Lideras ese momento
que hemos aplicado
como remedio a la soledad.
Ya no hay desazón.
Nos hemos adecuado
a las circunstancias variadas,
por lo que procuraremos,
por expreso deseo interior,
no estar en los extremos.
Nos preparamos para la paz
de aquello que tuvo intereses reflejos,
y damos con la voluntad
que nos previene y nos caracteriza
con volúmenes de caricias
que recuperan el mejor tono
de la piel y de sus percepciones.
Lideras mi vida:
era algo soñado.
Juan T.
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