domingo, 17 de enero de 2010

Panorama Internacional en 2009

BARACK OBAMA CONSIGUIÓ EL PREMIO NOBEL DE UN MUNDO CON UNA PAZ FRÁGIL

La vida está llena de oportunidades, si bien no siempre son aprovechadas del modo y manera que esperamos. Como suele ocurrir, en el año que nos ocupa no todo fueron aciertos. Algunas ocasiones, como las resultantes de actuaciones y actividades, y, por qué no decirlo, de políticas determinadas, para reducir el hambre, las pandemias, el número de conflictos, etc., siguieron sin llevarse a cabo, sin acontecer, sin aprovecharse, y, en ese sentido, es una pena, y un fracaso, que hemos de manifestar primigeniamente. No fueron auténticas oportunidades, pues, o bien no se dieron o bien se produjeron con escasa efectividad o intención.
2009 fue un año variopinto, marcado por la crisis, por la ilusión, por los conflictos y por los buenos deseos. Las organizaciones supranacionales mostraron, un año más, que no cuentan con los suficientes recursos, y que, además, no tienen el crédito suficiente para sacar adelante proyectos globales de emancipación. No salieron las cuentas para afrontar problemas como la falta de alimentos en la mayor parte del Planeta, las enfermedades, las desigualdades, etc. El cambio climático fue uno de los grandes caballos de batalla que se dilucidó en sedes como Copenhague (Dinamarca). Se demostró, también en este ámbito, que es imposible, o casi, ponerse de acuerdo.

A falta de un liderazgo en Europa, el presidente estadounidense, Barack Obama, se convirtió en una referencia mundial, si bien la política de su país siguió teniendo algunas de las contradicciones de antaño. Los conflictos de Irak, de Israel, de Afganistán, sin olvidar las guerras civiles no declaradas en países como Las Filipinas o Colombia, siguieron de forma clara y arrolladora, e, igualmente, devastadora.

