aquello que estamos dispuestos a hallar. El cesto de la comunicación tiene todo tipo de componentes y de posibilidades de ida y de vuelta. La realidad tiene muchas vertientes. Además, hay múltiples representaciones de ella. Todas conforman unos planteamientos con aspiraciones globales. Hemos de mirar con cumplimientos de búsqueda de aprendizaje que comience sin choques, sin intereses oscuros. Debemos distinguirnos con contemplaciones de profunda expresión. Somos parte de lo extraordinario, si somos capaces de ser generosos con nuestro entorno, con lo que nos gusta, con lo que nos place en un universo de sensaciones netas. Deleitarnos por cuanto nos regala la vida es el mejor presente con el que podemos gobernar parte del futuro, que tiene sentido con las novedades recurrentes que nos brindamos.
Hemos de dar pasos adelante con objetivos sin complejos. Debemos escribirnos con ánimos sanadores, con reglas no escritas, con vertientes que apunten hacia equívocos sanos. Nos debemos alegrar de oírnos, de tenernos. Las cosas funcionan si queremos que así sea. Nos debemos contentar por lo que hacemos, por el empeño que ponemos en ellas, en todas las cosas, por la misión cumplida, aunque se quede a medias por la falta de suerte o por aquellas circunstancias que no dependen de nosotros.
Portemos, siempre que podamos, el libro de la vida con las hojas tan llenas para aprender y tan en blanco como seamos capaces para poder escribir sobre ellas con originalidad y espiritualidad. Seamos grandes como concepto, desde la entelequia. No suframos por lo que no depende de nosotros: intentemos lo imposible, pero no nos obliguemos a más. La sensatez también tiene eso: no forcemos la máquina más allá de sus posibilidades. Los análisis de corazón nos han de descubrir sensaciones de equilibrio.
Formamos parte de categorías que hemos de complementar como cimiento aliado de un porvenir donde todos hemos de convenir en la ilusión por alternativas y con afanes de superación. Nos debemos convertir en modelos para todos, incluso para nosotros mismos. Nos debemos dedicar en cuerpo y alma a superar los obstáculos. Necesitamos poner en común los mejores deseos. Seguro que percibiremos los ejes que nos unen, y con seguridad que fortificaremos el castillo del entusiasmo que nos ha de permitir que se cumplan los planes. Dibujemos murales, por favor.
Saquemos todos los proyectos adelante, incluso los más nimios. Es probable que éstos deban ir los primeros, pues son los que proporcionan entereza ante un ecosistema de debilidades que proliferan por la falta de acción. Consideremos para dar con las voluntades de triunfos relativos y de leves éxitos que animan por encima de todo. Así debe ser. Hemos de despertar a las causas para dar con las consecuencias. Los orígenes han de ser superados. No consintamos lastres, no de ésos que nos detienen. Como mucho, aceptemos los que nos aclaran la voz para escuchar nuestro interior. No tengamos prisa para llegar al final. Disfrutemos de algunas paradas, de las que puedan ser, de las que nos permita la historia y sus circunstancias.
Las realidades son múltiples, con miradas y miramientos diferentes. Añadamos todo cuanto sea menester. Nos propondremos no cercarnos con intereses fluctuantes o de corta perspectiva. El mundo es muy grande, y, desde el respeto, cabe todo, cabemos todos, y, por supuesto, desde la comunicación ingente, precisa, intensa, conmovedora, buscadora de sentimientos, de alivios y de corazonadas racionales y objetivamente-subjetivas. Vayamos por esa realidad. Es nuestra, es de todos, sí. Las caras y vertientes de la comunicación componen un compendio de opciones que nos encienden cada día la llama de la vida misma. Hay un sinfín de categorías en el todo de la Comunicación. Puede que sean infinitas.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Otro descanso

Pensamos en lo que tuvimos. No volverá. Fue bonito durante un tiempo que aún echamos de menos. Nos tomaremos otro descanso.

Sin juramentos ordinarios

Hemos sellado un amor que nos secuencia las huidas con unos vacíos que importan. Las latitudes importan con rumbos sin juramentos ordinarios.

