lunes, 7 de julio de 2008
Eres tú
Baila, amorcito, baila en la cuna, que tu padre por ti no disimula. Canta, niñita, canta mi amor, que todo en ti es un delicioso y resplandeciente primor. Contempla, cielo mío, observa todo a tu alrededor, y verás un templado candor. Aliméntate, hija mía, para que te hagas una mujercita. Sigue creciendo, linda personita, que eres la estrella de la mañana. Tus brazos son, cariño mío, una expresión del infinito. Tus simpatía, amiguita, proclama un millón de sensaciones que “hermosean” el hogar. Me empujas, corazón, hacia el paraíso en la Tierra. Hablamos sin aceptar los condicionantes de una tiranía que aplastas con tu genuina bondad. Haces de lo poco mucho, y a todo le otorgas un sentido que nos aparta de las preocupaciones. Has engalanado de sentimientos las relaciones de una familia que ya ostenta con dignidad ese calificativo. ¡Te debemos tanto! Ojitos de mi vida, prosigue tu marcha dichosa que a todos nos procura buenas noticias. Has puesto al día todos los balances, que se inician y que acaban en ti. Eres la llave, el pez de colores de un mar que nos da alimento, un medio, un objetivo, unas sensaciones, y cientos de millones de hectáreas para ser aún más vivos. Interpretamos un mosaico de poderes amorosos que nos colocan en guardia y en vanguardia de una salvación. Me alegro de que hayas venido: eres tú. No olvido nada: me eres tan familiar.
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