Fueron también meses de conformación de una conciencia social en torno a la evidencia de que el modelo económico había fracasado. Las reuniones del G-8 no terminaron de mostrar acuerdos en asuntos esenciales, como la educación, la reducción de los niveles de contaminación o el apoyo a las economías más necesitadas. Advertimos el fracaso de un sistema que estaba hecho para la bonanza, con todas sus contradicciones incluso, pero no para etapas de recesión como la que se empezó a vivir, al menos de manera intensa, a partir de 2009.
El pánico generado por la Gripe A
La Gripe A llenó páginas y páginas de los periódicos de todo el mundo. También colmó los informativos de Radio y de Televisión. Desde su aparición en México en forma de pandemia hasta su extensión más o menos paulatina por todo el planeta azul, ríos de tinta se derramaron para hablar de una enfermedad que todo parece indicar que enriqueció a la industria farmacéutica. Hubo mucha alarma, a la cual también la Prensa contribuyó como correa de transmisión. Se cambiaron nombres a la hora de aludir a esta enfermedad y se jugó, no precisamente fríamente, con las cifras, lo cual quizá generó una alarma innecesaria (no confundir alarma con alerta) y un afán de tomar medidas que no siempre se llevaron a término y que no fueron tan efectivas como se pensó. En todo caso, sí parece demostrado que la enfermedad atacó a los más jóvenes y, sobre todo, a aquellos que tenían alguna faceta de vulnerabilidad. Ello quiere decir que las imágenes de pánico que se generaron en muchos países del mundo no tenían ninguna razón de ser (o no tenían tanta base como se dijo).
Las enfermedades ignoradas
Quizá conviene una reflexión más sobre el asunto de las enfermedades. Cada segundo muere un niño como consecuencia de una enfermedad que podría ser evitable, si las vacunas fueran un bien universal, si la Organización Mundial de la Salud operara con la justicia que su ideario dice tener, si las industrias farmacéuticas no tuvieran tantos intereses económicos, si los conflictos armados no fueran el gran negocio de los siglos XX y XXI, si la coherencia fuera el instrumento de participación política… No es así, y un mundo se derrumba a las puertas y ante los ojos de otro mundo, mucho menor en número de población y mucho más sobrado de todo, hasta el punto de que necesitamos grandes centros de basura y de reciclaje de residuos. Deberíamos empeñarnos en cambiar esta estampa, pues no es posible que la naturaleza de las cosas la permita muchos años más.
A Obama le dieron el Premio Nobel
Si el 2008 fue el año del surgimiento de Obama, el 2009 fue el de la consolidación de su presidencia al frente del país más poderoso del mundo. El 20 de Enero, apenas comenzado el año tomó posesión de su cargo, que se extendió con intensidad a partir de entonces, con viajes por todo el planeta, y con decisiones para aminorar la tensión bélica, aunque siguieron todas las guerras del año anterior. Hemos de destacar su propósito firme y férreo de iniciar el cierre de la cárcel de Guantánamo, en Cuba. Todas sus gestiones, todavía en los albores, le supusieron la consecución del Premio Nobel de la Paz, que generó, como suele ocurrir en estos casos, numerosos partidarios y detractores.
Sin duda, Barack Obama fue la personalidad más importante del 2009 por la fuerza de su cargo, por la visibilidad que él mismo le dio, y, fundamentalmente, porque cambió el estilo de la Presidencia, una mudanza que va mucho más allá del mero relevo de un republicano como fue George Bush por parte de un demócrata.
Un poco más arriba, Canadá continuó siendo una de las grandes economías de la Tierra, con un modelo abierto a cambios, a mejoras y a solidaridades con todas las naciones, y, además, todo ello con unos índices de delincuencia que son de los más bajos del mundo. Quizá es un ejemplo callado que deberíamos tener más presente de lo que lo hacemos. Alguien dirá que con las riquezas económicas que posee y con una baja cifra de población es normal este nivel de riqueza. Aquí preferimos subrayarlo como un logro de esta nación y, por supuesto, de sus ciudadanos.
El carnicero Karadzic
La guerra en la antigua Yugoslavia fue uno de los episodios más duros de la historia Europea reciente. De vez en cuando conviene hacer memoria y recordar las barbaridades cometidas. La década de los 90 fue especialmente tensa por un conflicto que nunca se debió producir. Las ansias de construir una Gran Serbia llevaron a Radovan Karadzic a promover un genocidio que, según los expertos, se pudo elevar a más de 11.000 personas asesinadas. El juicio contra este verdugo se inició este año 2009, en La Haya, ante un Tribunal que el propio Karadzic dijo no reconocer, y en un proceso que generó una cierta controversia en su país entre defensores de su ideología nazi y los que reclamaban justicia. Durante una década y media, este asesino ejerció como curandero en la capital de Serbia, en Belgrado. Se había dejado barba y peluca para no ser reconocido. Lo cierto es que la imagen altiva y soberbia de Radovan Karadzic que conocimos en el período bélico no tiene nada que ver con la estampa deteriorada de la persona que detuvieron los servicios de seguridad serbios. Todavía estamos pendientes de que se haga una justicia modélica por parte del Tribunal Internacional.
Europa y sus Presidencias
España también comenzó a preparar su presidencia de 2010, sobre todo durante el mandato semestral de Suecia (últimos seis meses), que estuvo caracterizado, desgraciadamente, por la crisis y por la lucha, parece que infructuosa, contra el cambio climático. La reunión de Copenhague no terminó de colocar las cosas en su sitio, y sigue habiendo divergencias importantes entre los países ricos y los más pobres. Es lo de siempre, aunque la mentalización ciudadana parece haber avanzando mucho.
La Europa de los 27 se vio inmersa durante estos meses en la misma crisis que arrastró al resto del planeta, si bien es posible que, con ligeras excepciones en cuanto al comienzo de su recuperación, en el caso de algunos países la situación fuera extremadamente grave. Con casi 5 millones de parados, la coyuntura económica española fue muy compleja. Sectores como la construcción o el del automóvil vivieron momentos muy difíciles, si bien el turismo o la agricultura pudieron aguantar el tipo. Las ayudas públicas no surtieron el efecto esperado, pero fueron, en alguna medida, paliativas.
La presidencia de Suecia, aunque correcta en su factura, estuvo marcada, como decimos, por la falta de recursos y por un Tratado de Lisboa que no cuaja al ritmo que sería deseable. La presidencia del primer semestre de la República Checa, en manos de euro-escépticos, tampoco fue brillante, ni mucho menos. Hay todo un impulso necesario que hemos de plantearnos todos los países miembros de la UE.
Todo igual de mal en Oriente
Todo pareció seguir igual por una de las zonas más conflictivas del mundo: Oriente Medio/Oriente Próximo. Los esfuerzos, y eso debe constar, fueron imponentes e importantes, pero no fructificaron. Los intereses geopolíticos, económicos o de pura venta de armamento parece que se siguen superponiendo. Las grandes empresas son más fuertes que los propios Estados. Los conflictos, la presencia de fuerzas armadas extranjeras en países como el Líbano, o la existencia de pactos militares con otras naciones como Turquía o Egipto, sin olvidar los conflictos iraquí o en Afganistán, suponen una radiografía compleja de una zona que está siempre en las conversaciones internacionales sin que se llegue a la resolución de los problemas allí planteados.
Las conversaciones entre israelíes y palestinos siguieron en un tiempo muerto y sin vías de salida. Centenares de muertos se contabilizaron entre atentados y redadas en una nación que sigue separada por muros y alambradas de vergüenza para los dirigentes políticos no sólo de aquella zona, sino de todo el mundo. Animamos a que se produzcan reuniones y encuentros con ánimos renovados. La paz debe ser la única meta.
Un avión de Air France cae al océano
Hubo, igualmente, relevantes sobresaltos. Los aviones también dieron unos cuantos sustos, todos dignos de mención, pero nos vamos a fijar en dos. En Junio desaparece un avión de Air France con 231 pasajeros a bordo (228 pasajeros y la tripulación). Se le dio por desaparecido cuando se esperaba el reporte de su situación a las costas marroquíes. Cuando no lo hizo cundió la alarma sobre la situación del vuelo AF447. Finalmente se concluyó que había caído al mar y se inició una búsqueda que fructificó en el descubrimiento de algunos restos y de algunos de los fallecidos. Todo parece indicar que pudo tratarse de un rayo que afectó a uno de los motores y precipitó al mar a la aeronave. El vuelo hacia el trayecto entre Río de Janeiro y Paris (tenía previsto aterrizar en el aeropuerto Charles De Gaulle). Las búsquedas estuvieron protagonizadas por barcos y aeronaves de Francia y Brasil. Fue noticia de portada durante semanas en el verano. La desgracia se cebó, de nuevo, con los vuelos intercontinentales.
