lunes, 7 de julio de 2008
A ti (sí, a ti)
Hoy, amiga, te cuento que tú eres el “regalo”, y lo eres por algo tan sencillo como es tu propia presencia, tu sonrisa, tu buen humor, tus apretones liberadores, por esa altura de miras que te hace medir metros y metros hasta llegar al Cielo de Jacob. Igualmente, pienso y repienso en obsequios que te podría hacer llegar, y eso siempre es una complicación (lo es para mí). Por eso decido arbitrariamente cambiar el sesgo y la puntualización, y opto porque tú me hagas el presente. En la respuesta que me hago está la solución: ya cuento con el regalo, porque el regalo eres tú, corazón. Además, no olvides lo siguiente (enseguida te brotarán los recuerdos): De los cuatro muleros, de los cuatro muleros, de los cuatro muleros, mamita mía, que van por agua. El de la sonrisa torda, el de la enfermera maja, el de la niña bonita, mamita mía, me lleva el alma…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario