lunes, 7 de julio de 2008
En la mañana
Despierta mi niño, vamos a desayunar, que todo un día nos espera ya. Abre los ojos, tierna criatura, que todo es una bendición de gran altura. Vente conmigo, ven a mis brazos, que a ti te quiero tener en mi regazo. Comienza el día, amor de mi vida, con una sonrisa de fina factura. Sal de las sábanas, sal de la cuna, que millones de juegos te aguardan sin duda. Vuelve de tus sueños, y cuéntamelos, y los dos nos reiremos rodeados de tu candor. Adelanta tu estima y déjamela, que seremos espíritus sin detención. Ya me miras, ya soy yo, con tu mirada cariñosa y con tu fuerte calor. Anuncio el día con tus besos, que ensalzan un gran amor. ¡Qué suerte que tengo, ahora que estás conmigo, trata de darme mucho más cariño! Eres mi fortuna, mi montaña de los deseos, mi día eterno con su Luna llena. Me abrazas, hijito, y yo te quiero, sobrevivimos con un ingente anhelo. Te siento mío, como yo soy tuyo, y te considero mi protagonista estelar. Te explico como mi necesidad satisfecha, y espero que la suerte siga de cara. Ya este día, y sin inquietudes, nos impondremos como pareja ideal. Esta mañana es una pureza sensacional. Ya sabes que lo es porque estás tú.
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