No fue el único accidente aéreo mortal. Los países del Este protagonizaron más de un susto. Estos hechos vinieron a demostrar que la flota de aviones no estaba en las mejores circunstancias. Todo parece indicar que precisan cambios de aeronaves y mantenimientos en condiciones. No obstante, el incidente aéreo con más fortuna fue en el mes de enero, en las aguas frías del Río Hudson, en Nueva York, en los Estados Unidos de América. El aparato era un Airbus, que en el momento del despegue se vio afectado en sus motores por unos gansos que chocaron y los inutilizaron. La pericia del comandante permitió que el avión amerizara en el río, salvando a los 115 pasajeros que viajaban a bordo. Seguro que los tripulantes y las 155 personas que viajaban en el avión no olvidarán el nombre de su héroe particular: Chesley Sullenberger, quien, por cierto, había superado la edad de jubilación.
La seguridad aérea
El mantener la seguridad aérea internacional ha sido una de las constantes por las que más han laborado todos los países, sea cual fuere su ideología, su ubicación geográfica u otro tipo de ideario. El objetivo ha sido evitar el terrorismo internacional basado en secuestros aéreos para luego utilizar los aviones como monedas de cambio o incluso como bombas móviles. Esencialmente se ha conseguido. Es verdad que, en aras de esa seguridad, los inconvenientes para poder viajar son mayores, pero todo parece indicar que es el coste que debemos pagar en el fin y el deseo más grande de evitar desgracias personales es asumible y hasta defendible.
Italia y su particular Berlusconi
La situación en la Italia de Silvio Berlusconi fue similar a la de años anteriores. Con un dominio atroz de los medios de la comunicación, Berlusconi siguió siendo un personaje controvertido con un fuerte apoyo social y con una recia oposición en algunas esferas sociales. Más de 70 años tiene este líder político, lo que no es normal dentro del elenco de primeros ministros europeos, pero prosigue con una vitalidad incombustible. La fama de mujeriego, la recreación de sus actividades y de sus ideologías, más propias de otras etapas, así como un variado periplo por situaciones pintorescas, hicieron de Berlusconi un personaje de peso y de obligada mención en programas serios y en otros que no lo son tanto. La mafia y la dependencia del sur respecto del norte, en lo económico y en lo político, marcaron, un año más, la situación política del país, que continúa siendo una de las primeras economías del mundo (no lo olvidemos).
Los Juegos Olímpicos, a Río de Janeiro
Llegamos al ámbito deportivo, donde hubo luces y sombras, como en todas las esferas de la vida a lo largo de toda nuestra historia. Lo cierto es que hubo más éxitos que fracasos, en lo que concierne a España, o, al menos, ésa es nuestra interpretación personal. Empecemos señalando que el ciclismo siguió cosechando conquistas personales y por equipos. La más sobresaliente fue la gesta protagonizada por Alberto Contador, que se hizo con el Maillot Amarillo del Tour de Francia, en una ronda en la que el murciano de Las Lumbreras Alejandro Valverde hizo una intervención impresionante. De nuevo, se puso de manifiesto el buen nivel español en este deporte, que cuenta con un gran número de aficionados, y, en el momento actual, con algunos de los más óptimos deportistas.
Por otro lado, y eso ya no es tan bueno, Río de Janeiro se hizo con los Juegos Olímpicos del 2016, después de que Madrid hiciera una intensa y atractiva campaña para ser la sede de estos encuentros deportivos. El papel de Madrid fue tan digno como anónimo a la postre, pues quedó como un segundón que coloca a los capitalinos en una amarga eternidad. También compitieron por estos Juegos Chicago y Tokio. Pese al apoyo ciudadano, los brasileños ganaron, y ahora tienen por delante un sinfín de inversiones y de obras que, en el caso de Madrid, ya existían. Madrid volverá a plantearse el presentar su candidatura, y así lo manifestó su alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón.
Otro punto positivo es que España manifestó, otra vez, una vez más, su buen nivel en baloncesto, al hacerse con el Campeonato de Europa de este deporte en un ciclo de encuentros que iniciaron con mal pie, perdiendo los primeros partidos. Poco a poco, la selección fue de menos a más, y se hizo con el liderazgo y la copa. Fue en Septiembre y ganó en un contundente y trepidante partido ante la selección de Serbia, que, en todo momento, manifestó tener un nivel excelente. Los españoles fueron capaces de demostrar que son buenos profesionales individualmente y que pueden funcionar como un equipo perfectamente engranado.
Secuestros somalíes
En el lado de noticias negativas están dos asuntos en los que España se colocó en el territorio internacional: el secuestro del Alakrana y la huelga de hambre de Haidar a favor de un Sahara independiente. Los dos sucesos acabaron bien, pese las incertidumbres y tensiones, y eso, ante todo, es lo importante.
Recordemos. Frente a las costas somalíes fue secuestrado el barco español llamado Alakrana, con casi 40 tripulantes a bordo, un episodio que supuso un auténtico quebradero de cabeza para el gobierno hispano y un agotamiento mental y físico para las familias de los tripulantes, que temieron por sus vidas. Fueron muchas las negociaciones, incluso en torno a un supuesto menor de edad que fue detenido por la Armada española y enviado a nuestro país para su oportuno enjuiciamiento.
Los más de 30 tripulantes de este barco fueron, finalmente, liberados, después de que las amenazas se fueran reiterando y repitiendo para reclamar el pago de un rescate. Tras la liberación se intensificaron las medidas de protección de los pesqueros que faenan en los caladeros de atún de la zona. Asimismo, el gobierno español autorizó que las embarcaciones españolas llevaran seguridad privada con armamento sofisticado y, a menudo, de gran calado y envergadura, como el que utilizan los militares.
Este episodio puso, igualmente, sobre el tapete la delicada situación de Somalia. Además, conviene que destaquemos que, tras los secuestros de barcos europeos que faenan en aquellos caladeros, está la mala situación económica de un país sin gobierno y sin las suficientes medidas de seguridad, ni siquiera para preservar los intereses propios y externos de sus costas.
La huelga de hambre de Haidar
Por otro lado, Aminatu Haidar, como hemos señalado, protagonizó otro de los incidentes más complejos que tuvo que afrontar el gobierno español. La inmigrante del antiguo Sáhara español fue detenida en Lanzarote al entrar sin pasaporte, y se quedó en una especie de limbo, de zona de nadie en el sector internacional del aeropuerto. Se negó en ese momento a pedir un pasaporte marroquí, Estado que no reconocía como propio, y también se negó a aceptar una acreditación del gobierno español, a la que tenía derecho al ser nieta de españoles. Así, durante varias semanas vivió una huelga de hambre que se saldó en tablas, pues volvió al Aaiún tras las conversaciones que mantuvieron los gobiernos español y marroquí, con todas las intensas negociaciones y valoraciones de unos sectores sociales y otros. Con este acto de protesta, que fue portada en cientos de diarios y portales de internet, así como en los informativos de radio y de televisión, se puso de nuevo en valor la situación de los refugiados saharauis en los campos de Tinduf, en Argelia. Se supone que las conversaciones en torno al futuro de este territorio están en marcha, pero todo parece ir muy despacio.
Mil millones de hambrientos
Es una locura que sigan las desigualdades en un mundo con tanta información, con tantos recursos, con tantas posibilidades. Una de las peores noticias fue la pervivencia del hambre. De los 6.500 millones de habitantes del planeta Tierra, más de mil padecen hambre severa y mueren por su causa. Fue un problema que no se solventó en 2009, que heredó el régimen de desigualdades de las décadas anteriores. Los datos de la ONU hablan de pandemias, de hambre, de desigualdades, de pérdida de respeto de lo humano, de carencias mínimas, de falta de educación, de muertes por perjuicios evitables, etc. Es lamentable que, en la etapa de la opulencia, 5 de cada 6 personas no tengan lo fundamental para vivir con dignidad.
El hambre, pues, continuó siendo la imagen de partida de una sociedad manifiestamente insolidaria, que no es capaz de ver soluciones sencillas a los problemas actuales, unas soluciones que tienen que ver con la corrección de las desigualdades y con el reequilibrio de las fuerzas y de los recursos sociales.
A vueltas para repasar lo que fue
Hagamos un poco de balance. El año 2009 fue, de nuevo, sorprendentemente de nuevo, el año de Obama. Ha batido todos los “records”. Se ha convertido, sigue siéndolo, en la gran esperanza no sólo para su continente, sino para todo el mundo, para todas las naciones democráticas. Su desparpajo, su oratoria, su presencia de buena persona, sus discursos de cambio… todo en él induce a la fe y a la confianza en un mundo mejor.