Seremos lindamente

Huimos hacia ese monte en el que nos vemos solidariamente. Nos volvemos para ver. No somos, ni estamos, pero seremos lindamente.

Motivos para ello

Nos deseamos sin que sepamos manifestar el porqué. Nos declaramos enamorados, y tenemos motivos para ello.

Más livianamente

Los planes nos olvidan en convites comunes. Nos damos aliento. Las consultas nos obligan con flamantes anhelos que hemos de exponer un poco más livianamente.

La belleza es tuya

Me da miedo que te vayas, pero creo que debes hacerlo. Nos sentimos renacer. La belleza es tuya.

Recortes pensados

Crees en el amor que da seguridad. No nos veremos en esa encrucijada que nos alivia con recortes pensados.

Diremos menos

Gustamos de otras instancias que emocionan. Nos quejamos, pero no hacemos nada. Nos diremos menos.

Emoción fermentada

Fermenta la emoción. Nos negamos. Somos. Pensamos en otro momento. La victoria nos queda asegurada de otro modo.

La paz que perseguimos

Experimentamos una paz que nos adentra en cuestiones que serán esenciales para la paz que perseguimos. Te guardas lo mejor.

Nos enamoramos

No vamos a vivir entre diferencias que ahora nos trasladan a otra etapa más destacada. Nos enamoramos.

Ese punto de verdad que es

Existimos en una nueva etapa. Nos hemos engastado para ser la misma persona. Damos ese punto de verdad que es.

Mucho bien

Nos queremos dar las gracias con unas verdades estupendas. Son tuyas, y también mías. Creo que hemos aprendido a ser un poco más confiados. La voluntad ha hecho mucho bien por nosotros.

Hemos acudido a ver

Miramos hacia el mismo lugar. Allí nos veremos. La existencia nos sorprende. Hemos acudido a ver.

Fruto de tus anhelos

Aceleramos rendimientos. Nos damos lo más especial del mundo: el amor. La continuidad es fruto de tus anhelos, que se mezclan con los míos.

Ya es

Claudicamos ante las diferencias que nos dejan sin criterios. Nos hemos propuesto estar. Ya es.

Momentos fragmentados

Nos encontramos ante tercios que nos desdeñan. No salimos con la fuerza de esos momentos fragmentados.

Que no completamos

Nos fiamos de ayudas vulnerables que nos alimentan con contentos que no completamos en su visión.

Sin que sepamos la composición

Nos quejamos. Hemos sido en un nuevo despertar que nos propone un combate que sigue sin que veamos la composición.

En el puro comienzo

Somos proscritos ante las derrotas que nos olvidan con entusiasmos medio relativos. Nos quedamos en el puro comienzo.

En otro olvido

Nos resistimos a comprender que el tiempo pasa. Nos quedamos en otro olvido, o eso parece.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Por la mejor comunicación

Hagamos todo lo posible por sacar lo más idóneo de nosotros mismos. Las fechas acompañan, siempre deben ser propicias. Nos hemos de arbitrar una serie de estructuras y de planteamientos para sacar partido a etapas del año que nos ofertan los mejores sentimientos, las más óptimas vocaciones. Las etapas de la vida nos llevan por conductos variopintos que nos encauzan hacia momentos y movimientos de todo género. Debemos mirar con ansia de sorpresa, con restauradas convenciones que hemos de disponer en libertad. Digamos el sí con un asentimiento preñado de ocasiones, de oportunidades, de pensamientos en libertad, base de la felicidad. La sencillez funciona, más de lo que nos decimos en soledad.

Llega la Navidad, la dulce etapa que nos presenta dosis de ideas en positivo. Hemos de estar, de ser, de tener, de consumir, de otorgar, pero con la moderación debida para no desgastar las esencias que, como el “vino madre”, han de alimentar todas las etapas de la vida, que se suceden con avatares y movimientos de diverso tipo.

