domingo, 20 de julio de 2008
Sonidos agradables
Tus sonidos agradables me suben el tono del deseo, que está en el monte del amor. Tu hermosura me sumerge en un lago azulado que puebla mis ansias y mis expectativas de calma y de seguridad. Te escribo y te cuento todo lo que pienso, que es mucho y sensacional. Hablamos de estar juntos, de tomarnos en serio, de bromear con los golpes del destino, que indudablemente se suceden. Me provocas en lo bueno, y te tomo entre mis brazos para entregarte los míos. Tus gestos me conducen hacia un mar fresco y lleno de olas que mecen mi pelo al compás del tuyo. Nos hemos nombrado socios a perpetuidad, y no dejamos que los malos nos confundan. Nos envidian: debemos tenerlo muy claro. Somos sencillamente el complemento de una era inextinguible. Te beso en la frente, y te advierto que esto acaba de empezar. Siguen los sonidos frecuentes y confortables.
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