Los retos que tiene por delante son muchos, y complejos. Conviene que los tengamos níveos. Está la crisis económica, los derrumbes de los consumos, y, por lo tanto, de las producciones, el paro, la falta de liquidez, la carencia del suficiente entusiasmo para recuperar la ilusión perdida… Es verdad, y conviene señalarlo, que parece que las cosas han ido mejorando, sobre todo en el segundo semestre. Los mismos mercados bursátiles son exponentes de que la recuperación, al menos en algunas naciones, está iniciándose. Seguramente éste es el itinerario que podemos esperar.

La contradicción de la falta de dinero en algunos sectores se une a las fuertes ayudas a la banca y a las grandes empresas, que parecen no perder en ninguna coyuntura económica. Obama es la imagen de la confianza, del cambio, de la mudanza tranquila, y, en ese sentido, es un emblema, un símbolo para su país y para el resto del mundo. Su carácter conciliador es un buen punto de partida en esta situación actual. Creemos que en los próximos años continuará como guía internacional.
No obstante, hoy en día, los conflictos económicos se unen a los militares, a los enfrentamientos civiles o entre naciones, a la pervivencia de líderes que actúan como dictadores y hacen que no aflore la justicia en sus respectivos ámbitos de influencia. Las instituciones internacionales como la OTAN o la ONU no terminan de ser referencias para solventar, y, si es posible, evitar, conflictos mundiales o regionales. Hay que llevar cuidado con las zonas más deprimidas o con aquellas otras como en algunas repúblicas rusas donde el terrorismo sigue tan fuerte como hace décadas, o eso nos parece. El freno de la economía también ha llegado a una Unión Europea que, por basarse tanto en las finanzas, no logra afianzarse en algunas conquistas sociales y políticas. El ritmo pausado debe ser acelerado en cuanto sea posible. Hemos de contemplar el futuro en positivo.

