domingo, 20 de julio de 2008

En extinción

Se extiende el humo, y suenan las sirenas, y sigue la desolación como una frontera que nos rodea. La extinción escuece las manos de los que lucharon por la supervivencia de los grandes valores. Nada sienta como debería, y sugerimos las mañanas como servilletas usadas. No tocamos la razón. Las edades del hombre se han parado: damos cabezadas que nos disuelven como personas. Nos procuramos los motivos, y los perdemos. Paseamos por la noche, y nos alejamos del destino que nos pudo perdonar. Frenamos, y nos quedamos callados, con las bocas abiertas y entre resoluciones casi muertas, imposibles, con sorpresas. Buscamos y nos extinguimos.

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