Experimentemos el amor en la comunicación, y procuremos que viaje sin demora, sin cortapisas, sin obstáculos, o bien intentemos que el fermento sea el más deseable del que seamos capaces. Hemos de acudir a las llamadas de quienes nos alcanzan con voluntades de facturas creíbles. Las actitudes han de presentarse con afanes de generar alegría.

La Navidad nos recrea con instantes de inocencia, siempre buena para poder ser dichosos, para inmiscuirnos con realidades mejorables desde todo punto de vista. Debemos animarnos. El contento es una óptima contribución para que fructifiquen las actividades de nuestra existencia.

El don de relacionarnos hay que explotarlo. Previamente lo hemos de explorar para reconocer debilidades y fortalezas, con el fin de apuntalar las unas y las otras. Aprovechemos los momentos de clarividencia, que tampoco son tantos, para aglutinar las actuaciones que gestan una buena política vital. Para ser felices hay que creer que podemos serlo, incluso que debemos serlo.

No agotemos recursos, y tratemos de sacar provecho a cuanto ocurre, siempre en una disposición generosa. No nos gastemos. Persigamos el futuro con el entusiasmo del positivismo, del posibilismo, de la gracia abstracta que nos complació de niños, cuando pequeños, cuando empezábamos a aprender. Estemos atentos. No hay demasiadas jugadas, y lo interesante es que las sepamos ver y disfrutar.

Estas fechas navideñas, como otras del año, pueden ser la palanca de impulso ante las circunstancias que nos llegan (unas buenas, y otras no tanto). Ojalá seamos capaces de verlo así y ahora, y en adelante también. No paremos en la búsqueda de ese horizonte. Aguarda el milagro de estos instantes, que, por ser eternos, será un milagro, o debería serlo, en nuestro comportamiento durante toda nuestra historia. Subrayemos que somos capaces, y hagámoslo. La Naturaleza de lo humano, si queremos, nos puede facilitar paciencia y empuje en este sentido. Estamos, hoy, estos días, estas semanas, todo el año, por la mejor comunicación, lo cual incluye buenas intenciones, las mejores también.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Por un día

Cantamos otras canciones, pero los sentimientos son los mismos. Nos dejamos volar, aunque sea por un día.

Sin decir nada de nuestros corazones

Te he contado algunos sentimientos con los que conformarnos ahora y siempre. Nos hemos señalado sin decir lo que portamos en los corazones. Es mejor no exteriorizarnos.

Hacia delante

Te diré que sí. Hoy no eres. Has pasado de largo en muchos momentos. Hoy me toca a mí. Lamento que no nos hayamos comunicado mejor. Miremos hacia delante.

La nada que es el todo

Nos volcamos en misterios que nos incluyen en sitios de pacientes medidas con las que movernos hacia la nada que hoy, como ayer, es el todo.

Empeñados

Creo que hemos corrido demasiado sin pensar si merecía la pena tanta complicidad rota. Nos hemos empeñado.

Barreras por derribar

Me distraes sin que sepamos lo que nos une. Hemos restaurado algunas verdades que echan barreras que hemos de derribar.

Los tiempos pasan

Imponemos regresos en los que no creemos. Hemos sentido que las cosas han de poder. Los tiempos pasan.

Los dioses mueren

Nos conformamos con unas visitas que nos incluyen entre consejos que actúan por decretos no escritos. Los dioses mueren.

No estaremos preparados

Nos divertimos en la esperanza de una mudanza sincera. Llegará. Es posible que, entonces, no estemos preparados. Bueno, ya veremos.

Te veo para no ser

Rastreamos por los intensos momentos en los que compartimos las mismas ilusiones. Hoy te veo para no ser.

Aseguramos la vuelta

Sellamos esas pasiones que nos liberan de ataduras en las que creemos a medidas. Nos aseguramos la vuelta.

Convertidos

Miramos hacia el mismo sitio, aunque no contemplamos lo mismo, o eso pensamos. Nos hemos convertido por el camino.

A la mínima ocasión

Fenecemos en cuestiones de amores que se hunden para volver a recuperarse a la mínima ocasión.

Cualquier rincón del universo

Planteamos todo lo que podemos hacer con una memoria que nos divisa desde cualquier rincón del universo.