África ha seguido el mismo destino que conocemos hasta ahora de ignorada, de vilipendiada, de saqueada, de olvidada para las mejoras mundiales. Los conflictos civiles, y las desigualdades y las injusticias, siguen presentes, y eso debería avergonzar al mal llamado “Primer Mundo”, que tiene mucho que ver, todo, con lo que pasa en ese Continente, que fue el origen de la Humanidad. La “vieja guardia” que gobierna en algunos países de Sudamérica y de América del Sur tampoco parece que permita cambios y mejorías sustanciales para aquel ámbito territorial.
Hemos de buscar alianzas intelectuales positivas, así como esperanzas y actuaciones claras, brillantes y fuertes para que las zonas más empobrecidas mejoren, y para que lo hagan de forma real, a través de la educación, de la salud, de una explotación razonable de sus recursos naturales, al tiempo que hemos de compartir lo que sabemos y lo que tenemos. No es posible que la paz se sostenga en la injusticia internacional.
Debemos evitar, en la medida de lo posible, que las catástrofes naturales se ceben en determinadas áreas, y que sólo vayamos a ellas para ver qué podemos obtener o para hacer turismo. Es el momento de corregir desniveles.

El modelo económico necesita cambios. La crisis los demanda. Además tienen que ser mudanzas tranquilas, consensuadas, hechas para todos y entre todos, buscando que los desajustes se corrijan y que el acceso a la dignidad sea un derecho de todos. Podemos. Claro que sí.

Juan TOMÁS FRUTOS.

*Fuentes utilizadas: La Opinión de Murcia, La Verdad, El País, El Mundo, Wikipedia.

No hay comentarios: